17 nov. 2011

Del santo evangelio según san Lucas 19, 41-44






En aquel tiempo, al acercarse Jesús a Jerusalén y ver la ciudad, le dijo llorando:

-« ¡Si al menos tú comprendieras en este día lo que conduce a la paz!
Pero no: está escondido a tus ojos.

Llegará un día en que tus enemigos te rodearán de trincheras, te sitiarán, apretarán el cerco, te arrasarán con tus hijos dentro, y no dejarán piedra sobre piedra.

Porque no reconociste el momento de mi venida.»



¡Señor, cuántas veces he desoído tu voz y te he desatendido cuando venías a ayudarme!
¡Perdón, Señor, mil veces perdón!
Ayúdame a corresponderte como Tú deseas. ¡Dame, Señor, para que pueda darte!
Amén.

7 comentarios:

NIP dijo...

Buenos días Felicitas. Perdón Señor por ser tan melón.Un abrazo.

Felicitas dijo...

Meloncete, yo creo que Él te perdona y te ama mucho! Je je
Un abrazo.

Fernanda dijo...

Sí, mira que él siempre quiere salvarnos de todo lo malo, pero nosotros ale que ale, de cabeza al pozo. No tenemos remedio.
Bezozos!

Felicitas dijo...

El remedio es Jesús de Nazareth, querida Fernandita!
Un abrazo y muchos bezozozozoss!!

Miriam dijo...

Que comprenda Señor.
Y que sepa llorar una y mil veces pidiendote perdón. Que nunca el orgullo o la tontería me aleja de ese abrazo de perdón que ya me está esperando.

Miriam dijo...

Que comprenda Señor.
Y que sepa llorar una y mil veces pidiendote perdón. Que nunca el orgullo o la tontería me aleja de ese abrazo de perdón que ya me está esperando.

Felicitas dijo...

Así sea, preciosa.
Un beso.