17 ene. 2013

El evangelio de hoy




Se acercó a Jesús un leproso, suplicándole de rodillas: si quieres, puedes limpiarme.

Sintiendo lástima, extendió la mano y lo tocó diciendo: Quiero, queda limpio.

Evangelio según San Marcos, 1, 40



Acerquémonos a Jesús en la oración, poniéndonos en su Presencia Divina, que nos habita por la fe en Él, y al acercarnos, sintámonos igual de necesitados del poder y del amor del Señor como ese pobre hombre leproso...Y por lo tanto, adoremosle  doblando las rodillas ante Él, porque siendo verdadero hombre es, también, verdadero Dios y merece ser adorado por todo hombre.  

Y digámosle confiadamente: Si quieres, Jesús, puedes sanarme, de mi pecado, puedes ayudarme en tal o cual trance de la vida, si quieres, Señor, puedes darme aquello que más preciso en los momentos actuales de mi vida. Y Jesús, sintiendo compasión de nosotros, nos tocará el alma y el corazón y quedaremos sanos, limpios, y nos veremos atendidos en nuestras necesidades. Porque Él es el mismo hoy, ayer y siempre y nosotros hemos venido a saber cuán misericordioso es su corazón, cuán magnánimo y generoso para con aquellos que le aman y guardan su palabra en lo hondo del corazón y la hacen motor de sus vidas.


2 comentarios:

anawin dijo...

Lo importante, es sentir y reconcerse necesitado y enfermo para ser curado por ÉL,lo bello de este encuentro es saerse necesitado de Dios, y poderle decir, SI QUIERES PUEDES LIMPIARME, gracias.

Felicitas dijo...

y saber que Él siempre nos escucha favorablemente.
Un saludo