18 abr. 2011

¡Hosanna al hijo de David!


¡ Os aseguro que si ellos callaran, gritarían las piedras!








Desgrana, muy suave, la dulce memoria,
de un tiempo que sabe a leche y a miel.

Gozosa acude a mi encuentro de amor,
y sube a loor de mi Madre, la senda.

Amada, no dejes mi alma en espera
de oir tus pisadas y verte llegar.

Sandalias ligeras que llevan a cuestas
amores eternos que huelen a hogar.

2 comentarios:

NIP dijo...

Buenos días doña Felicitas, sobrecogedora meditación "amores eternos que huelen a hogar".Un abrazo.

Felicitas dijo...

Buenos días, querido Nip. Dios te bendiga y guarde.
Un abrazo, hermano.
:O)