6 feb. 2012

Vivencia



En el pliego del largo camino
hallé un tesoro escondido.
Mirándolo siento que vuelo,
aprendo lo nuevo,
y hallo mi sino.

En un espacio de tiempo,
bien breve,
y casi eterno,
subí mil laderas,
anduve cien leguas,
el viento me abrió los pulmones,
y supe lo que la Libertad supone.

Feliz es el calificativo cierto,
que me describe en este trance,
plenitud de esta vida tan pobre,
que embellece el total del balance.

Son dádivas de mi Dios que nos ama,
y quiere ver a sus hijos contentos,
si he de llamarte mi Padre,
ese Nombre quiero santificarte,
y pedirte que venga a nosotros
tu Reino, y que pueda al fin bienamarte.

2 comentarios:

Claudio dijo...

Porque suyo es el Reino, el Poder y la Gloria, por siempre!

Felicitas dijo...

y nosotros junto a Él, para siempre.
Un abrazo.