20 dic. 2012

La lectura de hoy


Lectura del santo evangelio según San Lucas, 1,26-38

A los seis meses, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María.


El ángel, entrando en su presencia, dijo:

- «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.»

Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél.
El ángel le dijo:
- «No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.»
Y María dijo al ángel:
- «¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?»
El ángel le contestó:
- «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios.
Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible.»
María contestó:
- «Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.»
Y la dejó el ángel.




Santa María, siempre virgen.... sí, porque después del prodigio habido en el alma y el cuerpo de María, San José, hombre santo, no se sintió digno de amar corporalmente a su esposa, ya que el mismo Dios se le había adelantado, desposándose con ella. ¡Qué gran misterio el de María fecundada por el mismo Espíritu Santo de Dios! ¡Qué bien supo comprenderlo San José y respetarlo hasta el fin de sus días mortales! El mundo jamás podrá comprender tales tesoros, sólo aquellos que se abran a la acción purificadora y santificadora del Espíritu de Dios, lograrán entender.  ¡Gloria a ti Señor Jesús!

18 dic. 2012

Madre de la Esperanza




¡Virgen fiel, Santa María,
muestra la senda de la Alegría,
no sepa mi alma de oscuros presagios,
que hunden mi vida en un naufragio,
escuche yo siempre al dulce Amado
 y pueda seguirle, bien a tu lado.
Amén.

31 oct. 2012

Catequesis del Papa Benedicto XVI


VATICANO, 31 Oct. 12 / 10:18 am (ACI/EWTN Noticias).- Continuando con sus catequesis por el Año de la Fe en la Plaza de San Pedro en el Vaticano, el Papa Benedicto XVI resaltó que la fe nace en la Iglesia Católica, "conduce a ella y vive en ella".

Ante miles de fieles reunidos para la audiencia general de hoy, el Papa prosiguió sus reflexiones a partir de algunas preguntas: "¿la fe tiene un carácter sólo personal e individual? ¿Interesa sólo a mi persona? ¿Vivo mi fe por mi cuenta?".

Si bien "el acto de fe es un acto eminentemente personal, que tiene lugar en lo más profundo de mi ser y que marca un cambio de dirección, una conversión personal: es mi vida la que recibe un cambio de ruta", el Papa dijo que "la fe nace en la Iglesia, conduce a ella y vive en ella. Esto es importante recordarlo".

"En la liturgia del Bautismo, en el momento de las promesas, el celebrante pide manifestar la fe católica y formula tres preguntas: ¿Creéis en Dios Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra?; ¿Creéis en Jesucristo? y, por último, ¿Creéis en el Espíritu Santo? Antiguamente, estas preguntas se dirigían personalmente al que iba a recibir el Bautismo, antes de sumergirse tres veces en el agua. Y aún hoy, la respuesta es en singular: ‘Creo’".

Pero esto, precisó el Santo Padre, "no es el resultado de mi reflexión solitaria, no es producto de mi pensamiento, sino que es el resultado de una relación, de un diálogo en el que hay un escuchar, un recibir y una respuesta, es la acción de comunicar con Jesús la que me hace salir de mi ‘yo’, encerrado en mí mismo, para abrirme al amor de Dios Padre".

"Es como un renacer, en el que me encuentro unido no sólo a Jesús, sino también a todos aquellos que han caminado y caminan por el mismo camino, y este nuevo nacimiento, que comienza con el Bautismo, continúa a lo largo de toda la vida".

El Papa explicó que el creyente no puede construir su "fe personal en un diálogo privado con Jesús, porque Dios me dona la fe a través de una comunidad creyente, que es la Iglesia y me inserta en una multitud de creyentes, en una comunión, que no es sólo sociológica, sino que tiene sus raíces en el amor eterno de Dios, que en Sí mismo es comunión del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, es Amor trinitario".

"Nuestra fe es verdaderamente personal, sólo si es comunitaria: puede ser mi fe, sólo si vive y se mueve en el ‘nosotros’ de la Iglesia, sólo si es nuestra fe, la fe de la única Iglesia", precisó.

"Los domingos, en la Santa Misa, rezando el Credo, nos expresamos en primera persona, pero confesamos comunitariamente la única fe de la Iglesia. Ese ‘creo"’ pronunciado de forma individual, nos une al de un inmenso coro en el tiempo y en el espacio, en el que cada uno contribuye, por decirlo así, a una polifonía armoniosa en la fe".

El Catecismo de la Iglesia Católica, prosiguió el Papa, "lo resume claramente así: ‘Creer’ es un acto eclesial. La fe de la Iglesia precede, engendra, conduce y alimenta nuestra fe. La Iglesia es la Madre de todos los creyentes. ‘Nadie puede tener a Dios por Padre si no tiene a la Iglesia por Madre’".

Tras recordar los inicios de la Iglesia con los Apóstoles que anunciaron el Reino de Dios superando el miedo, el Papa subrayó que "la Iglesia, por tanto, desde el principio, es el lugar de la fe, el lugar de la transmisión de la fe, el lugar en el que, mediante el Bautismo, estamos inmersos en el Misterio Pascual de la Muerte y Resurrección de Cristo, que nos libera de la esclavitud del pecado, nos da la libertad de hijos y nos lleva a la comunión con el Dios Trinitario".

Benedicto XVI se refirió luego a la Tradición, que es "una cadena ininterrumpida de la vida de la Iglesia, de anuncio de la Palabra de Dios, de celebrar de los Sacramentos, que llega hasta nosotros".

La Tradición, dijo, "nos da la seguridad de que lo que creemos es el mensaje original de Cristo, predicado por los Apóstoles. El núcleo primordial del anuncio es el acontecimiento de la Muerte y Resurrección del Señor, de donde mana todo el patrimonio de la fe".

Recordando algunos pasajes del Concilio Vaticano II, el Papa explicó que "si las Sagradas Escrituras contienen la Palabra de Dios, la Tradición de la Iglesia la conserva y la transmite fielmente, para que los hombres de todas las épocas tengan acceso a sus vastos recursos y puedan enriquecerse con sus tesoros de gracia".

El Santo Padre destacó luego que "en la comunidad eclesial que la fe personal crece y madura". "Esto vale también para nosotros: un cristiano que se deja guiar y poco a poco configurar por la fe de la Iglesia, a pesar de sus debilidades, sus limitaciones y sus dificultades, se convierte como una ventana abierta a la luz del Dios vivo, que recibe esta luz y la transmite al mundo", añadió.

"La tendencia, hoy generalizada, de relegar la fe al ámbito privado contradice su propia naturaleza. Tenemos necesidad de la Iglesia para confirmar nuestra fe y experimentar juntos los dones de Dios: su Palabra, los Sacramentos, el sostén de la gracia y el testimonio del amor. Así nuestro ‘yo’ en el 'nosotros' de la Iglesia podrá percibirse, al mismo tiempo, destinatario y protagonista de un acontecimiento que lo sobrepasa: la experiencia de la comunión con Dios, que establece la comunión entre los hombres".

Para concluir el Papa Benedicto XVI dijo que "en un mundo donde el individualismo parece regular las relaciones entre las personas, haciéndolas cada vez más frágiles, la fe nos llama a ser Iglesia, portadores del amor y de la comunión de Dios para toda la humanidad".

23 oct. 2012

Andaré de tu mano,
confiada no temeré,
observaré con asombro,
la huella de tu pincel,
que vistió de hermosura,
el valle y el doncel,
Me dejaré seducir,
de tus obras de hoy y de ayer,
esperándote con ansia,
para verte amanecer.


Descansaré sobre la fresca yerba,
contemplando tu grandeza,
ese poder de tu mano
y el cobijo que me presta,
todo es bello cuanto hiciste,
y su armonía te revela,
 un ser grande e inabarcable,
y una débil madreselva.


16 oct. 2012

Tu marcha inminente

Nada te retiene ya aquí.
Pronto libre correrás,
y el Amor encontrarás,
Llamando a tu corazón.




¡Qué feliz que serás!
Y yo me alegro tanto por ti.
Siempre te querré y te recordaré.

11 oct. 2012

El Papa inaugura el Año de la Fe: Peregrinar en desiertos del mundo para evangelizar

El Papa inaugura el Año de la Fe: Peregrinar en desiertos del mundo para evangelizar



VATICANO, 11 Oct. 12 / 09:58 am (ACI).- El Papa inauguró esta mañana el Año de la Fe y en la homilía de la Misa que presidió en la Plaza de San Pedro señaló que este tiempo puede considerarse una peregrinación en los desiertos del mundo llevando sólo lo esencial: el Evangelio y la Fe de la Iglesia.
Ante miles de peregrinos presentes, entre los cuales se encontraban los Padres Conciliares que participaron en el Concilio Vaticano II hace 50 años, el Pontífice afirmó que son cada vez más las personas que participan en peregrinaciones como la del Camino de Santiago y cuestionó: "¿no es quizás porque en ellos encuentran, o al menos intuyen, el sentido de nuestro estar en el mundo?"
"Así podemos representar este Año de la fe: como una peregrinación en los desiertos del mundo contemporáneo, llevando consigo solamente lo que es esencial: ni bastón, ni alforja, ni pan, ni dinero, ni dos túnicas, como dice el Señor a los apóstoles al enviarlos a la misión, sino el Evangelio y la fe de la Iglesia, de los que el Concilio Ecuménico Vaticano II son una luminosa expresión, como lo es también el Catecismo de la Iglesia Católica, publicado hace 20 años".
El Papa explicó que "el Año de la fe que hoy inauguramos está vinculado coherentemente con todo el camino de la Iglesia en los últimos 50 años: desde el Concilio, mediante el magisterio del siervo de Dios Pablo VI, que convocó un ‘Año de la fe’ en 1967, hasta el Gran Jubileo del 2000, con el que el beatoJuan Pablo II propuso de nuevo a toda la humanidad a Jesucristo como único Salvador, ayer, hoy y siempre".
"Estos dos Pontífices, Pablo VI y Juan Pablo II, convergieron profunda y plenamente en poner a Cristo como centro del cosmos y de la historia, y en el anhelo apostólico de anunciarlo al mundo. Jesús es el centro de la fe cristiana. El cristiano cree en Dios por medio de Jesucristo, que ha revelado su rostro. Él es el cumplimiento de las Escrituras y su intérprete definitivo. Jesucristo no es solamente el objeto de la fe, sino, como dice la carta a los Hebreos, ‘el que inició y completa nuestra fe’".
Benedicto XVI resaltó que Jesucristo es el verdadero protagonista de la evangelización, una misión que "continúa en el espacio y en el tiempo, atraviesa los siglos y los continentes. Es un movimiento que parte del Padre y, con la fuerza del Espíritu, lleva la buena noticia a los pobres en sentido material y espiritual".
Tras resaltar que "la Iglesia es el instrumento principal y necesario de esta obra de Cristo, porque está unida a Él como el cuerpo a la cabeza", el Papa subrayó que "Cristo mismo ha querido transmitir a la Iglesia su misión, y lo ha hecho y lo sigue haciendo hasta el final de los tiempos infundiendo el Espíritu Santo en los discípulos, aquel mismo Espíritu que se posó sobre él y permaneció en él durante toda su vida terrena, dándole la fuerza de ‘proclamar a los cautivos la libertad, y a los ciegos la vista’; de ‘poner en libertad a los oprimidos’ y de ‘proclamar el año de gracia del Señor’".
Luego de recordar que al inaugurar el Concilio en 1962, el Beato Papa Juan XXIII afirmaba que "el supremo interés del Concilio Ecuménico es que el sagrado depósito de la doctrina cristiana sea custodiado y enseñado de forma cada vez más eficaz", Benedicto XVI refirió que durante el evento conciliar, en el que él también participó como experto, "había una emocionante tensión con relación a la tarea común de hacer resplandecer la verdad y la belleza de la fe en nuestro tiempo, sin sacrificarla a las exigencias del presente ni encadenarla al pasado".
"En la fe resuena el presente eterno de Dios que trasciende el tiempo y que, sin embargo, solamente puede ser acogido por nosotros en el hoy irrepetible", precisó.
"Por esto mismo considero que lo más importante, especialmente en una efeméride tan significativa como la actual, es que se reavive en toda la Iglesia aquella tensión positiva, aquel anhelo de volver a anunciar a Cristo al hombre contemporáneo", agregó.
Pero, advirtió el Papa, "con el fin de que este impulso interior a la nueva evangelización no se quede solamente en un ideal, ni caiga en la confusión, es necesario que ella se apoye en una base concreta y precisa, que son los documentos del Concilio Vaticano II, en los cuales ha encontrado su expresión".
"Por esto, he insistido repetidamente en la necesidad de regresar, por así decirlo, a la ‘letra’ del Concilio, es decir a sus textos, para encontrar en ellos su auténtico espíritu, y he repetido que la verdadera herencia del Vaticano II se encuentra en ellos. La referencia a los documentos evita caer en los extremos de nostalgias anacrónicas o de huidas hacia adelante, y permite acoger la novedad en la continuidad".
El Santo Padre remarcó además que "el Concilio no ha propuesto nada nuevo en materia de fe, ni ha querido sustituir lo que era antiguo. Más bien, se ha preocupado para que dicha fe siga viviéndose hoy, para que continúe siendo una fe viva en un mundo en transformación".
"Si sintonizamos con el planteamiento auténtico que el beato Juan XXIII quiso dar al Vaticano II, podremos actualizarlo durante este Año de la fe, dentro del único camino de la Iglesia que desea continuamente profundizar en el depósito de la fe que Cristo le ha confiado".
"Los Padres conciliares querían volver a presentar la fe de modo eficaz; y sí se abrieron con confianza al diálogo con el mundo moderno era porque estaban seguros de su fe, de la roca firme sobre la que se apoyaban".
En cambio, continuó, "en los años sucesivos, muchos aceptaron sin discernimiento la mentalidad dominante, poniendo en discusión las bases mismas del depositum fidei, que desgraciadamente ya no sentían como propias en su verdad".
"Si hoy la Iglesia propone un nuevo Año de la fe y la nueva evangelización, no es para conmemorar una efeméride, sino porque hay necesidad, todavía más que hace 50 años. Y la respuesta que hay que dar a esta necesidad es la misma que quisieron dar los Papas y los Padres del Concilio, y que está contenida en sus documentos".
"También la iniciativa de crear un Consejo Pontificio destinado a la promoción de la nueva evangelización, al que agradezco su especial dedicación con vistas al Año de la fe, se inserta en esta perspectiva. En estos decenios ha aumentado la ‘desertificación’ espiritual. Si ya en tiempos del Concilio se podía saber, por algunas trágicas páginas de la historia, lo que podía significar una vida, un mundo sin Dios, ahora lamentablemente lo vemos cada día a nuestro alrededor".
El Papa constató que "se ha difundido el vacío. Pero precisamente a partir de la experiencia de este desierto, de este vacío, es cómo podemos descubrir nuevamente la alegría de creer, su importancia vital para nosotros, hombres y mujeres. En el desierto se vuelve a descubrir el valor de lo que es esencial para vivir; así, en el mundo contemporáneo, son muchos los signos de la sed de Dios, del sentido último de la vida, a menudo manifestados de forma implícita o negativa".
"Y en el desierto se necesitan sobre todo personas de fe que, con su propia vida, indiquen el camino hacia la Tierra prometida y de esta forma mantengan viva la esperanza. La fe vivida abre el corazón a la Gracia de Dios que libera del pesimismo. Hoy más que nunca evangelizar quiere decir dar testimonio de una vida nueva, trasformada por Dios, y así indicar el camino".
El Santo Padre concluyó encomendándole a la Virgen María el Año de la Fe: "que ella nos ayude a poner en práctica la exhortación del apóstol Pablo: ‘La palabra de Cristo habite entre vosotros en toda su riqueza; enseñaos unos a otros con toda sabiduría; corregíos mutuamente… Todo lo que de palabra o de obra realicéis, sea todo en nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él’. Amén".

8 sept. 2012

Natividad de la Virgen María





 CÓRDOBA, 08 Sep. 12 / 12:05 am (ACI).- El Obispo de Córdoba (España), Mons. Demetrio Fernández, invitó a los fieles a ver en la fiesta de la Natividad de María, que la Iglesia celebra hoy, una oportunidad para prepararse para el Año de la Fe convocado por el Papa Benedicto XVI que se inicia el próximo 11 de octubre.

"María, aurora que anuncia el día, va delante de nosotros en este camino y se nos ha dado como madre para que configure nuestra personalidad de hijos de Dios con una maternidad eficiente. La fiesta del nacimiento de María nos pone en camino para vivir este Año de la fe, bajo la protección especial de san Juan de Ávila, en actitud de constante conversión para una renovación personal y de toda la Iglesia", afirmó en su reciente mensaje.

Mons. Fernández indicó que esta fiesta que se celebra el 8 de septiembre coincide con el inicio de un nuevo curso que estará marcado por la proclamación de San Juan de Ávila como Doctor de la Iglesia, el Año Jubilar montillano y el comienzo del Año de la Fe.

"Un curso que será el Año de la fe, en el que somos invitados a profundizar el don de la fe, que ilumina toda nuestra vida, y en el que somos enviados a ser testigos de esta luz para nuestra generación".

"Un curso que comienza con el Sínodo de la nueva evangelización, que tiene en María la estrella de esa nueva evangelización. Un año lleno de gracia, que es inaugurado por María, la que nació llena de gracia y santidad, la purísima, la madre virginal de Dios, la que ha sido elevada en cuerpo y alma a los cielos", afirmó.

En su mensaje, el Obispo de Córdoba recordó que "la fe no es una emoción pasajera, sino un atractivo irresistible al que se responde libremente con la entrega de toda la vida. Es don de Dios y es tarea de cada uno (…). La fe no es un asunto individual y aislado, sino que se vive en comunidad, bajo la autoridad de los pastores".

Por ello, reafirmó que el Año de la Fe "será una ocasión de crecimiento en esta actitud vital con la que toda persona humana vive la vida y se abre al horizonte de la eternidad. Y será también una oportunidad de transmitir nuestro testimonio que suscitará la fe en el corazón de muchos".

"En esta época de increencia, somos llamados a reavivar la fe recibida en el bautismo, para decir con todo fervor: ‘Creo, Señor, aumenta mi fe’ y somos invitados a conocer los contenidos de nuestra fe y de nuestra moral católicas en el Catecismo de la Iglesia Católica", señaló.



30 ago. 2012

¿Qué desea el Papa con el Año de la Fe?

Leamos...

En esta feliz conmemoración, deseo invitar a los hermanos Obispos de todo el Orbe a que se unan al Sucesor de Pedro en el tiempo de gracia espiritual que el Señor nos ofrece para rememorar el don precioso de la Fe.




Queremos celebrar este Año de manera digna y fecunda. Habrá que intensificar la reflexión sobre la fe para ayudar a todos los creyentes en Cristo a que su adhesión al Evangelio sea más consciente y vigorosa, sobre todo en un momento de profundo cambio como el que la humanidad está viviendo.
...
Deseamos que este Año suscite en todo creyente la aspiración a confesar la fe con plenitud y renovada convicción, con confianza y esperanza...

San Lucas nos enseña que el conocimiento de los contenidos que se han de creer no es suficiente si después el corazón, auténtico sagrario de la persona, no está abierto por la gracia, que permite tener ojos para mirar en profundidad y comprender que lo que se ha anunciado es la Palabra de Dios.

Profesar con la boca indica, a su vez, que la fe implica un testimonio y un compromiso público. El cristiano no puede pensar nunca que creer es un hecho privado. La fe es decidirse a estar con el Señor para vivir con él. Y este «estar con él» nos lleva a comprender las razones por las que se cree.

La fe, precisamente porque es un acto de la libertad, exige también la responsabilidad social de lo que se cree. La Iglesia en el día de Pentecostés muestra con toda evidencia esta dimensión pública del creer y del anunciar a todos sin temor la propia fe. Es el don del Espíritu Santo el que capacita para la misión y fortalece nuestro testimonio, haciéndolo franco y valeroso.


(de Porta Fidei, Benedicto XVI)



¡Ven Espíritu Santo, y renueva la faz de la tierra!

25 ago. 2012

¿Vosotros también queréis abandonarme?



La fe que actúa por el amor se convierte en un nuevo criterio de pensamiento y acción que cambia toda la vida del hombre...

Es el amor de Cristo el que llena nuestros corazones creyentes y nos impulsa a evangelizar...

Con este su amor, atrae Jesucristo hacia sí a los hombres de cada generación...

La fe tan sólo crece cuando se vive como experiencia de un amor que se recibe y se comunica como experiencia de gracia y gozo.

Nos hace fecundos porque ensancha el corazón en la esperanza y permite dar un testimonio fecundo...

La fe sólo crece y se fortalece creyendo.

Es abandonarse en las manos de un amor que se experimenta siempre como más grande porque tiene su origen en Dios.

( PORTA FIDEI, Benedicto XVI )

24 ago. 2012

San Bartolomé

¡He conocido a Dios!





¡Y es alguien fantástico!




¡Es el mejor de todos los papás!



22 ago. 2012

Catequesis del Papa




María es Reina amando, sirviendo y velando por sus hijos, dice Benedicto XVI


VATICANO, 22 Ago. 12 / 10:06 am (ACI/EWTN Noticias).- Al meditar en la catequesis de esta mañana (hora local) sobre la fiesta que la Iglesia celebra hoy, María Reina, el Papa Benedicto XVI  explicó que esta realeza de la Madre de Dios se hace concreta en el amor y el servicio a sus hijos, en su constante velar por las personas y sus necesidades.

En el Palacio Apostólico de Castel Gandolfo y ante miles de fieles presentes, el Santo Padre señaló que "María es Reina porque está asociada, de modo único a su Hijo, tanto en el camino terrenal, como en la gloria del Cielo. El gran Santo Efrem de Siria, afirma sobre la realeza de María que deriva de su maternidad divina: Ella es Madre del Señor, del Rey de Reyes y nos indica a Jesús como vida, salvación y esperanza nuestra".

"Como ya recordaba el Siervo de Dios Pablo VI, en la Exhortación apostólica Marialis Cultus: ‘En la Virgen María todo es referido a Cristo y todo depende de Él: en vistas a Él, Dios Padre la eligió desde toda la eternidad como Madre toda santa y la adornó con dones del Espíritu Santo que no fueron concedidos a ningún otro’".

Explicando la realeza de la Madre de Dios, el Papa dijo que existe entre las personas "una idea popular de rey o de reina, relacionada con una persona con poder y riqueza, pero éste no es el tipo de realeza de Jesús y de María. Pensemos en el Señor, la realeza es el ser de Cristo entretejido de humildad, de servicio, de amor y sobre todo servir, ayudar, amar".

A continuación indicó que "Jesús fue proclamado rey en la cruz  con esta inscripción –escrita por Pilatos– Rey de los Judíos. En aquel momento en la cruz se muestra que es rey, y como rey sufre con nosotros, por nosotros, amando hasta el fondo y de este modo gobierna y crea verdad, amor y justicia".

"Así como en la Última Cena se inclina para lavar los pies a los suyos, por lo tanto, la realeza de Jesús no tiene nada que ver con la de los poderosos de la tierra. Es un rey que sirve a sus servidores, como ha demostrado a lo largo de toda su vida. Y lo mismo vale para María: es reina en el servicio a Dios y a la humanidad, es reina del amor que vive el don de sí a Dios para entrar en el diseño de la salvación del hombre".

El Papa afirmó, señala la nota de Radio Vaticana, que María le dijo al ángel "He aquí, soy la Sierva del Señor’ y en el Magníficat canta: ‘Dios ha mirado la humildad de su Sierva’. Nos ayuda, es Reina precisamente amándonos y ayudándonos en todas nuestras necesidades, es nuestra hermana y sierva humilde".

"Y así llegamos al punto: ¿cómo ejerce María esta realeza de servicio y amor? Velando sobre nosotros, sus hijos: hijos que se dirigen a Ella en la oración, para agradecerle o para pedir su materna protección y su celestial ayuda después, quizás, de haber perdido el camino, oprimidos por el dolor o por la angustia por las tristes y dolorosas vicisitudes de la vida.

En la serenidad o en la oscuridad de la existencia, nosotros nos dirigimos a María encomendándonos a su continua intercesión, para que del Hijo nos obtenga toda gracia y misericordia necesarias para nuestro peregrinar a lo largo de los caminos del mundo.

A Aquel que rige el mundo y tiene en su mano los destinos del universo nosotros nos dirigimos confiados, por medio de la Virgen María".

A Ella, desde hace siglos, explica el Santo Padre, "se la invoca como celestial Reina de los cielos; ocho veces, después de la oración del santo Rosario, se le implora en las letanías lauretanas como Reina de los Ángeles, de los Patriarcas, de los Profetas, de los Apóstoles, de los Mártires, de los Confesores, de las Vírgenes, de todos los Santos y de las Familias".

"El ritmo de estas antiguas invocaciones y oraciones diarias como el Salve Regina, nos ayudan a comprender que la Virgen Santa, cual Madre nuestra junto al Hijo Jesús en la gloria del Cielo, está siempre con nosotros, en el desarrollo cotidiano de nuestra vida".

Por lo tanto, continuó, "el título de Reina es un título de confianza, de alegría de amor. Sabemos que Aquella que tiene en sus manos, en parte, la suerte del mundo es buena, nos ama y nos ayuda en nuestras dificultades".

"Queridos amigos, la devoción a la Virgen es un elemento importante de la vida espiritual. En nuestra oración no dejemos de dirigirnos confiados a Ella. María no dejará de interceder por nosotros ante su Hijo", recordó Benedicto XVI.

Para concluir el Papa exhortó a contemplara a la Madre de Dios y a imitar "la fe, disponibilidad plena al proyecto de amor de Dios, la generosa acogida de Jesús. Aprendamos a vivir, siguiendo el ejemplo de María. Es la Reina del cielo cerca de Dios, pero también es la madre cercana a cada uno de nosotros, que nos ama y escucha nuestra voz. Gracias por vuestra atención".

Año de la Fe, 2012 - 2013


En la carta apostólica "Porta Fidei " de convocatoria del  Año de la Fe, Benedicto XVI nos recuerda aquella pregunta que le hicieron sus coetáneos a Jesús:

" ¿Qué tenemos que hacer para realizar las obras de Dios?" 


Y sigue el Papa diciendo: Sabemos la respuesta de Jesús: "La obra de Dios es ésta: que creáis en el que Él ha enviado." Creer en Jesucristo es, por tanto, el camino para poder llegar de modo definitivo a la salvación.



Credo, Domine, adauge nobis fidem!



¡Creo, Señor, aumenta nuestra fe!

20 ago. 2012

El Angelus del Papa




Benedicto XVI: Dejémonos sorprender por palabras de Cristo

VATICANO, 19 Ago. 12 / 10:00 am (ACI/EWTN Noticias).- Esta mañana, en sus palabras previas al rezo del Ángelus, el Papa Benedicto XVI invitó a todos los fieles a dejarnos nuevamente sorprender por las palabras de Cristo, que siempre debe ser primicia para la humanidad.

“Dejémonos, también nosotros, nuevamente sorprender por las palabras de Cristo: Él, semilla de trigo lanzada en los surcos de la historia, es la primicia de la humanidad nueva, liberada de la corrupción del pecado y de la muerte”, dijo Benedicto XVI ante los miles de peregrinos reunidos en su residencia de verano en Castel Gandolfo.

Además, el Papa invitó a redescubrir “la belleza del Sacramento de laEucaristía  que expresa toda la humildad y la santidad de Dios: su hacerse pequeño –Dios se hace pequeño- parte del universo que quiere reconciliar a todos en su amor”.

Al explicar el Evangelio de este domingo recordó la parte culminante del discurso de Jesús en la sinagoga de Cafarnaum, después de que el día anterior diera de comer a miles de personas con sólo cinco panes y dos peces.

Es ahí donde “Jesús revela el sentido de aquel milagro, es decir que el tiempo de las promesas se ha cumplido: Dios Padre, que con el maná sació el hambre de los israelitas en el desierto, ahora lo mandaba a Él, Hijo, como verdadero Pan de vida eterna, y este pan es su carne, su vida, ofrecida en sacrificio por nosotros”, expresó.

El Santo Padre explicó que en la Eucaristía “se trata por lo tanto de acogerlo con fe, no escandalizándose de su humanidad; y se trata de ‘comer su carne y beber su sangre’, para tener en nosotros mismos la plenitud de la vida”.

“Es evidente que este discurso no fue hecho para obtener beneplácitos. Jesús lo sabe y lo pronuncia intencionadamente; y en efecto aquel fue un momento crítico, un vuelco en su misión pública".

El Papa subrayó que "la gente, y los mismos discípulos, eran entusiastas de Él cuando realizaba signos prodigiosos; y también la multiplicación de los panes y de los peces era una clara revelación del Mesías, tanto es así que inmediatamente después la multitud habría querido llevar a Jesús en triunfo y proclamarlo rey de Israel”.

Pero ciertamente ésta “no era la voluntad de Jesús, que con aquel extenso discurso termina con el entusiasmo y provoca muchos desacuerdos. Él, en efecto, explicando la imagen del pan, afirma de haber sido mandado para ofrecer la propia vida, y que, quien quiere seguirlo debe unirse a Él en modo personal y profundo, participando en su sacrificio de amor”.

Benedicto XVI explicó que esta es la razón por la que Jesús, instituiría en la última cena el Sacramento de la Eucaristía, para que así, los discípulos pudiesen tener en sí mismos su caridad, como un único cuerpo unido a Él, prolongar en el mundo su misterio de salvación.

"Escuchando este discurso, la gente comprendió que Jesús no era un Mesías como así querían, que aspirase a un trono terrenal”, sino que “no buscaba el consenso de todos para conquistar Jerusalén, es más, quería ir a la ciudad santa para compartir la suerte de los profetas y dar la vida por Dios y por el pueblo".

El Santo Padre explicó que “aquellos panes, partidos para miles de personas no querían provocar una marcha triunfal, sino preanunciar el sacrificio de la Cruz, en la que Jesús se hace Pan, cuerpo y sangre ofrecidos en expiación por la vida del mundo”, y además, con su discurso pretendía desilusionar a las multitudes y “sobre todo, provocar una decisión en sus discípulos. En efecto, muchos entre estos, a partir de entonces, ya no le siguieron”.

Finalmente, en su saludo a los peregrinos de lengua española, el Santo Padre recordó que el Evangelio de este domingo “nos invita a participar en la vida divina a través del sacramento de la Eucaristía: el banquete que Cristo ha preparado y en el que nos ofrece como alimento su cuerpo y su sangre entregados por nuestra salvación”.

“Acerquémonos con fe y alegría a este misterio y saciemos nuestro alma con el pan de la inmortalidad”, concluyó.

17 ago. 2012

Porta Fidei




"Debemos descubrir de nuevo el gusto de alimentarnos con la Palabra de Dios, transmitida fielmente por la Iglesia ..."   , nos dice Benedicto XVI en su carta apostólica Porta Fidei.





Para que algo nos guste mucho, hay que antes haberlo paladeado, haber disfrutado de cada pincelada de sabor en particular y en conjunto... Pues lo mismo se hace necesario con la Palabra del Señor. Conviene leerla con cierta lentitud, como saboreándola, sin perder el hilo conductivo, pero penetrando al máximo en los contenidos que Dios mismo pone en cada expresión utilizada y, ante todo, pedir humildemente luz y gracia para poder acoger y hacer vida esas palabras que el mismo Espíritu Santo ha inspirado.




15 ago. 2012

La palabra del Papa


El Papa: En la Asunción vemos que Dios siempre espera al hombre

  

VATICANO, 15 Ago. 12 / 10:25 am (ACI/EWTN Noticias).- El Papa Benedicto XVI explicó que la Solemnidad de la Asunción de la Virgen María, que la Iglesia celebra hoy, muestra que en Dios hay espacio para el hombre al que siempre espera para la vida eterna con Él, razón de la auténtica esperanza humana.

Así lo indicó el Santo Padre en la homilía de la Misa que presidió en Castel Gandolfo al celebrar la Solemnidad de la Asunción de la Virgen María a los cielos en cuerpo y alma, dogma proclamado por el Venerable Papa Pío XII el 1 de noviembre de 1950.

Tras hacer una intensa reflexión sobre la vida de la Madre de Dios, que en el Magnificat pronuncia una profecía "para toda la historia de la Iglesia" y que vive siempre unida a su Hijo Jesucristo, el Santo Padre precisó que "las palabras de María dicen que es un deber de la Iglesia recordar la grandeza de la mujer para la fe".

"Esta solemnidad es una invitación por lo tanto para alabar a Dios, y mirar hacia la grandeza de la Santísima Virgen, porque a Quien es Dios lo conocemos en el rostro de los suyos", añadió.

El Papa cuestionó luego: "¿qué cosa dona a nuestro camino, a nuestra vida, la Asunción de María? La primera respuesta es: en la Asunción vemos que en Dios hay espacio para el hombre, Dios mismo es la casa de tantos apartamentos de la cual habla Jesús, Dios e la casa del hombre, en Dios está el espacio de Dios".

"Y María, uniéndose, unida a Dios no sea aleja de nosotros, no va sobre una galaxia desconocida, sino que va a Dios, se aproxima, porque Dios está cerca de todos nosotros y María, unida a Dios, participa de la presencia de Dios, esta cercanísima a nosotros, a cada uno de nosotros".

El Santo Padre recordó luego que "hay una bella palabra de San Gregorio Magno sobre San Benito que podemos aplicar todavía a María: San Gregorio Magno dice que el corazón de San Benito se hizo tan grande que todo lo Creado podía entrar en este corazón. Esto vale aún más para María: María, unida totalmente a Dios, tiene un corazón tan grande que toda la Creación puede entrar en este corazón y los exvotos en todas las partes de la tierra lo demuestran".

"María está cercana, puede escuchar, puede ayudar, está próxima a todos nosotros, En Dios hay espacio para el hombre y Dios está cerca y María unida a Dios, está muy próxima, tiene el corazón ancho como el corazón de Dios".

Según señala la nota de Radio Vaticano, el Papa precisó que "hay también otro aspecto: no solo en Dios hay espacio para el hombre, en el hombre hay espacio para Dios. También esto vemos en María, el Arca Santa que lleva la presencia de Dios. En nosotros hay espacio para Dios y esta presencia de Dios, en nosotros, tan importante para iluminar al mundo en su tristeza en sus problemas, esta presencia se realiza en la fe: en la fe abrimos las puertas de nuestro ser para que Dios entre en nosotros, para que Dios pueda ser la fuerza que da vida y camino a nuestro ser".

"En nosotros hay espacio, abrámonos como María se abrió, diciendo: ‘Hágase tu voluntad, yo soy la sierva del Señor’. Abriéndose a Dios, nada perdemos. Por el contrario: nuestra vida se enriquece y se hace grande".

Y así, prosiguió Benedicto XVI, "fe, esperanza y amor se combinan: hoy, hay muchas palabras sobre un mundo mejor por esperar, sería nuestra esperanza. No sabemos cuándo ese mundo mejor llegará, no lo sé. Seguramente un mundo que se aleja de Dios se convierte en peor porque solo la presencia de Dios puede garantizar, también, un mundo bueno".

"Una cosa, una esperanza segura es que Dios nos espera, nos espera, no vamos en el vacío, somos esperados. Dios nos espera y encontramos, yendo al otro mundo, la bondad de la Madre, encontramos a los nuestros, encontramos el Amor eterno. Dios nos espera: esta es nuestra gran alegría y la gran esperanza que nace justo de esta Fiesta. María nos visita, y es el gozo de nuestra vida y el gozo es esperanza".

Por lo tanto, prosiguió el Papa, "¿qué cosa decir? Corazón grande, presencia de Dios en el mundo, espacio de Dios en nosotros y espacio de Dios por nosotros, esperanza, ser esperados: esta es la sinfonía de esta fiesta, la indicación que la meditación de esta Solemnidad nos dona. María es aurora y esplendor de la Iglesia triunfante; Ella es el consuelo y la esperanza para el pueblo todavía en camino, dice el Prefacio de hoy".

"Confiémonos a su materna intercesión, para que nos obtenga del Señor el poder reforzar nuestra fe en la vida eterna; nos ayude a vivir bien el tiempo que Dios nos ofrece con esperanza".

Para concluir el Santo Padre dijo que esta es "una esperanza cristiana, que no es solamente nostalgia del Cielo, sino vivo y laborioso deseo de Dios aquí en el mundo, deseo de Dios que nos hace peregrinos incansables, alimentando en nosotros el valor y la fuerza de la fe, que al mismo tiempo es valor y fuerza del amor. Amén".

10 ago. 2012

El Año de la Fe, preparémonos




«La puerta de la fe» (cf. Hch 14, 27), que introduce en la vida de comunión con Dios y permite la entrada en su Iglesia, está siempre abierta para nosotros. 


Se cruza ese umbral cuando la Palabra de Dios se anuncia y el corazón se deja plasmar por la gracia que transforma. Atravesar esa puerta supone emprender un camino que dura toda la vida. 
(comienzo de la Carta apostólica Porta Fidei, de Benedicto XVI)



¡Creemos en ti, Señor Jesús, pero, aumenta nuestra fe!








7 ago. 2012

Viaje apostólico del Papa al Líbano


PROGRAMA DEL VIAJE APOSTOLICO DEL PAPA A EL LIBANO

(Horario peninsular español) +1 = Libano

Benedicto XVI efectuará un viaje apostólico a El Libano, del 14 al 16 de septiembre, con motivo de la firma y publicación de la Exhortación apostólica post-sinodal de la asamblea especial para Oriente Medio del Sínodo de los Obispos que tuvo lugar en el Vaticano en octubre de 2010.

14-Septiembre (Viernes)

El Papa saldrá del aeropuerto romano de Ciampino a las 9.30 del 14 de septiembre y su avión aterrizará en el aeródromo Rafiq Hariri de Beirut a las 14,45 (hora española) Después de la ceremonia de bienvenida se trasladará a Harissa para visitar la basílica de San Pablo donde firmará la exhortación apostólica post-sinodal.

15 de septiembre (Sábado)

A las 11, en el palacio presidencial de Baabda se encontrará, en visita de cortesía, con el Presidente de la república de El Líbano, así como con los presidentes del Parlamento y del Consejo de ministros.

A continuación verá a los jefes de las comunidades religiosas musulmanas y posteriormente pronunciará un discurso ante los miembros del gobierno, de las instituciones de la república, del cuerpo diplomático, de los jefes religiosos y de los representantes del mundo de la cultura.

Ese mismo día, en el Patriarcado armenio católico de Bzommar almorzará con los patriarcas y obispos de El Líbano, con los miembros del Consejo especial para Oriente Medio del Sínodo de los obispos y con el séquito papal.

A las 19.00, en la explanada ante el Patriarcado maronita de Bkerké, pronunciará un discurso a los jóvenes allí reunidos.

16 de Septiembre (Domingo)

El domingo celebrará la Santa Misa, a las 11,00, en el Beirut City Center Waterfront y entregará la exhortación apostólica post-sinodal para Oriente Medio. Después de rezar el Ángelus se desplazará a la nunciatura apostólica en Harissa para almorzar con los miembros del séquito papal.

A las 18,15 en el Patriarcado siro-católico de Charfet presidirá un encuentro ecuménico.

Desde allí se trasladará al aeropuerto de Beirut desde donde, a las 20,00, emprenderá el regreso a Roma.

Nueva Evangelización






Un planteamiento revolucionario

Así aplica su plan de choque de Nueva Evangelización el obispo Novell en la diócesis de Solsona

Los sacerdotes tienen una edad media de 71 años, pero Novell recurre a laicos y está dispuesto a cerrar misas, catequesis y lo que haga falta.



"Cuando me dijeron que el Papa quería que yo fuese obispo de Solsona, como era secretario de mi predecesor y conocía bien la diócesis, pensé: ¡uy, la que me ha caído encima!", explica bromeando Xavier Novell en el Encuentro de Nueva Evangelización (www.ene2012.es) en el Monasterio del Soto de Cantabria, ante cien líderes evangelizadores de toda España.

Nuevan Evangelización a toda velocidad

Novell recibió la mitra en diciembre de 2010, con 41 años y en este año y medio ha implantado la Nueva Evangelización a tanta velocidad como ha podido en su diócesis, convirtiéndola en un campo de pruebas. "He presentado un Plan Pastoral con una sola prioridad: Nueva Evangelización, y no para tres años, que es lo que suelen durar los planes pastorales, sino indefinidamente. No pienso hacer más planes pastorales en la diócesis, no tengo planes alternativos: me lo juego todo en éste, y si no funciona, ¡que me echen!", afirma rotundo.

Su hermano se convirtió en un curso Alpha

Novell ha venido al encuentro evangelizador del Monasterio de El Soto acompañado de su padre diácono, de su hermano que se convirtió en un Curso Alpha, de su madre, de su cuñada, de una virgen consagrada, de la delegada de medios, de la delegada de nueva evangelización y unos cuantos feligreses más. Han traído una gran furgoneta con muchos asientos y muchas ganas de aprender a evangelizar. 

Novell bendice los alimentos, da la bendición de antes de dormir, preside las misas a las 9 de la mañana, toma café con los asistentes, se apunta a todos los talleres de discipulado, evangelización y creación de comunidades y explica la experiencia de su diócesis en tres formatos: una entrevista, una ponencia y una mesa redonda con otros tres evangelizadores. 

Enseñar con calma

En la misa final, hace una oración de envío: anima a "enseñar con calma", como pide el Evangelio del día, y a "mirar y servir como Jesús". En ese momento de envío, su madre le besa el anillo episcopal; él sonríe y le acaricia la mejilla. Es muy emocionante. "De vegades, la mare té aquestes coses" ("A veces, mamá tiene estas cosas"), dice su hermano.

Un clero muy mayor en Solsona

¿Cómo es la diócesis donde van a evangelizar estos entusiastas feligreses? De lejos, las cifras no parecen muy malas: Solsona tiene 140.000 habitantes, 174 parroquias y 110 sacerdotes. Pero la edad media de los sacerdotes es de 71 años: aún se ven con fuerzas para tocar la campana para que vengan los feligreses de siempre, pero no tienen fuerzas ya para ir tocando los timbres e invitando a los alejados, que es lo que requiere la Nueva Evangelización. 

Pero con una Cáritas llena de voluntarios

Es la diócesis de España con mayor proporción de voluntarios de Cáritas (uno cada 171 católicos, 4 veces mejor que la media española, 8 veces mejor que Barcelona). Pero la espiritualidad y experiencia de fe de estos voluntarios es ténue. Nueve de cada diez solsoneses se declara católico, pero las parroquias están casi vacías. Sólo hay un seminarista.

Laicado incómodo

Al recibir la mitra, el obispo sabe cómo están las cosas: "laicado incómodo" (una forma de decir rebelde o contrario al Magisterio), pastoral juvenil de scouts descristianizados, catequesis sin frutos...

Así que Novell ha decidido ser radical y renunciar a una pastoral de mantenimiento para implantar una de engendramiento espiritual y acompañamiento. 

Evangelizar a los catequistas

"Si un párroco tiene, digamos, a tres ayudantes laicos pero que van agobiados con mil catequesis y servicios y no han tenido experiencia fuerte de Dios, que están tapando huecos en la parroquia... ¿no es mejor descansarlos un poco, que hagan un Curso Alpha de evangelización, que inviten gente, parientes y amigos, que tengan un encuentro con el Señor, que después se formen como evangelizadores, y después les acompañemos en sus dones?", plantea Novell. Él mismo tuvo su encuentro personal con Cristo, "con su Cruz y su Pasión", en unos ejercicios ignacianos. 

No a tantas reuniones...

Por eso, Novell plantea una línea de actuación: "Pienso en reducir el número de misas, en hacerlas más vivas. Animar a la gente de distintas parroquias a reunirse al menos una vez al mes para la misa, y después comer todos juntos, y que los niños puedan jugar juntos, y lograr una sensación de comunidad que nutra a la gente... Hemos de evitar que el creyente comprometido tenga mil reuniones durante la semana, que agobian. Es mejor concentrarlo todo en el domingo, incluyendo las catequesis para los niños mientras invitamos a los padres a ir al mismo tiempo a los cursos de evangelización, si son alejados, o de formación, si ya practican. A todos los padres que piden la comunión para los niños hay que invitarles a estos cursos de evangelización. Y también a los novios, y a los padres que piden el bautismo. Para el primer anuncio, nosotros usamos los Cursos Alpha, porque los hemos probado y sabemos que funcionan. Alpha atrae a los que huyen de la típica catequesis familiar tostón. Y se pueden usar otras fórmulas de anuncio a los alejados. Y cuando tengamos jóvenes convertidos, podremos crear grupos scouts con líderes cristianos de verdad". 

Abandonar la pastoral de tapar huecos

De lo contrario, si se sigue la pastoral de llenar huecos (catequesis, liturgia, Cáritas) con cualquiera que se acerca a la parroquia "el compromiso de las personas durará poco, sólo te hará un voluntariado, se quemará o caerá en un afán de protagonismo", previene el obispo. "Saber que algo no funciona e insistir en ello al final acaba generando depresión", añade.

¿Qué pasa cuando, por edad o tendencia, la mayor parte del clero no está con su obispo en la labor de una nueva evangelización?

Exorcismos de nuestros demonios

"En junio hemos tenido un encuentro pastoral en la diócesis, franco, para hablar de los recelos mutuos que tenemos en las distintas sensibilidades", explica el obispo más joven de España. "Ha servido de terapia y exorcismo de nuestros demonios, al menos ha servido para explicarnos". 

Animar a organizar un curso Alpha

Pero evidentemente la nueva evangelización empieza con curas más jóvenes. "Yo a un párroco le animo a organizar un Curso Alpha y le digo: imagina que en el Curso este año se convierten o vuelven a la parroquia cinco personas; dentro de diez años tienes a 50 y sus niños. ¿No vale la pena?" Así, ya hay tres parroquias en Solsona que cada año organizan un Curso Alpha. Y después de Alpha, la gente que se ha acercado a la fe sigue un curso de "Primeros Pasos", unas sesiones de oración con formación diseñadas por Xavier Morlans, sacerdote y miembro del Pontificio Consejo de Nueva Evangelización, creador del sistema "Volver a Creer" (Tornar a Creure). Y más adelante: Escuela de Laicos. 

Escuela de laicos

De hecho, la Escuela de Laicos la creó en Solsona hace ya 15 años, siendo Vicario General y apoyado por su predecesor y algunos sacerdotes jóvenes. De ella han surgido los cuadros que hoy le ayudan en la nueva evangelización, los que hicieron posible el encuentro de Manresa en enero y los que ayudan a la vecina diócesis de Vic a formar su propia escuela de laicado evangelizador. 

Discipular conversos

Pero cuando hay conversos, aumenta el trabajo. "Es hermoso ver cómo el Señor toca a personas y las atrae a la fe... pero el proceso de formarlas, acompañarlas, estar con ellas... es largo, agotador, duro. Discipular, como se dice en este congreso, es dar la vida. Por eso es mejor hacerlo en comunidad".

Acogida a comunidades evangelizadoras

En Solsona tampoco se puede hacer como Dominique Rey en Toulon: traer 50 comunidades distintas del extranjero o de otras diócesis. "Acogeremos a todos los que vengan a trabajar en este sentido, pero no hay empujones por venir a Solsona", comenta el obispo.

Viajar por el mundo para "copiar" lo mejor...

Así que hay que trabajar con lo que hay "en casa". Y eso incluye enviar a curas o laicos con inquietudes a Toulon, o a la Parroquia de San Eustorgio en Milán, con su sistema de células, o a Londres a conocer Alpha y su centro, Holy Trinity Brompton, o al encuentro de evangelización de Cantabria. Y pagar, aunque sea en parte, viajes o estancias. Más de 35 solsoneses han pasado ya por Londres, por ejemplo.

"En Solsona somos los japoneses de la evangelización: viajamos, vemos lo que hay, y si nos parece que funciona lo copiamos", dice Novell. "Y además, cuando nos empeñamos en una cosa, ya no nos echamos atrás".

Novell también expresa su opinión sobre el Atrio de los Gentiles: "en origen, se da ese nombre a un espacio que crea la Iglesia para invitar y dialogar con gente no creyente que está en búsqueda espiritual, o que al menos está dispuesta a dialogar sobre esta búsqueda. No es para invitar a cualquiera, o sólo a intelectuales. En Europa se ha hecho diálogo con intelectuales y filósofos, pero en España este mundo es muy refractario al catolicismo. En Solsona hemos tenido algunos contactos así que nos sorprendieron mutuamente: ah, con estos se puede hablar, decíamos. Y ellos dicen: ah, mira, la Iglesia también habla con quien piensa distinto. Es un primer momento evangelizador, un ir al encuentro a partir de los interrogantes vitales y con respeto a la cultura moderna".

Este es el resumen de un año y medio de episcopado muy activo, que incluye "cambio de estructuras y confrontación".

¿Y a qué dedicará el obispo más joven de España su verano? A pasar unos días tranquilo con sus padres. Pero también visitará a unos pocos obispos jóvenes, algunos con diócesis rurales como la suya. 

Serán visitas informales, pero así es como se extiende la nueva evangelización. 

Como anunciaba el obispo francés Dominique Rey en 2009 en el encuentro de evangelización de Toulon: "los cristianos pescamos los peces por la cabeza. Dios empieza tocando el corazón del obispo".

6 ago. 2012

La Esperanza del cristiano





En 1934, San Josemaría Escrivá, en su primera colección de puntos para la meditación personal, Consideraciones espirituales, escribió:

«Espéralo todo de Jesús: 

tú no tienes nada, no vales nada, no puedes nada. 

Él obrará, si en Él te abandonas»

Se trata de una afirmación que, sólidamente fundada en la Escritura, los Padres y la teología, expresa la común, fundamental e indiscutida convicción de la fe cristiana viva y vivida de que Jesucristo es el único Salvador, a la vez que declara la radical contingencia y precariedad del hombresobre todo en consideración del desorden introducido en él por el pecado— y mueve a la confianza en Dios y al abandono filial en sus manos.




2 ago. 2012

Ntra. Sra. de los ángeles



DULZURA DE LOS ÁNGELES
(de la liturgia bizantina)

Dulzura de los ángeles, alegría de los afligidos,
abogada de los cristianos, Virgen madre del Señor,
protégeme y sálvame de los sufrimientos eternos.

María, purísimo incensario de oro,
que ha contenido a la Trinidad excelsa;
en ti se ha complacido el Padre, ha habitado el Hijo, y
el Espíritu Santo, que cubriéndote con su sombra,
Virgen, te ha hecho madre de Dios.

Nosotros nos alegramos en ti, Theotókos;
tú eres nuestra defensa ante Dios.
Extiende tu mano invencible y aplasta a nuestros enemigos.
Manda a tus siervos el socorro del cielo. Amén.

1 ago. 2012

San Alfonso María de Ligorio



El amor a Cristo

De las obras de San Alfonso María de Ligorio, obispo y doctor de la Iglesia
Tratado sobre la práctica del amor a Jesucristo, edición latina, Roma 1909, pp.9-14.

Toda la santidad y la perfección del alma consiste en el amor a Jesucristo, nuestro Dios, nuestro sumo bien y nuestro Redentor. La caridad es la que da unidad y consistencia a todas las virtudes que hacen al hombre perfecto.

¿Por ventura Dios no merece todo nuestro amor? Él nos ha amado desde toda la eternidad. «Considera, oh hombre –así nos habla–, que yo he sido el primero en amarte. Aún no habías nacido, ni siquiera existía el mundo, y yo ya te amaba. Desde que existo, yo te amo».

Dios, sabiendo que al hombre se lo gana con beneficios, quiso llenarlo de dones para que se sintiera obligado a amarlo: «Quiero atraer a los hombres a mi amor con los mismos lazos con que habitualmente se dejan seducir: con los vínculos del amor». 

Y éste es el motivo de todos los dones que concedió al hombre. Además de haber dado un alma dotada, a imagen suya, de memoria, entendimiento y voluntad, y un cuerpo con sus sentidos, no contento con esto, creó, en beneficio suyo, el cielo y la tierra y tanta abundancia de cosas, y todo ello por amor al hombre, para que todas aquellas criaturas estuvieran al servicio del hombre, y así el hombre lo amara a él en atención a tantos beneficios.

Y no sólo quiso darnos aquellas criaturas, con toda su hermosura, sino que además, con el objeto de conquistarse nuestro amor, llegó al extremo de darse a sí mismo por entero a nosotros. 

El Padre eterno llegó a darnos a su Hijo único. Viendo que todos nosotros estábamos muertos por el pecado y privados de su gracia, ¿que es lo que hizo? Llevado por su amor inmenso, mejor aún, excesivo, como dice el Apóstol, nos envió a su Hijo amado para satisfacer por nuestros pecados y para restituirnos a la vida, que habíamos perdido por el pecado.

Dándonos al Hijo, al que no perdonó, para perdonarnos a nosotros, nos dio con él todo bien: la gracia, la caridad y el paraíso, ya que todas estas cosas son ciertamente menos que el Hijo: El que no perdonó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará todo con él?

Oración

Oh Dios, que suscitas continuamente en tu Iglesia nuevos ejemplos de santidad, concédenos la gracia de imitar en el celo apostólico a tu obispo san Alfonso María de Ligorio, para que podamos compartir en el cielo su misma recompensa. Por nuestro Señor Jesucristo.

31 jul. 2012

¡Oh, Señor, envía tu Espíritu y renueva la faz de la tierra!



Nuncio en Siria a líderes religiosos: Pidan el fin de la violencia

Nuncio en Siria a líderes religiosos: Pidan el fin de la violencia


ROMA, 30 Jul. 12 / 01:25 pm (ACI/EWTN Noticias).- 

El Nuncio Apostólico en Siria, Mons. Mario Zenari, hizo un especial llamado a  los líderes religiosos de ese país de Medio Oriente, para que de forma unánime soliciten el fin de la violencia en la guerra interna que desangra al país.
El Nuncio se refirió a los constantes llamados del Papa Benedicto XVI, incluido el realizado ayer, en el que alentó a la comunidad internacional a colaborar "para que se detenga toda violencia y derramamiento de sangre".
El Santo Padre dijo también que sigue con atención lo que sucede en Siria "con la triste sucesión de muertos y heridos, también entre los civiles, y un enorme número de desplazados y de refugiados en los países limítrofes", por lo que solicitó además "se garantice la necesaria asistencia humanitaria y la ayuda solidaria".
Al respecto, señala Radio Vaticano, el Nuncio dijo que "después de los reiterados llamamientos del Santo Padre, todos bien apreciados y acogidos, por el cese de la violencia en Siria y por una solución política del conflicto, conociendo por experiencia las buenas relaciones interreligiosas que existen en Siria y el papel que la religión tiene en este lugar quisiera dirigir un llamamiento a todos los responsables religiosos musulmanes, cristianos y otros".
A ellos, Mons. Zenari los alentó a reunirse "todos juntos y con todo el peso de su autoridad moral dirijan en nombre de Dios una admonición unánime y severa a todas las partes en conflicto para que detengan la violencia y la represión que están llevando al país a la destrucción, a sufrimientos y a la muerte".
"Dirijan un apremiante llamamiento para que tengan la valentía de emprender inmediatamente y con toda sinceridad, con la asistencia de la comunidad internacional, el camino para llegar a una adecuada solución política de la crisis", concluyó.
El llamado del Nuncio se da cuando Francia ha solicitado que se reúna el consejo de seguridad de la ONU para adoptar medidas que "permitan detener las masacres" e iniciar "la transición" en Siria; mientras que el gobierno sirio incorporó a la fuerza aérea para acabar con las fuerzas opositoras de la ciudad de Aleppo con bombardeos.