13 ene. 2013

El bautismo del Señor




Jesucristo se abaja, pasando por un pecador de tantos que se deja bautizar por Juan, para el perdón de los pecados. Ante las gentes allí aglomeradas, fue uno más que se dejó bautizar por el Bautista. Pero Él no precisaba ser bautizado porque es el Santo de Dios, sin pecado ni falta alguna. Se humilló y lo hizo para consagrar , de alguna manera, el agua como elemento principal por medio del cual la Iglesia bautizará a los futuros hijos de Dios que vayan siendo incorporados a Ella. 
Jesús se humilló ante Dios y los hombres, y el Padre y el Espíritu " no tuvieron más remedio " que hacer justicia y entrar en escena, declarando la santidad y divinidad del Señor. " Este es mi Hijo muy amado, escuchadle  " y el Espíritu Santo bajó sobre Él en forma de blanca paloma.


5 comentarios:

xtobefree dijo...

Buenos días Felicitas. Dios se deja vencer por los humildes, y la humildad de nuestro Señor es tal que hace tronar al Padre desde lo alto enalteciéndolo tal como cantó Ana y María. Y esa voz no vino por Jesús sino por los que allí estaban reunidos.Me alegra que vuelvas a escribir y comentar La Palabra con tu Carisma. Un abrazo.

Felicitas dijo...

Buenas noches, Nip. Me alegra que me visites con tus comentarios sensatos y agudos. Un abrazo, hermano mio.

anawin dijo...

Muy buena reflexión, gracias.

Fernanda dijo...

Me ha encantado esta bonita entrada, ya las echaba de menos, tus bonitas y sentidas palabras llenas de religiosidad.
Bezozossss!!

Felicitas dijo...

Gracias, anawin. Un abrazo.

Hola Fernandita, guapa. Me alegro que te guste, hermanita. Te mando muchos besitososososos para ti!