16 ene. 2011

He ahí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo

Cordero sin mancilla


manso y humilde, que con su entrega en manos de los hombres, redime el género humano.



en Tus Manos encomiendo mi Espíritu.




Uniendo, con su muerte y resurrección los Cielos y la tierra.




y todos a una voz,  atronadora :  ¡Gloria !




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