10 jul. 2011

La conversión de un gran pecador




La juventud que a tientas avanza,

ora con pasión, ora con dolor,

y siempre en búsqueda de lo bello y bueno,

cayendo a menudo en el craso error...



Anduvo por barrales, hundiéndose hasta el cuello,

y cuando sentía que ya no teniá resuello,

Él le mostró sus llagas y su gran rendición,

su tremenda derrota y sintió compasión.



No se dejó vencer en ternura el Señor,

le miró a los ojos con tantísimo amor,

que un hondo llanto del corazón le nació,

y tanta fue la impresión que horas largas lloró.


5 comentarios:

Fernanda dijo...

Debes estar hablando de San Agustín, ¿verdad?
Precioso poema, muy inspirado por lo anto como todo lo tuyo.
Beozoozozos!!

Fernanda dijo...

Errata: anto=Alto

Felicitas dijo...

Podría ser él, sí.
Gracias por tus piropos del todo inmerecidos.
Un abrazo, guapis.
Bezozozossss
;O)

Javier dijo...

Bonito poema, en el fondo es Cristo quien nos busca y nos rescata, yo también soy un convertido, la fecha en que comencé a caminar con el Señor es 2004.

Felicitas dijo...

¡Asi que llevas un noviazgo espiritual de 6 añitos con Jesús!
¡Cómo me alegro, Javier!
El Señor es grande y su Amor perdura de edad en edad.
Un fuerte abrazo!
Unidos en oración.
:O)