13 dic. 2010

Veritas homini

Texto del Evangelio (Mt 21,23-27): En aquel tiempo, Jesús entró en el templo. Mientras enseñaba se le acercaron los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo diciendo: «¿Con qué autoridad haces esto? ¿Y quién te ha dado tal autoridad?». Jesús les respondió: «También yo os voy a preguntar una cosa; si me contestáis a ella, yo os diré a mi vez con qué autoridad hago esto. El bautismo de Juan, ¿de dónde era?, ¿del cielo o de los hombres?». Ellos discurrían entre sí: «Si decimos: ‘Del cielo’ , nos dirá: ‘Entonces, ¿por qué no le creísteis?’. Y si decimos: ‘De los hombres’, tenemos miedo a la gente, pues todos tienen a Juan por profeta». Respondieron, pues, a Jesús: «No sabemos». Y Él les replicó asimismo: «Tampoco yo os digo con qué autoridad hago esto».


¿Por qué las personas que tienen la fea costumbre de considerar a los demás como inferiores y por consiguiente se pasan el día juzgando, criticando y condenando a su prójimo, cuando, por fin, tienen ocasión de demostrar en qué Virtud sobresalen, se suelen salir por la tangente y escurren el bulto?
¿No son ellos los buenos?
¡Nos harían una caridad si a los demás mortales de carne, hueso y pecado, nos mostraran todas esas excelencias de sus personas y aprendiéramos al fin algo de provecho y así hubiera en el mundo más personas maravillosas como ellos!
¿Será que no quieren competidores?

2 comentarios:

NIP dijo...

Hola doña Felicitas: La religión mal comprendida, bueno, más bien mal amada, lleva al rigorismo, leyes, cadenas, fórmulas, paradójicamente todo ello aleja rapidamente de Dios. El incómodo huesped del patio de Salomón no era levita, ¡Este "$%&! no es de los nuestros!

Felicitas dijo...

Da miedo contemplar hasta qué punto podemos equivocarnos en el intento de vivir la Religión Cristiana...
El cumplimiento de preceptos como síntesis de lo que supone ser persona religiosa es el polo opuesto a lo que Jesús predicó y vivió en su vida mortal.
Si tan sólo mantuviéramos bien claro que realmente Dios es Amor Infinito y por ello el único precepto que nos da es el de Amar.
Amar como Él.
Amar con Él.
Amar en Él.
Amar por Él.

Sólo así podemos dar Gloria al Padre.
Un saludo, amigo.