5 dic. 2011

Adviento


Encaminados serenamente,
en claridades insertados,
con el gozo en el alma,
te buscamos, oh Señor.

Y subiendo la vereda,
que nos marca tu lucero,
desprendiéndonos sin duelo,
te hallamos, oh Señor.

Tus Quereres son tan bellos,
¡cómo pude yo dudar!
sólo Tú sabes de Amores,
¡nuestro bello Despertar!

En silencio nos sentimos,
tan pequeños y queridos,
que se dejan tantas cuitas
y dolores en olvido.

¡El Señor ya se acerca!
¡Preparadle el camino!
¡Despertad del gran letargo!
Y miradle : ¡Es Divino!

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