7 sept. 2011

Dichosos los que ahora lloráis, porque reiréis




En un mundo que gime bajo las cadenas del pecado, el cristiano no puede sentirse a gusto.
Por ello padecemos toda injusticia que nos aflige a unos y a otros y la ofrecemos a Aquel, cuyo Sacrificio nos obtuvo la Salud y la Vida.
Desengañaos, mientras estemos en esta vida caduca, tendremos dolor y necesidad.
No busquéis la felicidad en esta vida, que pasa, y que se ve sometida a los embistes del maligno.
Pero no temáis, que nunca seréis tentados por encima de vuestras fuerzas, para que no caigáis sin remedio. La Gracia abundante de Jesucristo os sostiene en la virtud y en el Camino, la Verdad y la Vida, que es Él mismo.
Su Palabra nos garantiza la victoria sobre todo poder del enemigo.
Más no nos ahorra el dolor. No se le ahorra nisiquiera a los que no creen, que entregados a las máximas de este mundo, tarde o temprano tienen que pasar por él y aún peor lo pasan, pues sufren sin esperanza ni consuelo.
Ya que debemos padecer, hermanos, hagámoslo con corazón generoso, ofreciéndolo por la salvación de las almas, unidos al dolor de María y de Jesús que tanto pasaron por nuestro bien.
Unidos, por el Amor, a nuestro Dios, se nos dará el gozo interno del Espíritu Santo y aún en medio de sufrimientos hallaremos la paz del corazón y el gozo que  Dios comparte con los que le aman.
¡Juntos, como hermanos, miembros de una Iglesia, vamos caminando al Encuentro del Señor!


4 comentarios:

NIP dijo...

Buenos días Felicitas.Me encanta ese canto.¡Ojalá podamos remediar también algunos sufrimientos que nacen de intereses por nuestro egoísmo!Un abrazo.

Felicitas dijo...

Esos sufrimientos llevan consigo el aguijón necesario para hacernos reflexionar y darnos cuenta de que nos dominó la pasión.
Gracias a Dios tenemos la santa confesión en dónde se nos perdona y da la gracia precisa para no volver a caer.
Tantas veces como sea necesario.
Su Misericordia no se agota, mientras vivamos en esta tierra.
Confiemos, pues, nuestro corazón al Horno ardiente del Corazón de Cristo que todo lo purifica y sana.
Un abrazo, hermano.
:O)

lourdes dijo...

Gracias es una gran verdad caminamos juntos todos nos necesitamos unos a otros que el señor nos ayude a buscar sólo las cosas del cielo y darno sin medida compariendo con los demás las penas y sufrimentos muy unidas en oración y un abrazo

Felicitas dijo...

Muchas gracias por tus sabias palabras, querida Lourdes. Asiento a cada una de ellas, con todo mi cariño por ti y el Espíritu que te insufla.
Unidas en el Amor.
:)