10 may. 2011

Amaos unos a los otros como Yo os he amado



¿ Resulta difícil amar a un Dios que es Amor?

Creo sinceramente que no cuesta, de entrada, porque el Amor atrae e invita a ser amado.

Luego, con el tiempo, el Amor nos irá puliendo y solicitando mayor entrega, pero con la cruz, se nos dará la Gracia para llevarla aún con amor y alegría interiores.

Sin embargo, hoy me gustaría hacer incapíé en una de las cosas que a todos más nos cuesta:

El amor al prójimo.

Decir: "Soy cristiano" es fácil. Entender hasta qué punto estoy obligado a hacer el bien a mi prójimo, ese es el quid de la cuestión.

Si Jesús se pone como ejemplo de amor al prójimo, se concluye que cada uno de nosotros debe esforzarse en amar como Él. ¿Cómo lo conseguiremos?

Amando CON EL, EN EL Y POR EL.

Sabiendo que la Santísima Trinidad nos habita, por la Fe en Jesús, cada vez que amemos al prójimo, lo haremos en Dios, con Dios y por Dios.

El truco está en que ese Amor de Dios que nos habita, tenga cada vez más espacio y autonomía en el corazón de cada uno de nosotros. Aprendamos a vivir en armonía con Dios y en plena disponibilidad a Sus Divinas Voluntades.

Para todo ello, se hace imprescindible la oración diaria, el contacto íntimo y frecuente con Aquel que vive en lo profundo de nuestro ser. Sólo así viviremos en comunión con Dios, y por ende, en comunión con todo ser humano que tome contacto con nosotros.

Es un ideal de vida exigente, pero absolutamente maravilloso.
Y no estoy dando a entender que yo lo viva a la perfección. Nada de eso. Aún me queda mucho camino que andar, pero no por eso, dejo de ver que es el BUEN CAMINO para todos nosotros.

Prestemos especial atención a los hermanos que sufren y démosles nuestro amor y cariño, nuestra ayuda moral y material, en la medida de las posibilidades de cada uno. Son los preferidos del Señor y han de ser los nuestros también.

Un abrazo, amigos.


3 comentarios:

NIP dijo...

Apunto; "El truco está en que ese Amor de Dios que nos habita, tenga cada vez más espacio y autonomía en el corazón de cada uno de nosotros". Dejas claro que no hace falta hacer cosas raras,basta aplicar tu truco en cada estado al que hemos sido llamados.Un abrazo.

gosspi dijo...

Que buena entrada. La cosa está en saberse y sentirse-aunque a veces no sintamos- que El nos ama incondicionalmente y gratuitamente...no sabe hacer otra cosa que Amar y como te llegue ese Amor no sabes hacer otra cosa que responderlo...como? de mil maneras, y sin pensar en cosas grandes sino en las pequeñas....y tener una intimidad con El grande y continua....Me haré con tus intenciones de amar al que sufre...no se puede amar a nadie sino entras en su sufrimiento...y este-la Cruz-lo tenemos todos en mayor o menos medida. No hay Cristiano sin Cruz y ahora Gloriosa!!para descansar en ella y abrazarla con todas nuestras fuerzas. Un beso

Felicitas dijo...

Creo sinceramente que es así, querido Nip. Aunque nadie dice que sea fácil...Pero, al menos, sabemos que a ello debemos aspirar y pedirlo mucho a Arriba.
Un abrazo, amigo.
:O)

No sabe hacer otra cosa que amar... ¡qué hermosa definición de Jesús, Gosspi! Jesús no sabe odiar, porque vive inmerso en el Amor y a ello debemos aspirar nosotros también... Me admira tu amor a la Cruz, hermana. Pídelo para mí también.
Un beso, linda.
;O)