12 mar. 2012

Veni Sancte Spiritus



¿Quién eres tú, dulce luz, que me llenas y alumbras la oscuridad de mi corazón?
Tú me guías como mano materna y me dejas libre.
Tú eres el espacio que rodea mi ser y lo encierras en sí.
Si tú lo dejaras, caería en el abismo de la nada, desde el cual tú lo elevas al ser.
Tú, más cerca de mí que yo misma, y más íntimo que mi interior, y sin embargo inabarcable e incomprensible, que haces estallar todo nombre: Espíritu Santo, Amor eterno.

Edith Stein.







El Espíritu Santo es el animador y santificador de la Iglesia, su aliento divino, el viento de sus velas, su principio unificador, su apoyo y su consuelo, su fuente de carismas y de cantos, su paz y su gozo, su premio y preludio de la vida bienaventurada y eterna.
La Iglesia necesita su perenne Pentecostés; necesita fuego en el corazón, palabras en los labios, profecía en la mirada.

Pablo VI

2 comentarios:

NIP dijo...

Buenos días Felicitas. Tengo que alcanzar mayor amistad con el Espíritu Santo sobre todo siendo dócil, menos yo y más nosotros.Un abrazo.

Felicitas dijo...

Menos yo y más nosotros, cierto.
Hágase, pues en nosotros eso que comentas. Veni Sancte Spiritus!
Un abrazo.