20 oct. 2011

Estabilidad


Empiezas a ser un arbol viejo, me dijo aquel.
Sus ojos han visto pasar mil pájaros, presenciar mil peleas a muerte, su tronco ha recibido la caricia de acero del hielo y la presión dolorosa del fuego solar. Sus raices han ido profundizando en la tierra, agarrándose con fuerza para asentarlo, indestructiblemente.
Cuánta sabiduría silenciosa la del arbol que impasible observa todo y a todos.
¡Señor, concédenos la sabiduría del anciano que ha vivido, padecido y gozado ante Tus Ojos benevolentes! Amén.

3 comentarios:

NIP dijo...

Buenas tardes Felicitas. Y que nos conceda seguir sacando ramas para tender frescas hojas de fe que tomen su hermosa luz como hace este. Un abrazo de otro viejito.

Felicitas dijo...

¡Oh, sí, por supuesto, ramas con frescas hojas de fe y amor para Dios y para los hermanos! Tú ser más viejito que yo, por sabio, que no por edad.
¡Un abrazo, hermoso!
;O)

Miriam dijo...

"Danos un corazón bueno y el don de sabiduría"