28 abr. 2012

Jesús en Ti confío

Padecimientos, decepciones, pecado,

dolores, enfermedades, limitaciones,

Descristianización, cristofobia, católicofobia,

Persecución, difamación, calumnias,

Injusticias, contradicciones,situaciones límite...











TODO LO PUEDO EN AQUEL QUE ME CONFORTA, dice al apóstol
y a él no se le puede echar en cara que no pasara por grandes sufrimientos en esta vida,
todos ellos derivados de su fe en Jesucristo. ¿Nosotros nos desanimamos ante la lucha diaria?

JESUS ESTA CON NOSOTROS, EN TODO MOMENTO, VIENDO TODO CUANTO ACAECE EN NUESTRAS VIDAS, IMPLICANDOSE  Y AUXILIANDONOS POR EL AMOR QUE NOS TIENE.

¿Crees tú eso?

¡sí, lo creo!

¡Pues hágase en ti según la infinita Misericordia del Sagrado Corazón de Jesús que tanto te ama!

Aunque la madre abandonara a su hijo pequeño, YO NUNCA TE ABANDONARE.






23 abr. 2012

¡Grande es el Señor, Dios nuestro!



¿Le amas?

¡GRITASELO!


Salmo 8

¡Señor, Dios nuestro,
qué admirable es tu Nombre en toda la tierra!
Quiero adorar tu majestad sobre el cielo:

Con la alabanza de los niños
y de los más pequeños,

erigiste una fortaleza contra tus adversarios
para reprimir al enemigo y al rebelde.

Al ver el cielo, obra de tus manos,
la luna y la estrellas que has creado:

¿qué es el hombre para que pienses en él,
el ser humano para que lo cuides?

Lo hiciste poco inferior a los ángeles,
lo coronaste de gloria y esplendor;

le diste dominio sobre la obra de tus manos,
todo lo pusiste bajo sus pies:

todos los rebaños y ganados,
y hasta los animales salvajes;

las aves del cielo, los peces del mar
y cuanto surca los senderos de las aguas.

¡Señor, nuestro Dios,
qué admirable es tu Nombre en toda la tierra!




18 abr. 2012

Me encuentro en el último tramo de mi vida, dice el Papa




VATICANO, 16 Abr. 12 / 11:44 am (ACI).-

En la Misa que celebró esta mañana en la capilla paulina del Palacio Apostólico del Vaticano, el Papa Benedicto XVIconmovió a los presentes con una homilía muy personal en la que admitió que ya comenzó la última fase de su vida, recordó los gestos de Dios desde su infancia y reflexionó sobre los santos que lo han inspirado desde su nacimiento.

“Me encuentro ante el último tramo del recorrido de mi vida y no sé qué me espera. Sé, sin embargo, que la luz de Dios está allí, que Él ha resucitado y que su luz es más fuerte que cualquier oscuridad, sé que la bondad de Dios es más fuerte que todos los males de este mundo. Y esto me ayuda a proceder con seguridad. Esto nos ayuda a seguir hacia adelante, y en esta hora agradezco de corazón a todos los que continuamente me permiten percibir el ‘sí’ de Dios a través de su fe”, afirmó el Pontífice en alemán ante su hermano Georg y sus más cercanos colaboradores.

Hablando en alemán y ante sus compatriotas, el pontífice dijo que santa Bernadette, la vidente de Lourdes, y Benito José Labre, un santo del siglo XVII conocido como el “peregrino de los mendigos”, son las dos figuras de referencia que ha tenido desde pequeño.

El Pontífice confesó que compartir la fecha de cumpleaños con Santa Bernardette Subirous, la vidente de las apariciones de Lourdes ha sido muy especial para él. “Ahora en este día, esta pequeña santa ha sido siempre para mí un signo (…) de cómo deberíamos ser. Del hecho que con todo el saber y el hacer, que son necesarios, no debemos perder el corazón sencillo, la mirada simple del corazón, capaz de ver lo esencial”, indicó.

El Papa recordó que Bernardette “sabía ver” lo que la Virgen le señalaba: “la fuente de agua viva, pura”. Agua que es imagen “de la verdad que viene a nuestro encuentro en la fe, de la verdad no disimulada y no contaminada”. Porque “para poder vivir, para poder llegar a ser puros, necesitamos que en nosotros nazca la nostalgia de la vida pura, de la verdad verdadera, de lo no contaminado por la corrupción, del ser humanos sin pecado”.

“En nuestro tiempo, en el que vemos en el mundo tantos afanes, y en el que irrumpe la necesidad del agua, del agua pura, este signo es tanto más grande. De María, de la Madre del Señor, del corazón puro, viene también el agua pura, incontaminada, que da la vida, el agua que en este siglo, y en los siglos por venir, nos purifica y nos sana”.

Además, reflexionó sobre San Benedicto José de Labre, fallecido un 16 de abril y con quien comparte el nombre de Papa y el de pila, Joseph. Es un santo “europeo” que tiene su particularidad en el hecho que “no quiere hacer otra cosa que rezar y dar testimonio sobre aquello que cuenta” en la vida: Dios.

No “un ejemplo a emular”, sino como “un dedo que indica lo esencial”: que solo Dios “basta” y que quien “se abre a Dios no se aleja del mundo ni de los hombres porque encuentra hermanos, porque en Dios caen todas las fronteras, porque solo Dios puede eliminar las fronteras porque para Dios, todos somos hermanos, hacemos parte los unos de los otros, que la unicidad de Dios significa al mismo tiempo la hermandad y la reconciliación de los hombres, el desmantelamiento de las fronteras que nos unen y nos curan”.

El Papa recordó que nació un Sábado Santo y sus padres lo bautizaron ese mismo día. Les agradeció por haberlo “hecho renacer” ese día a través del agua del Bautismo. “¿En qué modo el don de la vida es realmente tal? ¿Es justo dar la vida así, simplemente? ¿Es responsable o demasiado imprevisible? La vida biológica por sí misma es un don, y sin embargo está circundada por una gran pregunta”, añadió.

Agregó que “la vida se convierte en un verdadero don si junto a ella se puede dar también una promesa que es más fuerte que cualquier desventura que nos pueda amenazar, si ella está inmersa en una fuerza que garantiza que es un bien ser un hombre (…) Así, a nuestro nacimiento va asociado el renacimiento, la certeza de que en verdad es algo bueno, porque la promesa es más fuerte que las amenazas”.

El Papa explicó que el sentido del Bautismo un pertenecer a “la gran y nueva familia de Dios que es más fuerte que todas las fuerzas negativas que nos amenazan”.

17 abr. 2012

Nacer del agua y del Espíritu



"Te lo aseguro, el que no nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el reino de Dios. Lo que nace de la carne es carne, lo que nace del Espíritu es espíritu."

Jesús a Nicodemo. 

15 abr. 2012

¿Hallaré fe sobre la tierra?



¡Jesús, en Ti confío!



La Coronilla de la Divina Misericordia


Se utiliza un rosario común de cinco decenas.

1. Comenzar con un Padre Nuestro, Avemaría, y Credo.

2. Al comenzar cada decena (cuentas grandes del Padre Nuestro) decir:

"Padre Eterno, te ofrezco el Cuerpo, 
la Sangre, el Alma y la Divinidad 
de Tu Amadísimo Hijo,
Nuestro Señor Jesucristo,
en expiación por nuestros 
pecados y los pecados del mundo entero."

3. En las cuentas pequeñas del Ave María:

"Por Su dolorosa Pasión,
ten misericordia de nosotros
y del mundo entero."

4. Al finalizar las cinco decenas de la coronilla se repite tres
veces:

"Santo Dios, Santo Fuerte, 
Santo Inmortal, ten piedad de 
nosotros y del mundo entero."

Según el diario de Santa María Faustina Kowalska, Jesús le dijo:

"Alienta a las personas a decir la Coronilla que te he dado... Quien la recite recibirá gran misericordia a la hora de la muerte. Los sacerdotes la recomendaran a los pecadores como su último refugio de salvación. Aun si el pecador mas empedernido hubiese recitado esta Coronilla al menos una vez, recibirá la gracia de Mi infinita Misericordia. Deseo conceder gracias inimaginables a aquellos que confían en Mi Misericordia." 

"Escribe que cuando digan esta Coronilla en presencia del moribundo, Yo me pondré entre mi Padre y el, no como Justo Juez sino como Misericordioso Salvador."

12 abr. 2012

Resurrección

La salvación de Jesucristo, sabes, no es sólo salvación.

También es regeneración del alma y del cuerpo, de la psique, del corazón, de aquello más profundo e ignoto del hombre.

¡Y además es divinización del hombre! Porque, en Jesús, somos hechos hijos de su mismo Padre, partícipes de su misma Divinidad.

Jesucristo resucitado es el primero de muchos hermanos, así como Adán también fue el primero que pecó ( bueno Eva le sacó la delantera, claro...), Jesús es el primero en ser resucitado, transformado totalmente por el poder del Espíritu Santo a una nueva humanidad que ya no muere nunca más. Una humanidad totalmente liberada de la actual tendencia al pecado, no sujeta al paso del tiempo ni a ninguna de las limitaciones propias de nuestros cuerpos mortales. Si creemos en Él y le amamos obedeciéndole, también nosotros seremos resucitados un dia y experimentaremos en propia carne el Poder de Dios misericordioso que tanto nos ama.

Ni ojo vio ni oído oyó lo que Dios tiene preparado para aquellos que le aman.

Tengamos esperanza, mucha esperanza en las palabras de Nuestro Señor, que siempre se cumplen.

11 abr. 2012

Jesús Misericordioso



¡Jesús, en Ti confío!

¿y cómo no confiar en Alguien que ha logrado volver del país de los muertos?
Tu Resurrección, Señor, afianza nuestra fe en tu Persona, de una forma definitiva y total.
¡Sólo tu, Señor, tienes el Poder y mereces la Gloria, por los siglos!
Nosotros hemos venido a saber que Tú nos amas desde siempre y para siempre y por ello te rendimos nuestra más amorosa donación y adoración, porque hemos sido hechos hijos de un mismo Padre, en un mismo Espíritu de Amor, gracias a tu Pasión Sagrada y por tu Divina Resurrección de entre los muertos.
A Ti la Gloria y el Poder y el amor de todos tus hijos, por los siglos! Amén.

7 abr. 2012

Sábado Santo


 

 Ahora, en este silencio impenetrable, la memoria sólo recuerda tus gemidos de dolor y el maltrato recibido. Tu cuerpo destrozado por el odio más feroz, diríase infrahumano, satánico... 

¿No hubo ni un solo soldado que tuviera una pizca de compasión de aquel hombre, manso y humilde, blanco de toda la rabia habida y por haber?

En la mente de los presentes, ahora, en el dia después, se agolpan tantas atrocidades cometidas contra el único Inocente... Una especie de losa insostenible gravita sobre sus corazones compungidos...¿ Qué hemos le hecho al Cordero Santo de Dios ?

No pensemos que fueron aquellos bárbaros los que le mataron y torturaron. No.
Fueron mis pecados, todos los pecados de mi larga vida y los tuyos los que le azotaron, le coronaron de espinas, le golpearon, le traspasaron sus santas manos, le cosieron al madero hasta hacerle morir...

No nos damos cuenta de la gravedad de nuestras ofensas. Sólo lo veremos claro, si contemplamos esta santa pasión de Nuestro Señor. Tanto dolor por tanto pecado.

Concédenos, Madre, la gracia inmensa de convertirnos profundamente al amor de tu Hijo, de tal manera que, con la asistencia del santo Espíritu, dejemos ya de pecar, dejemos de ofenderle y comencemos, al fin, a ser santos, como Él lo desea de nosotros. Amén.