30 mar. 2012

Ana Catalina Emmerich

Queridos hermanos,

estas últimas semanas e estado leyendo la pasión de nuestro Señor según Ana Catalina Emmerich y os aseguro que para mí ha sido una experiencia muy honda.

Me he dado cuenta hasta dónde llegó el abajamiento del Hijo de Dios hecho hombre...

Es que, para un hombre cualquiera, todo cuanto él pasó ya hubiera sido simplemente horroroso. Nadie merece tanto dolor y ser hecho el blanco de todo el odio infernal.

Pero es que encima Él es santo, inocente, es la Palabra Divina hecha hombre y lo asume en perfecta obediencia al plan de Dios Padre para la salvación de los pecadores.

Tuvo que oir las blasfemias más tremendas, las impurezas más bajas, más bestiales pronunciadas por aquellos hombres en manos de los cuales quedo como abandonado de todo y de todos. 

Hombres que no merecían el nombre de seres humanos sino más bien bestias sin alma ni corazón. Embrutecidos por la sangre y la malicia.

No nos damos cuenta que nuestro Dios ha tocado realmente fondo, durante su pasión dolorosa. Ha experimentado los dolores físicos más terribles y los dolores morales más grandes. ¿Quién se atreve todavía a culpar a Dios de los males de este mundo? 

Pues cuando lees este libro, os aseguro que percibes claramente hasta qué punto Jesucristo se despojó de todo, quedando al albedrío de la maldad humana, tan sólo por amor a su Padre y a nosotros. 

La Palabra de Dios hecha hombre es una Palabra de Amor, al principio, en medio y al final, con todas las consecuencias, que en este mundo secuestrado por satanás, siempre serán dolorosas para nosotros, hasta que llegue el dia de Jahveh, su liberación y la manifestación de los hijos de Dios. Ese dia todo será recapitulado por nuestro Rey y Señor y todo quedará sometido a su imperio. Imperio de Amor.
Tengamos mucha esperanza que ni una sola palabra salida de su santa boca dejará de cumplirse, en su tiempo establecido.

3 comentarios:

Angelo dijo...

Es impresionante. Este año se lo he dado a leer a mi esposa.
Que tengas una Semana Santa llena de luz. Un beso

Felicitas dijo...

Es una joya, querido Angel. Estoy segura que tu esposa quedará impresionada, como yo.
Un beso.

NIP dijo...

Buenos días Felicitas. " ¿Quién se atreve todavía a culpar a Dios de los males de este mundo?" Creo que el mismo Señor dió en su Pasión respuesta a tan injusta demanda y aun hoy sufre con cada hermano caído.Un abrazo.