28 jul. 2012

Comerán y sobrará




A veces pensamos, que el destino de cada hombre depende de la suerte que a cada uno le ha tocado...
Pero no es cierto.
En las Sagradas Escrituras constantemente se nos dice que Dios, por el gran Amor que nos tiene, a cada uno da con abundancia el pan que precisa para hallar el camino hacia la Vida eterna.
Creo que es cuestión de tener más fe en que es así.
Dios no dejará de atenderme en los momentos duros de mi vida, quizás de una forma misteriosa y en un principio nada clara, iremos viendo cómo ha ido ayudándonos de mil maneras a situarnos en ese camino que es la vida con Jesucristo, junto al Padre, en el Espíritu.
Dios se multiplica hasta el infinito por salvarnos, por darnos Vida en plenitud, porque es nuestro Padre, Hermano, nuestro más grande Amor. ¡Aumenta, Señor, nuestra poca fe!

4 comentarios:

silencio en la oracion dijo...

Estimada hermana, gracias por su visita, y gracia por este compartir,creo que todos buscamos sobre vivir, creyendo que todo depende de nosotros cuándo en realidad depende sólo de Dios, si todos tomaramos conciencia de que es Dios el dueño y Señor de nuestras vida e historia,descubririamos que lo más importante es vivir abandonado a ÉL y confiado en ÉL,sólo Dios es el dueño de la vida y de la historia, Dios sea con usted.

Maribel G. M dijo...

Querida, qué te puedo decir después de las lindas y sabias palabras que te ha dejado nuestro querido hermano.
Pues nada, que comparto cada una de tus palabras y que te mando un beso.
QDTB

Miriam dijo...

Tantas veces, sin darme cuenta, me dejo vencer por la desesperanza, por ejemplo al ver como se extiende el mal en el mundo.
Y me olvido del Amor infinito de Dios y de que es Todopoderoso
Me uno a la oración ¡ Aumenta Señor nuestra poca fe¡

Felicitas dijo...

El santo abandono, Silencio... qué camino tan hermoso, lleno de amor y confianza en nuestro buen Padre celestial. Muchas gracias por recordármelo! Un abrazo en el Señor.

Muchas gracias por tu beso, Maribel. Te mando otro bien cariñoso para ti también. Dios te bendiga, hermana.

Yo también me dejo vencer, querida Miriam en no pocas ocasiones... Pero podemos comenzar de nuevo, cada dia, cada mañana, cada tarde, cada noche, cada hora....
¡Comienzo ahora! Gracias por tus confiadas palabras fraternas.
Un abrazo.