30 jun. 2011

Fiesta del Sagrado Corazón de Jesús


IRRADIANDO A CRISTO




Oh, amado Jesús.
Ayúdame a esparcir Tu fragancia
por donde quiera que vaya.

Inunda mi alma con Tu Espíritu y Vida.

Penetra y posee todo mi ser tan completamente, que mi vida entera sea un resplandor de la Tuya.
Brilla a través de mi y permanece tan dentro de mi, que cada alma con que me encuentre pueda sentir Tu
presencia en la mia.

¡Permite que no me vean a mi sino solamente a Jesús!



Quédate conmigo y empezaré a resplandecer como Tú, a brillar tanto que pueda ser una luz para los demás.
La luz oh, Jesus, vendrá toda de Tí, nada de ella sera mia;
serás Tú quien resplandezca
sobre los demás a través de mi.

Brillando sobre quienes me rodean,
permíteme alabarte como mas te gusta.

Permíteme predicarte sin predicar,
no con palabras sino a través de mi ejemplo,
a través de la fuerza atractiva,
de la influencia armoniosa de todo lo que haga,
de la inefable plenitud del amor
que existe en mi corazón por Tí.
Amen.



-Oración que rezan las Misioneras de la Caridad (de la Madre Teresa) después de la misa cada dia.



Abraham, Abraham ...



El Señor puede pedir que le ofrezcamos aquello que más amamos en este vida, porque desea calibrar nuestro amor por Él.
Dispongámonos todos, hermanos, a nivel interior a entregarLe todo al Señor.
Se hace necesario si de verdad aspiramos a la santidad.

Es fácil decir que Le amamos y no hacer nada al respecto.

No sabemos qué nos pedirá, pero creo que es bueno que ya desde ahora vayamos haciendo una labor interna de desasimiento de todo y de todos.
Poco a poco iremos cobrando la libertad interior que se precisa para seguir a Cristo, hasta el final.
Si no lo hacemos, cuando llegue el momento de la renuncia, nos costará mucho más, porque habrá que desgarrarse el corazón.
Es un trabajo silencioso, interior, en el que le vamos ofreciendo las personas más amadas, las posesiones, la vida misma que es un Don Suyo.

Y no se trata de romper lazos con nadie, se trata más bien de aprender a amar, sin depender.
Aprender a usar las cosas, siendo capaces de prescindir de ellas, cuando Dios lo disponga.
Es una liberación interior preparatoria progresiva que  ya desde ahora debemos practicar, porque al Cielo no nos llevaremos nada, absolutamente nada de este mundo.
Allí sólo Dios basta.

¡Señor, asístenos con Tu Gracia en esta labor de desapego que tanto bien nos hace!
¡Virgen María, que sólo tú sepas tenernos bien ataditos a tu Corazón Inmaculado de ahora a la eternidad!

29 jun. 2011

60 aniversario de la ordenación sacerdotal del Papa



El día más feliz de Joseph Ratzinger



 

60 años de ordenación, redescubrimiento de la belleza del sacerdocio




CIUDAD DEL VATICANO, domingo 26 de junio de 2011 (ZENIT.org).- El próximo 29 de junio Benedicto XVI recordará los sesenta años del “momento más importante de mi vida”, su ordenación sacerdotal, recibida en la catedral de Freising, cerca de Munich.

Recibió el sacramento, junto a su hermano mayor, Georg, de manos del cardenal Michael von Faulhaber, conocido como gran opositor al nazismo. “Adsum”, “Aquí estoy”, fueron las palabras que pronunció en latín, ante Dios y ante el pueblo el joven Joseph Ratzinger, a sus 24 años.

El próximo miércoles la Iglesia universal revivirá ese día, pero el papa no quiere que sea un momento de exaltación de su persona, mas bien espera que sirva para promover entre la Iglesia el agradecimiento a Dios por el don del sacerdocio y pedirle que suscite nuevas vocaciones.

De aquel espléndido día de verano, Joseph Ratzinger recuerda un detalle que para otros pasó desapercibido y que comparte en su libro “Mi vida” (Ed. Encuentro, 1997).

No se debe ser supersticioso --escribe en esas memorias--, pero en el momento que el anciano arzobispo impuso sus manos sobre las mías, un pajarillo --tal vez una alondra-- se elevó del altar mayor de la catedral y entonó un breve canto gozoso; para mí fue como si una voz de lo alto me dijese: va bien así, estás en el camino justo”.

Fue en esos días cuando Joseph Ratzinger descubrió lo que significa el sacerdote para la gente.

El día de la primera Misa, fuimos acogidos en todas partes --también entre personas completamente desconocidas-- con una cordialidad que hasta aquel momento no me podría haber imaginado”, prosigue el papa en sus memorias.

Experimenté así, muy directamente, cuán grandes esperanzas ponían los hombres en sus relaciones con el sacerdote, cuánto esperaban su bendición, que viene de la fuerza del Sacramento. No se trataba de mi persona ni la de mi hermano: ¿qué podrían significar, por sí mismos, dos hermanos como nosotros, para tanta gente que encontrábamos? Veían en nosotros a unas personas a las que Cristo había confiado una tarea para llevar su presencia entre los hombres; así, justamente porque no éramos nosotros quienes estábamos en el centro, nacían tan rápidamente relaciones de amistad”.

(Re)descubrimiento del valor del sacerdocio

Este mismo (re)descubrimiento del sacerdocio, a nivel universal es el objetivo que se plantea Benedicto XVI al celebrar su aniversario del sacerdocio.

En este contexto, el prefecto de la Congregación vaticana para el Clero, el cardenal Mauro Piacenza, ha enviado una carta a los obispos del mundo para promover 60 horas de adoración eucarística por la santificación de los sacerdotes, por las nuevas vocaciones y por Benedicto XVI.


En el texto, firmado también por el secretario de la Congregación para el Clero, el arzobispo Celso Morga Iruzubieta, se explica que las horas de adoración eucarística dedicadas a esta intención pueden ser continuas o pueden distribuirse durante el mes de junio, y debe comprometer “de manera particular, a los sacerdotes”.


“El culmen de este recorrido de oración podría coincidir con la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús --Jornada de santificación sacerdotal--, el próximo viernes 1 de julio”, añade la carta.

Con esta iniciativa, la Iglesia pretende homenajear “al pontífice con una extraordinaria corona de oraciones y de unidad sobrenatural, capaz de mostrar el centro real de nuestra vida, de la que surge todo esfuerzo misionero y pastoral, así como el auténtico rostro de la Iglesia y sus sacerdotes”.


Por Jesús Colina (Zenit)


27 jun. 2011

Fina Caridad




La Caridad diligente encuentra la sabia manera,
de resolver el conflicto y suavizar ventoleras,
con fina astucia conduce apacible y amablemente,
distribuyendo a cada uno una tajada atrayente.

Logra equilibrios utópicos que nadie acometería,
más Ella, bella y sagaz, halla bien pronto la via,
que abre los corazones al Bien , la Paz y Armonía,
dejando su huella en el alma y su dulce hegemonía.

Me enamoras, Amor con tu gran delicadeza,
yo creía que sabía y he visto que no sé nada,
¡hoy quiero aprender de Ti, oh mi Belleza increada,
antigua y nueva, tus artes y tu Divina destreza.

Corpus Christi


¡Hoy ha sido tu dia, Jesús Sacramentado!
Hemos dicho tantas veces que te amamos, que se haga Tu Voluntad en nuestras vidas y luego...¿qué?

Pero Tú sigues aquí, a nuestro lado, no, aún mejor, EN NOSOTROS, porque Tu Amor Te traslada hacia nuestro centro más interior, en el que, con Tu Padre y Tu Espíritu Santo, venis a hacer estancia.

¡Qué suerte hemos tenido de venir a creer en Ti, Jesús! ¡Y cómo deseamos que todos lleguen a experimentar esta dicha tan grande!

Debemos seguir confiando mucho en Tu Amor, a pesar de las muchas dificultades que nos vamos encontrando en el camino, y también en la Asistencia de Tu Madre que tanto cuida de nosotros...




Te encomendamos de forma especial a tus amados sacerdotes, Jesús. ¡¡Sin ellos, no Te tendríamos!!
¡No puedo siquiera imaginar esta vida sin Tu Presencia Eucarística!

Es el Don de los dones y son ellos los llamados a ser administradores de la multiforme Gracia de Dios.

Bendícelos y protégelos de todo mal, libralos del maligno que de mil formas y con mil insidias los quiere apartar de Ti... No permitas que sean tentados por encima de sus fuerzas y asísteles con Tu Gracia especial para que permanezcan fieles a tu Llamada de Amor.



Que aprendan a refugiarse bajo el Manto Inmaculado de la Virgen, que tanto y tan bien vela por sus hijos predilectos, los sacerdotes. ¡Señora, asístelos en estos recios tiempos de prueba y persecución!

Oremos mucho por los sacerdotes de Jesucristo, para que sean fiel imagen de Cristo Sacerdote y encuentren en nosotros laicos el apoyo que necesitan en su labor evangelizadora, y no la acerba crítica destructora que en ocasiones se percibe en los ambientes de iglesia.

¡Gracias Señor por quedarte entre nosotros!
¡Gracias Señor por tus amados sacerdotes!

24 jun. 2011

Pensamiento




Nuestras almas precisan un descanso,

te acorralan y provocan sin reparo,

en un mundo que acosa al que es manso,

pretendiendo zaherirle con descaro.



Fortaleza es un don realmente raro,

si soporta es de oro,

si se enoja causa espanto,

la paciencia la adorna con encaro,

y la humildad le confiere mucho encanto.



No es más el discípulo que el Maestro,

y por lo tanto,

¡danos fuerzas y acierto, Padre nuestro!

¡Que bebamos hasta el fondo

y con tu Gracia el caliz santo!

Amén.

20 jun. 2011

¡ Sal de tu tierra !




Lectura del libro del Génesis 12, 1


En aquellos días, el Señor dijo a Abrahán:

«Sal de tu tierra y de la casa de tu padre, hacia la tierra que te mostraré»


Sal de tu tierra, esa tierra en la que vives de manera ya casi monótona, en ocasiones, por la repetición de actos diarios que pueden convertirse en tu rutina particular.

Sal de tu tierra, es: disponte a un servicio aún mayor, un crecimiento ulterior que te conduzca a otra tierra, a otro estado en el que Cristo aún mejor se comunique contigo y te diga sus Divinas Voluntades, y con Su Gracia las lleves a cabo.

No tengas miedo de que se desmonte aquello que en tu vida ahora parece tan estable, aquello que tú nunca pensarías que puede cambiar, porque para Dios todo es posible y debemos estar disponibles interior y exteriormente para Dios, que en ocasiones es sorprendente.

Es Dios que pasa en la Brisa que nos llega y dilata los pulmones del alma con un Aire que no cansa, que conduce tu centro hacia la calma, Su Calma.

18 jun. 2011

Domingo de la Santísima Trinidad




Lectura del santo evangelio según san Juan 3, 16-18

Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna.

Porque Dios no mandó su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.

El que cree en él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios.




Nos entregaste a Aquel a quien Tú más amas, sabiendo que lo íbamos a maltratar y matar, haciéndole padecer mucho.

Y lo hiciste para, con Él y en Él, darnos vida eterna, buen Padre.

¿Qué de bueno tenemos, Padre, para que tanto nos ames?

Tantas veces, a lo largo de la historia, te arrepentiste de habernos creado, y yo no te culpo por ello, pues hemos ofendido y lastimado tu Amor en innumerables ocasiones...

Pero llegó un momento, en que te prometiste a Tí mismo que no nos borrarías ya más del mapa , sino que nos entregarías lo más grande que Tú tienes: tu amado Hijo, Dios eterno como Tú.
Y así lo hiciste.

El que creyere en su Palabra, no será juzgado, porque no le enviaste para juzgarnos, sino para salvarnos del maligno.

El que no creyere en Él, ya está juzgado, porque no ha creído la Verdad de Dios mismo.
Trágica opción, pero no por ello, menos real.

Nos quejamos de falta de libertad, pero Dios nos ha hecho libres para elegir.
¡Qué honda responsabilidad tenemos!
¡Y qué poco conscientes somos de ello!

No sólo propongamos la Fe en Jesús, hermanos, exhortemos en todo momento a los que nos rodean, con nuestra vida, obras y palabra a acercarse y creer en Jesús, el Único que salva de verdad!

17 jun. 2011

¡Abba!



¿De quién sacamos la ternura y la misericordia ?
¿Y la fortaleza al socorrer al que padece?




Imagen y semejanza




Su Mano se extiende sobre nosotros como un escudo defensor



Y de la experiencia de sabernos amados, nos nace la alegría del corazón




y la confianza en el Amor.





¡Alabado seas por siempre, mi Señor!



16 jun. 2011

Gesù confido in te


¡Jesús, confío en Ti!


Hoy es la fiesta de Jesucristo Sumo y eterno Sacerdote.
Sacerdote, víctima y altar.
Pasión, muerte y Resurrección.

Precisamos confiar mucho en Él.
Nos lo recuerda constantemente en los santos Evangelios.
Insiste en los mensajes dados a Santa Faustina Kowalska, quejándose de que aún los que le siguen de cerca, carecen de esa confianza que le es propia a un hijo para con su padre amado.

Si Jesús no realiza grandes cosas hoy en dia, es porque no encuentra la suficiente fe y confianza en los cristianos que decimos seguirle y creer en Él.

Concédenos, Señor, esa confianza tan total que Tú deseas encontrar en nuestros corazones y que se hace necesaria para Tu Actuación en nuestras vidas. ¡Aumenta nuestra fe, Señor! Amén.


14 jun. 2011

Pensamientos



Como ante un paisaje lejano y admirado,

así mi alma se encuentra en este inesperado

trance, todo de Su Divina Mano llevado.
 
 
Y la dulzura de la esperanza aquilata
 
el bello fruto de una larga paciencia,
 
un nuevo morir amando en confluencia,
 
y un perder la vida en gozosa cadencia.

13 jun. 2011



VATICANO, 12 Jun. 11 / 07:28 am (ACI/EWTN Noticias)

Al presidir este domingo en la Basílica de San Pedro la Misa por la Solemnidad de Pentecostés, el Papa Benedicto XVI señaló que la Iglesia Católica, animada por el Espíritu Santo, siempre es santa y universal, y por ello supera toda barrera y distinción humana convirtiéndose en expresión permanente de unidad y auténtica alegría.

En su homilía el Santo Padre señaló que esta fiesta es grande de manera particular en la Iglesia porque marca después de 50 días "el cumplimiento del evento de la Pascua, de la muerte y la resurrección del Señor Jesús, a través del don del Espíritu del Resucitado".

Seguidamente se refirió al salmo 103 de la Misa de hoy, una alabanza a la creación y dijo que con este pasaje "lo que la Iglesia quiere decirnos es esto: el Espíritu creador de todas las cosas, y el Espíritu Santo que Cristo ha hecho descender del Padre sobre la comunidad de los discípulos, son uno y el mismo: creación y redención se pertenecen recíprocamente y constituyen, en profundidad, un único misterio de amor y salvación".

"El Espíritu Santo es ante todo Espíritu Creador y entonces Pentecostés es la fiesta de la creación. Para nosotros los cristianos, el mundo es fruto de un acto de amor de Dios, que ha hecho todas las cosas y de lo cual Él se alegra porque es ‘algo bueno’, ‘algo muy bueno’.

La fe en el Espíritu Creador y la fe en el Espíritu que Cristo resucitado ha donado a los Apóstoles, y nos dona a cada uno de nosotros, están ahora inseparablemente unidas".

Tras explicar que es el Espíritu Santo quien permite reconocer a Cristo como Señor, el Papa explicó que "la expresión ‘Jesús es el Señor’ se puede leer en dos sentidos. Significa: Jesús es Dios, y al mismo tiempo: Dios es Jesús. El Espíritu Santo ilumina esta reciprocidad: Jesús tiene dignidad divina, y Dios tiene el rostro humano de Jesús. Dios se muestra en Jesús y con esto nos dona la verdad sobre nosotros mismos".

"Dejarse iluminar en lo profundo por esta verdad es el evento de Pentecostés. Recitando el Credo, nosotros entramos en el misterio del primer Pentecostés: del caos de Babel, de aquellas voces que chocaban una contra la otra, viene una radical transformación: la multiplicidad se hace multiforme unidad, del poder unificador de la Verdad crece la comprensión".

El Papa dijo luego que "el Señor sopla en nuestra alma el nuevo aliento de vida, el Espíritu Santo, su más íntima esencia y de este modo nos acoge en la familia de Dios. Con el Bautismo y la Confirmación nos es dado este don específico, y con los sacramentos de la Eucaristía y de la Penitencia esto se repite continuamente: el Señor sopla en nuestra alma un aliento de vida. Todos los sacramentos, cada uno de manera propia, comunican al hombre la vida divina, gracias al Espíritu Santo que obra en ellos".

"En la liturgia de hoy recogemos todavía una ulterior conexión: El Espíritu Santo es Creador, es al mismo tiempo Espíritu de Jesucristo, pero en modo que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son un solo y único Dios".

Con esa afirmación, prosiguió Benedicto XVI, se puede decir también que "el Espíritu Santo anima a la Iglesia. Ella no deriva de la voluntad humana, de la reflexión, de la habilidad del hombre y de su capacidad organizativa, porque si fuera así se habría extinguido hace tiempo, así como pasan las cosas humanas. La Iglesia, en cambio, es el Cuerpo de Cristo animado por el Espíritu Santo".

Las imágenes que usa San Lucas del viento y el fuego para referirse al Espíritu Santo sobre los apóstoles, recuerdan el Pacto del Monte Sinaí: "Así el evento de Pentecostés viene representado como un nuevo Sinaí, como el don de un nuevo Pacto en el que la alianza con Israel se extiende a todos los pueblos de la tierra, en los que caen todos las empalizadas de la vieja Ley y aparece su corazón mas santo e inmutable, esto es el amor, que el Espíritu Santo comunica y difunde, el amor que abraza todo".

"Al mismo tiempo la Ley se dilata, se abre, haciéndose más simple: es el Nuevo Pacto, que el Espíritu ‘escribe’ en los corazones de cuantos creen en Cristo. La extensión del Pacto a todos los pueblos de la Tierra está representada por San Lucas a través de un elenco de poblaciones considerables para aquella época".

Con esto, afirma el Santo Padre, "se nos dice una cosa muy importante: que la Iglesia es católica desde el primer momento, que su universalidad no es el fruto de la inclusión sucesiva de diversas comunidades".

"Desde el primer instante, de hecho, el Espíritu Santo la ha creado como la Iglesia de todos los pueblos; ella abraza el mundo entero, supera todas las fronteras de raza, clase, nación; abate todas las barreras y une a los hombres en la profesión del Dios uno y trino. Desde el inicio la Iglesia es una, católica y apostólica: esta es su verdadera naturaleza y como tal debe ser reconocida. Ella es santa, no gracias a la capacidad de sus miembros, sino porque Dios mismo, con su Espíritu, la crea y la santifica siempre".

El Papa recuerda que en el Evangelio de hoy los discípulos se alegraron al ver al Señor, que es "la alegría misma, don del Espíritu Santo. Sí, es bello vivir porque soy amado, y es la Verdad quien me ama".

"Hoy –concluyó Benedicto XVI– esta expresión está destinada también a nosotros, porque en la fe podemos verlo, en la fe Dios viene entre nosotros y nos muestra las manos y el costado, y nos alegramos. Por ello queremos rezar: ¡Señor, muéstrate! ¡Danos el don de tu presencia y tendremos el don más bello, tu alegría. Amén!"

12 jun. 2011

Veni Sancte Spiritus !



Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en el mismo lugar. De repente, un ruido del cielo, como de un viento recio, resonó en toda la casa donde se encontraban. Vieron aparecer unas lenguas, como llamaradas, que se repartían, posándose encima de cada uno. Se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar en lenguas extranjeras, cada uno en la lengua que el Espíritu le sugería.

Se encontraban entonces en Jerusalén judíos devotos de todas las naciones de la tierra. Al oír el ruido, acudieron en masa y quedaron desconcertados, porque cada uno los oía hablar en su propio idioma. Enormemente sorprendidos, preguntaban:
- «¿No son galileos todos esos que están hablando? Entonces, ¿cómo es que cada uno los oímos hablar en nuestra lengua nativa?

Entre nosotros hay partos, medos y elamitas, otros vivimos en Mesopotamia, Judea, Capadocia, en el Ponto y en Asia, en Frigia o en Panfilia, en Egipto o en la zona de Libia que limita con Cirene; algunos somos forasteros de Roma, otros judíos o prosélitos; también hay cretenses y árabes; y cada uno los oímos hablar de las maravillas de Dios en nuestra propia lengua.»

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 2, 1-11



¡Danos, Señor, tu Espíritu Santo y llénanos del Fuego de tu Amor!
¡Envía, Señor, tu Espíritu y renovarás la faz de la tierra!

" ¿Qué padre hay entre vosotros que, si su hijo le pide un pez, en lugar de un pez le da una culebra; o, si pide un huevo, le da un escorpión? Si, pues, vosotros, siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan!  "

¡Danos, Padre Bueno, tu Espíritu Santo!


Veni sancte Spiritus!

9 jun. 2011

Somos uno en Jesús





Lectura del Santo Evangelio según san Juan 17, 20-26

En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos al cielo, oró, diciendo:

- «Padre santo, no sólo por ellos ruego, sino también por los que crean en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno, como tú, Padre, en mí, y yo en ti,

que ellos también lo sean en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado.

También les di a ellos la gloria que me diste, para que sean uno, como nosotros somos uno; yo en ellos, y tú en mí, para que sean completamente uno, de modo que el mundo sepa que tú me has enviado y los has amado como me has amado a mí.

Padre, éste es mi deseo: que los que me confiaste estén conmigo donde yo estoy y contemplen mi gloria, la que me diste, porque me amabas, antes de la fundación del mundo.

Padre justo, si el mundo no te ha conocido, yo te he conocido, y éstos han conocido que tú me enviaste. Les he dado a conocer y les daré a conocer tu nombre, para que el amor que me tenías esté con ellos, como también yo estoy con ellos.»



¡Oh, Señor, que el gozo de tu Amor nos habite y llene nuestros pulmones de tu Aire Liberador!
Es el gozo que nace de un Amor que es Vida plena, Luz maravillosa, Color vivo y Alegría perenne. ¡Todo cuanto hemos soñado y ansiado desde siempre!...
Ese es el que ha de habitar nuestro interior para que vengamos a ser testigos veraces de tu Bondad, tu Amor y Omnipotencia. Porque Tú, Señor Jesús, eres el punto de inflexión en el cual todo vuelve a la Armonía del Principio. Tal y como el Padre lo había planeado para todos nosotros, sus hijos en el Hijo Divino.
Somos uno en Él, contigo Padre, en el Espíritu Santo que nos habita por la Fe.
Somos uno en vosotros y sólo así podemos ser testimonios de la Verdad en este mundo caduco y perecedero, ¡para la salvación de muchos que también creerán en el santo Nombre de Jesús!
Nos entregamos a Tí, Cristo Redentor del hombre, por la inmaculadas manos de Santa María, para que el Espíritu creador y redentor, habitándonos, renueve en nosotros y en el mundo la faz de la tierra. ¡Amén!

8 jun. 2011

Párate un momento ...

Siéntate y ...



Desecha todo ruido




Haz silencio. Bucea en él ...



Entra en el tiempo de Dios





¡Sólo así podrás respirar hondo el Viento!


7 jun. 2011

EsperándoLe




Para que el Espíritu Santo pueda " anidar" en nuestra alma, es preciso ser personas que se esfuerzan en ser veraces, en amar la verdad en todos los ámbitos y procurar vivir habitualmente en ella, cueste lo que cueste.

Por algo Le llaman el Espíritu de la Verdad. ¿Cómo va a encontrar sintonía en nuestros espíritus si somos personas que con frecuencia mentimos y que no damos importancia a las mal llamadas mentirijillas?

Por eso es importante, hacerse el propósito diario de vivir, hablar, pensar siempre en sintonía perfecta con la verdad de las cosas, las situaciones, las personas, y , por supuesto, con la Verdad de Dios, en Jesús.

El Paráclito, parakletos en griego ( el que es invocado ), es aquel que precisa ser invocado por los cristianos.

Invoquémosle estos días de forma especial, pidiéndole las gracias, carismas y dones que a cada uno más le convengan para su crecimiento en Cristo.



CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA, Nº 1832

Los frutos del Espíritu son perfecciones que forma en nosotros el Espíritu Santo como primicias de la gloria
eterna. La tradición de la Iglesia enumera doce:

"Caridad, Gozo, Paz, Paciencia, Longanimidad, Bondad, Benignidad, Mansedumbre, Fidelidad, Modestia, Continencia, Castidad".

GÁLATAS 5, 22-23

En cambio el fruto del Espíritu es Amor, Alegría, Paz, Paciencia, Afabilidad, Bondad, Fidelidad,
Mansedumbre, Dominio de Sí.

 ¡Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de Tu Amor!


5 jun. 2011

Canto al que asciende entre aclamaciones


¡Hermoso eres, o Hijo del Dios Altísimo!


tú, el más bello de los hijos de los hombres, te dejaste ver y seguir por aquellos que en ti adivinaban el paso de Dios por sus vidas.

¡Anhelamos tus estancias, Hijo del hombre,




anhelamos ver tu rostro y oir tu voz,

oh Amado de los collados eternos!...

¿Qué será verte envuelto en los Amores de tu Padre y poder participar de vuestro gozo?

¿Qué será ver tus criaturas hechas hijos, a semejanza del unigénito, oh Padre Bueno?

¿qué fuego de Amor encenderá nuestros corazones hasta fundirlos con el Tuyo, oh Espíritu Bello?

¡qué será ver esa tu Luz Viva que ilumina y purifica, santifica y diviniza?

¡Hermoso eres, o Hijo del Dios Altísimo!

¡Nosotros queremos seguirte hasta el fin!

Ten compasión de nuestra miseria patente, y quédate con nosotros para siempre. Amén.

4 jun. 2011

Ascensión de Jesús al cielo



Conclusión del santo evangelio según san Mateo 28, 16-20:


En aquel tiempo, los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado.

Al verle, ellos se postraron, pero algunos vacilaban.

Acercándose a ellos, Jesús les dijo:

Se me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra.


Id y haced discípulos de todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; y enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado.


Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.»


Tenemos motivos más que suficientes para confiarnos totalmente a Sus Divinas Manos, ¿verdad?
Si Dios está con nosotros. ¿Quién contra nosotros?

2 jun. 2011

Yerros


Yerros siembran mi sendero,
la propia indefensión es un velero,
que va volteando su casco al albedrío marero.





Debilidades que pueblan a cientos mis estancias,
siendo de acero argumentos contra mi gran arrogancia,
y aún se resiste mi alma a aceptar esa su circunstancia.




Y hiero a quien no quiero,
cuando me ciego,
más el perdón aún espero,
y en silencio me quedo. 

1 jun. 2011

El Espíritu de la Verdad





En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

« Muchas cosas me quedan por deciros, pero no podéis cargar con ellas por ahora;

cuando venga Él, el Espíritu de la Verdad, os guiará hasta la verdad plena.

Pues lo que hable no será suyo: hablará de lo que oye y os comunicará lo que está por venir.

Él me glorificará, porque recibirá de Mí lo que os irá comunicando.

Todo lo que tiene el Padre es Mío.

Por eso os he dicho que toma de lo Mío y os lo anunciará.»


Evangelio según San Juan 16,12-15


El Espíritu ha ido guiando a la iglesia de Cristo, a lo largo del tiempo hasta la verdad plena. Y no ha dejado de soplar sobre ella. ¿O es que creemos que ya estamos al final del trayecto? Pues no podemos saberlo, por lo que hay que seguir confiando en la acción conductiva, anunciadora, comunicadora, vaticinadora, glorificante del Espíritu entre nosotros.

Procuremos, entonces, ponernos a la escucha de todo cuanto el Espíritu aquí y ahora nos quiere anunciar en bien de la iglesia y de la humanidad entera. Cada uno de nosotros contamos para Él y nos reserva una tarea personal que tan sólo cada uno puede realizar, en Jesús.
Habla, Señor, que tus siervos te escuchan. Y habla, en especial, a Pedro. Amén.