4 may. 2011

¡Tú Luz sobre nosotros, Señor, como lo esperamos de Ti!

En aquel tiempo dijo Jesús a Nicodemo: «Tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en Él no perezca, sino que tenga vida eterna.



Porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por Él.



El que cree en Él, no es juzgado;

pero el que no cree, ya está juzgado, porque no ha creído en el Nombre del Hijo único de Dios.

Y el juicio está en que vino la luz al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas.

Pues todo el que obra el mal aborrece la luz y no va a la luz, para que no sean censuradas sus obras.



Pero el que obra la verdad, va a la luz, para que quede de manifiesto que sus obras están hechas según Dios».




Evangelio según San Juan, 3, 16-21

6 comentarios:

NIP dijo...

Cuando me reconcilio con alguno que me la ha liao parda recuerdo esa foto del Papa con Aglí y mi corazón logra latir al dar mi mano fraterna.Un abrazo.

Felicitas dijo...

Es cierto. El mundo no ha sabido valorar en su justa medida este gesto grandioso de Juan Pablo II. Parece que a los cristianos todo nos ha de resultar fácil.
Parece que a nosotros se nos puede exigir todo.
Quizás sea porque Nuestro Maestro y Señor es Dios y Hombre verdadero.
Y aquí enmudece toda lengua.
Un abrazo, amigo.
:O)

gosspi dijo...

Sin el perdón en mi corazón no soy Nada.....Su Luz me hace ver mis tinieblas y con El se disipan...me gusta estar aqui.

Rafael dijo...

"Para rescatar al esclavo, entregaste al Hijo"

Pregón Pascual

Miriam dijo...

Porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por Él

¡Que grande es Dios¡

Felicitas dijo...

Hola, Gosspi, a mí me gusta que vengas y me abras el corazón.
Un abrazo.
:O)

Y así el esclavo quedó , por puro Amor, transformado en hijo en el Hijo.
Un abrazo.
:O)

¡Sí, qué grande y cuánto nos ama!
¡Esa es la Noticia que no acabamos de creernos del todo!
¡¡¡¡DIOS NOS AMA!!!!!!

Un abrazo, Miriam.
:O)