12 sept. 2011

Ráfagas de Luz para la vida




" Veo cada humillación de tu alma y nada se escapa a Mi atención.
Elevo a los humildes hasta mi trono, porque así es Mi Voluntad. "

( nº 282, Jesús a Santa Faustina K.)




Cuando percibas en propia piel

la pequeñez de tu persona,

y padezcas el menosprecio de los demás,

recuerda, precisamente entonces,

que hay Uno que sí que te comprende,

sí que te perdona,

sí que te acepta tal y como eres,

sí que te abre de par en par Su Corazón,

¡porque te ama con la fuerza del mismo Dios!
 
 

5 comentarios:

Miriam dijo...

Me ha encantado esta entrada.
A ver si en ciertos momentos críticos pensar en esta frase me ayuda a "mantener la boca cerrada"

Y es que a veces por defender "mi verdad" (que lo la Verdad, que esa merece siempre ser defendida) es mayor el mal que se produce que el supuesto bien a conseguir.

Fernanda dijo...

Como buena urraca que soy me guardo la bonita estampa de Jesús caminando sobre las aguas porque es maravillosa, como toda la entrada.
Bezoozzozs!

Felicitas dijo...

A mí me pasa lo mismo, querida Miriam. Creo que nos pasa a muchos y es que aguantar con paz y aún alegría las humillaciones es una gracia a pedir. ¡Una gran gracia!
Un beso, hermana.
;O)

Gracias, Ferdy, me alegro que te guste. La foto me pareció insuperable. La realidad del momento queda muy bien reflejada. no sabría imaginarmelo mejor.
Bezozozosss!!
;O)

NIP dijo...

Buenos días. Pediré insistentemente esa gracia.Un abrazo.

Felicitas dijo...

Oh, sí, pidámosla, hermano, pidamosla.
Un abrazo
;O)