14 dic. 2010

Amar al Padre y querer lo que Él quiere

Texto del Evangelio (Mt 21,28-32): En aquel tiempo, Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: «¿Qué os parece? Un hombre tenía dos hijos. Llegándose al primero, le dijo: ‘Hijo, vete hoy a trabajar en la viña’. Y él respondió: ‘No quiero’, pero después se arrepintió y fue. Llegándose al segundo, le dijo lo mismo. Y él respondió: ‘Voy, Señor’, y no fue. ¿Cuál de los dos hizo la voluntad del padre?». «El primero», le dicen. Díceles Jesús: «En verdad os digo que los publicanos y las rameras llegan antes que vosotros al Reino de Dios. Porque vino Juan a vosotros por camino de justicia, y no creísteis en él, mientras que los publicanos y las rameras creyeron en él. Y vosotros, ni viéndolo, os arrepentisteis después, para creer en él».

¿ Quienes son los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo?
Son las personas tenidas por buenas públicamente. Son los que se supone que amando a Dios procuran seguir sus mandamientos y ser ejemplo para los demás.
Pero Jesús nos habla de hacer la Voluntad del Padre, es decir, la Voluntad de Dios.
A mí me parece que todos esos criterios tan arraigados de juzgar a alguien por sus apariencias, por su posición social, por el éxito en lo laboral e incluso por su rango dentro de la organización temporal de la Iglesia no son los mismos que tiene Jesús.
Para Él, el buen hijo es el que quiere ( ¡libremente!) hacer la Voluntad de Dios en su vida y en ello pone su empeño diario, personal e intransferible. Si este hijo es ingeniero, poeta, músico o político es algo totalmente secundario. Lo importante para Jesús es, como siempre, el corazón del hombre.
Seamos cristianos de una pieza. Crezcamos primero por dentro - ¡todo lo posible y más! -  con la Gracia de Dios, claro, y dejemos todo juicio en manos de Jesús misericordioso, manso y humilde.

7 comentarios:

NIP dijo...

He de reconocer doña Felicitas que sus meditaciones me suben a la montaña y me llevan a navegar por el lago de Galilea.

Monja de Clausura Orden de Predicadores dijo...

Mi estimada Feli:
mucho te añoro y no puedo ir donde deseo estar, pero te recuerdo en mis oraciones, la mente va más deprisa que el ordenador porque funciona con amor.
El amor hace posible tantas cosas, hasta como en estos dos hijos del evangelio de hoy.
recibe un beso de mi ternura
Feliz Navidad

lourdes dijo...

gracias cuando oraba este evangelio de hoy me quede con ¿cual de los dos hizo la voluntad del padre? hacer la voluntad de Dios muchas veces no es facil parece mentira que le diga esto pero hoy me examinaba como yo cumplia esa voluntad de Dios en mi vida cuantas veces le he dicho si y es no que el nos conceda la gracias de cumplir su voluntad en todo momento por muy dificilque paresca muy unidas en oración y un abrazo fraterno

Claudia dijo...

Hola Feli!!

Este texto de San Mateo, qué hermoso, nos pide honestidad de corazón, sin importar lo que la carne diga, obediencia del alma, y no solo alabanza.

A Cristo no le gusta que hagamos las cosas por mero formulismo verdad?, rigor y flexibilidad en equilibrio que solo Él nos otorga.

Hasta pronto hermanita en Cristo.

Un beso y abrazo fraterno.

Felicitas dijo...

Subamos, pues, a la Montaña del Encuentro y, de rodillas, esperemos el paso de la Brisa del Señor...
Un saludo, Nip.

Hola, querida Sor Cecilia.
te agradezco mucho tus oraciones y tu cariño. Cuentas con el mío y las mías también para ti y para todos tus "hijos espirituales".
Un abrazo.


Ojalá, querida Lourdes, podamos decir como siervas inútiles, al final de nuestra vida mortal: Hicimos, Señor, lo que nos mandaste.
Gracias por tus palabras.
Un abrazo, preciosa.

Muchas gracias, Claudia, por tu comentario. Recibe un fuerte abrazo en el Señor.

¡Feliz Navidad a todos vosotros!

Fernanda dijo...

HOla guapis, venía a darte las gracias por el angelito Uriel, es maravilloso, y además mostrando la estrella de David entre sus manos. Ha hecho mis delicias, te lo aseguro!!

buenísimo post, comparto todas tus ideas acerca de no juzgar por el estatus.

Bezoozzoos!

Felicitas dijo...

Hola, querida Fernanda, es un Angel al que la Iglesia daba culto en los primero siglos del cristianismo, pero a causa de los abusos y desviaciones que se dieron en la veneración de los ángeles, la Iglesia optó por aceptar tan sólo el nombre de los revelados en la Sagrada EScritura.
No me había dado cuenta que llevaba una estrella de David en sus manos.
Un abrazo y muchos bezozozozosss, linda.