7 sept. 2011

Escucha, oh Israel

Oigo sonidos que resuenan a lo lejos
y me indican que llegó mi hermana purificación:
Me dispongo a dejarme hacer por sabia mano,
que poda y corta causando dolor.

No entiende mi amor qué es lo que acaece,
pero acepta el momento y escucha el rumor:
Es silencio que requiere una larga contemplación,
esperar que el Maestro manifieste con Amor
la vereda, el sendero por dónde deba ir yo.

2 comentarios:

NIP dijo...

Buenas tardes Felicitas. ¡Vaya espíritu franciscano tan intenso!Me encantan los senderos una vez recorridos, durante el trayecto suelo soltar algún que otro taco.Un abrazo.

Felicitas dijo...

Será por las piedras con las que puedas tropezar en el camino que sueltas algún que otro taco... No te preocupes, yo también lo hago.
Esas piedras que a veces no las vemos, por ir pensando en las cosas hermosas de allá arriba, y cuando topas con ellas, vuelves a la cruda realidad del dia a dia, de sopetón.
En ocasiones resulta duro y hosco.
Muchas gracias por tu amables comentarios. Dios te guarde siempre.
Un abrazo.
:)