17 may. 2011

Mis ovejas escuchan Mi Voz




Se celebró por entonces en Jerusalén la fiesta de la Dedicación. Era invierno. Jesús se paseaba por el Templo, en el pórtico de Salomón. Le rodearon los judíos, y le decían: «¿Hasta cuándo vas a tenernos en vilo? Si tú eres el Cristo, dínoslo abiertamente».
Jesús les respondió:

«Ya os lo he dicho, pero no me creéis.

Las obras que hago en nombre de Mi Padre son las que dan testimonio de Mí;

pero vosotros no creéis porque no sois de mis ovejas.

Mis ovejas escuchan Mi Voz;

Yo las conozco y ellas me siguen.

Yo les doy Vida eterna y no perecerán jamás, y nadie las arrebatará de Mi Mano.

El Padre, que me las ha dado, es más grande que todos, y nadie puede arrebatar nada de la mano del Padre.

El Padre y Yo somos uno».


Evangelio según San Juan 10,22-30


¡Nadie puede arrebatarle nada de la mano a nuestro Padre celestial!
Claro, como es Dios todopoderoso y lo que piensa lo hace, Soberano de cielos y tierra, creador de todo cuanto existe...Confiemos plenamente en este Amor Fuerte de Dios que ha querido contarnos entre los miembros de su familia más íntima. ¿Tenemos buenos amigos? ¿Tenemos una familia acogedora, llena de cariño? ... ¡Pues, la tenemos! ¡Padre, Madre y un Hermano que es mejor que Superman!
¡Aumenta nuestra Fe, Señor! ¡Danos la Fe de tus santos, esos que supieron vivir Contigo como hijos muy amados, confiando en Ti hasta la LOCURA!

7 comentarios:

NIP dijo...

Un buen motivo para confiar más.Un abrazo.

Gran Visigoda dijo...

Al escuchar este pasaje del evangelio esta mañana en la misa mi primer sentimiento fue de agradecimiento a Dios Padre por haberme dado el don de la fe, por permitirme estar entre sus ovejas.

Marian dijo...

¡Que tranquilidad saber que tenemos tal Pastor.Que cuida
a sus ovejas, las conoce por su nombre, y las carga sobre sus hombros.¡ cómo no vamos a escuchar Su Voz! Si El, es, el gran amor de nuestra vida.
Un abrazo.
Dios te bendiga.

Felicitas dijo...

Confiemos mucho, pues con la ayuda de aquella jaculatoria: "Jesús en Ti confío", que nos enseñó el Señor por medio de Santa Faustina Kowalska.
Un abrazo, amigo.
;O)

ES cierto, Visigoda, ¡es un Don inmenso el poder creer en Jesús!Los que nos hemos pasado largas temporadas de nuestra vida alejados de Él, sabemos que una vida sin Jesús es lo más salvaje y tremendo que te puedas echar a la cara...Somos ovejas de su rebaño y le cantaremos eternamente Sus Misericordias para con todos.
Un abrazo, hermana.
;O)

Oh sí, Marian, qué tranquilidad y que consuelo tan grande para el alma saber que nos cuida, aun cuando pueda parecernos que andamos algo dejados de la Mano de Dios... sólo es apariencia, porque Él siempre va con nosotros. Su vara y su cayado nos sosiegan... ¡Él! El Gran Amor de nuestras vidas
Gracias por tus palabras, hermana.
Un abrazo bien fuerte.
;O)

lourdes dijo...

¡Nadie puede arrebatarle nada de la mano a nuestro Padre celestial esa es nuestra gran certeza por que nada ni nadie nos puede apartar de ÉL mil gracias recuerda que todos camino de perfección es un proceso y Dios da la gracias en cada momento siempre muy unidas en oración y un abrazo muy fuerte

Miriam dijo...

Nadie me arrebátará de su Mano
Mola¡¡
Cuanta esperanza y paz en esas palabras
Me han fascinado. Gracias¡¡

Felicitas dijo...

Muchas gracias por recordármelo, Lourdes, tienes toda la razón.
Un abrazo.
:O)

Claro, Miriam, son unas palabras maravillosas que tienen esa "magia" Divina que consigue llenar nuestros corazones con Su Paz y su Gozo. Me alegro mucho por ti.
Un abrazo.
:O)