15 dic. 2011

Silencio


Se hace necesario el silencio.
Cuando llegan a uno agresiones en forma solapada, se hace necesario el silencio.
Tiene un sonido tan hermoso.

Cuando uno quisiera blandir mil argumentos para defenderse,
y, por el contrario, es conducido al silencio de sí.

Primero cuesta entrar, porque el corazón palpita con tantas cosas...
Más luego, el Espíritu lo va aquietando y dulcemente lo va acallando,
como una madre que arropa y mece a su recién nacido.

¡Qué dichosas las veces que lograste hacerme callar, oh Señor!
No me arrepentí de secundarte en aquellas ocasiones.
¡Cuánto bien se deduce de esos silencios inducidos por Ti!
Bien para uno mismo, y bien para los demás.

Hoy me toca callar. Amén.

6 comentarios:

Miriam dijo...

Gracias por expresar tan bien, esa batalla en la que yo también lucho
Y el Señor, tb viene en mi ayuda
Bss

Felicitas dijo...

¡Qué alegría, Miriam, encontrarte en la misma batalla, sumida en ese silencio del Señor tan bello y fructífero!
Un besazo, linda.

Claudio dijo...

¡Si lo sabré amiga!
Cada vez que se me agolpan las palabras para refutar los agravios, porque la diatriba es una constante hoy, me acuerdo la expresión de un sacerdote amigo: "Estamos en este mundo para alabar a Dios"y entonces callo. Y no me cuesta.
Gracias por decirlo.
Un fuerte abrazo

Fran dijo...

Qué maravilla, Felícitas. No sabes cuánto me han gustado estas palabras sobre el silencio.
Creo que el silencio ante el agravio solo es entendido por humildes y sencillos de corazón.
Me alegro de pasar por aquí.

NIP dijo...

Buenos días Felicitas. Cierto, hay momentos en los que el silencio ante palabras gruesas, injusticias, etc. habla y hasta grita y cuesta muchísimo hacer silencio cuando la imperfección hierve y otros momentos en los que hemos de hablar alto y claro.El E.S. nos dirá cuando.Un abrazo.

Felicitas dijo...

Estamos en este mundo para alabar a Dios. ¡Qué hermoso, Claudio! Es cierto. Llenarnos el corazón de amor y alabanza al Señor es la mejor manera de combatir el rencor que amenaza con nacer en nuestro interior.
Gracias.
Un abrazo.

Hola Fran, me alegro yo también de tu comentario. ¡Dios es grande en sus pequeños! Un abrazo.

Ojalá sepamos discernir bien lo que el Amor Divino nos solicita a cada momento, querido Nip. ¡Ojalá!
Un abrazo.