6 feb. 2011

¡Me tiro al mar!

" Vosotros sois la sal de la tierra.
Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán? "

Pues mira, Señor, cuando me vuelva sosa, me tiro al Mar de tu Corazón, me empapas de Ti y me resalas de nuevo.¿Qué te parece?
Es la única solución que hallo a mi sosez.


¿Y sabéis dónde hallaréis el Mar Salado del Corazón de Jesús ?



Hágase, Señor, en mí según Tus Designios de Amor y Misericordia para todos. Amén.

8 comentarios:

Caminar dijo...

Es verdad. Pero el otro día escuché algo que me hizo reflexionar. La sal, aun estando sosa, puede ayudar, por ejemplo cuando se echa sobre la nieve para que la pise la gente y no resbale. No está la idea.
Somos, somos, sal. El lo ha dicho y no se le puede dejar en mal lugar.
Un abrazo

Felicitas dijo...

Sí, hermana, y a veces eso ocurre en la vida del cristiano, pero que sea siempre porque Dios lo quiere. Entonces será Bendición para todos.
Muchas veces yo no soy sal, Caminar, pero tanto en el Sacramento de la Reconciliación como en la Santa Misa , Él nos hace de nuevo " salaos "...jiiji. ¡Qué alegría!

Un abrazo, linda.
;O)

lourdes dijo...

Somos sal y luz del mundo nuestra vida ordinaria, ha de ser una luz que brille en todo lo que nos rodean ser sal para todos aquellos que se acercan a nosotros constantemente y ser luz en cuanto realizamos con pequeños detalle no importa que nuestra luz sea pequeña lo importante no dejarla que se apage muy unidas en oración y un abrazo

Felicitas dijo...

Un abrazo, querida Lourdes.
Gracias.
;O)

Comunidad San Pablo dijo...

Valoro mucho a las personas como vos Felicitas que, con tan pocas palabras pueden decir tanto! Es una bendición de Dios!
Un beso
Claudio

Felicitas dijo...

Gracias por tus amables palabras, Claudio. Dios te bendiga también.
;O)

lourdes dijo...

La confianza solo en Dios los hombre podemos defraudar pero Dios nunca defrauda confian solo en ÉL solo Dios unidas en oración y un abrazo

Felicitas dijo...

Es cierto, Lourdes, porque él nunca defrauda, siempre nos ama, siempre nos espera con Sus Brazos Abiertos, como su Costado en el que nos mete y purifica y conforta.
Gracias, hermana.
Besos.