23 mar. 2012

La hora de Jesús se acerca



Acompañemos a Jesús en el huerto de los olivos... 

Señor, aquí estamos, junto a ti, sin poder remediar tu dolor, pero queremos ofrecerte nuestra pobre presencia, nuestro sincero deseo de amarte y seguirte hasta el final. 

Te ofrecemos nuestros pobres padecimientos por la salvación de las almas, por las que Tú sí que pasaste por indecibles tormentos... 

Señor, danos la gracia de estar contigo siempre, ofreciéndotelo todo, por amor. 

Aquí estamos. Tómanos para Tí. Amén.

4 comentarios:

Margalida dijo...

Señor, aquí estamos, junto a ti sin poder remediar tu dolor...

Como siempre Fely un post precioso.

Un beso guapa en todos los sentidos, por dentro y por fuera y también lo que sale de tu boca.

silencio en la oracion dijo...

Estimada hermana, gracias por está bonita reflexión,Señor, danos la gracia de estar contigo siempre, ofreciéndotelo todo, por amor. Dios sea con usted.

NIP dijo...

Buenas tardes Felicitas. Reconozco que me emborrachan tantas cosas entre las tres copas... que a menudo me quedo dormido.Un abrazo.

Felicitas dijo...

Ay, Margalida, otro beso bien grandote para ti, amiga y hermana.
Él guíe siempre nuestras vidas hasta el final.
Besitos y petons.

Sí, Señor, danos esa GRacia de poder estar siempre Contigo ofreciéndotelo todo. Un abrazo, amigo Silencio.

A mí también me pasa, querido Nip, pero siempre hay un renovado despertar en el que poder suplicar perdón, amar y ofrecer la propia vida a los planes buenos del Padre, que tanto nos ama. Confiémonos del todo, copas incluídas, a sus sabias Manos.
Un abrazo.