12 oct. 2010

Virgen del Pilar, Madre de Dios



« Hija de su Hijo »

Padre Raniero Cantalamessa OFMCap

El pasaje evangélico recuerda la base real e histórica sobre la que se funda el título de Madre de Dios: «Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidarle, se le dio el nombre de Jesús, el que le dio el ángel antes de ser concebido en el seno de la madre». Pero es Pablo quien, en la segunda lectura, nos ofrece la verdadera dimensión del misterio: «Al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley, para rescatar a los que se hallaban bajo la ley, y para que recibiéramos la filiación adoptiva».

Madre de Dios fue en el origen un título que concernía más a Jesús que a la Virgen. De Él nos atestigua que es verdadero hombre: «¿Por qué decimos que Cristo es hombre, sino porque es nacido de María que es una criatura humana?» (Tertuliano). Nos atestigua, en segundo lugar, que es verdadero Dios. Sólo si Jesús es visto como Dios, es posible llamar a María «Madre de Dios».

Finalmente, de Jesús, atestigua que Él es Dios y hombre en una sola persona. Si en Jesús humanidad y divinidad hubieran estado unidas en cuanto a una unión sólo moral y no personal (así pensaban los herejes contra los cuales fue definido el título «Madre de Dios», Theotokos, en el Concilio de Éfeso del año 431), Ella no podría ya haber sido llamada Madre de «Dios», sino sólo Madre de «Jesús» o de «Cristo». María es aquella que hizo de Jesús nuestro hermano.

Eligiendo esta vía materna para manifestarse a nosotros, Dios reveló, al mismo tiempo, la dignidad de la mujer. «Al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer». Si San Pablo hubiera dicho: «nacido de María», se habría tratado sólo de un detalle biográfico; diciendo «nacido de mujer» dio a su afirmación un alcance universal e inmenso. Es la mujer misma, cada mujer, quien ha sido elevada, en María, a tal increíble altura. María es aquí la mujer. Se habla mucho hoy de la promoción de la mujer, que es uno de los signos de los tiempos más bellos y alentadores. Pero Dios nos ha precedido mucho; confirió a la mujer un honor tal como para hacernos enmudecer a todos.

El título Madre de Dios nos habla, en fin, naturalmente de María. María es la única, en el universo, que puede decir, dirigiéndose a Jesús, lo que le dice a Él el Padre celestial: «¡Tú eres mi Hijo; yo te he engendrado hoy!» (Cf. Hb 1, 5; Sal 2, 7. Ndt). San Ignacio de Antioquia dice, con toda sencillez, que Jesús es «de Dios y de María». Casi como decimos nosotros de un hombre que es hijo de éste y de ésta. Dante Alighieri encerró la doble paradoja de María, que es «virgen y madre» y «madre e hija», en un solo verso: «¡Virgen Madre, hija de tu Hijo!».

El título Madre de Dios basta por sí solo para fundar la grandeza de María y justificar el honor a Ella tributado. Se reprocha a veces a los católicos que exageran en el honor y en la importancia atribuidos a María, y en ocasiones hay que reconocer que el reproche no carecía de fundamento, al menos por el modo con que aquello se realizaba. Pero jamás se piensa en lo que hizo Dios. Dios fue tan allá al honrar a María haciéndola Madre de Dios que ninguno puede decir más, «aunque tuviera –decía el propio Lutero– tantas lenguas cuantas briznas de hierba hay en la tierra».

El título de Madre de Dios es también hoy el punto de encuentro y la base común a todos los cristianos, del que volver a partir para reencontrar el acuerdo en torno al lugar de María en la fe. Es el único título ecuménico, no sólo de derecho, porque fue definido en un Concilio ecuménico, sino también de hecho, en cuanto que es reconocido por todas las mayores Iglesias cristianas.

La oración mariana más antigua, Sub tuum praesidium, expresa la confianza y el consuelo que el pueblo cristiano siempre ha sacado de este título de la Virgen: «Bajo tu protección nos acogemos, Santa Madre de Dios; no deseches las súplicas que te dirigimos en nuestras necesidades; antes bien, líbranos siempre de todo peligro, ¡oh Virgen gloriosa y bendita!».

( Fuente: www.mariologia.org )

12 comentarios:

lourdes dijo...

!Feliz día de nuestra señora del Pilar, gracias que el Señor te bendiga y la virge te acompañe siempre, un saludo en Cristo Jesús

Felicitas dijo...

Muchas gracias, Lourdes, lo mismo deseo para ti, hermana.
Un abrazo y mi cariño para ti.
;O)

Caminar dijo...

Me encanta la advocación del Pilar por lo que supone de firmeza.
Que María, nuestra Madre, nos la obtenga de Jesús.
Un abrazo

eligelavida dijo...

Yo también soy asidua seguidora del Padre Raniero Cantalamessa. Una interesante reflexión. Feliz día!

Felicitas dijo...

Cierto, Caminar, estoy convencida que la fortaleza es una de las peculiaridades de Santa María. POr eso los que nos sentimos pequeños, nos cobijamos en Ella.
Un abrazo, amiga.
;O)

Me alegro mucho, Eligelavida, que te agrade también la predicación de Cantalamessa. Yo lo encuentro genial, original, creativo.
¡Feliz día, también para ti!
;0)

Elinge dijo...

Hola Felicitas:

Nuestra Madre del Pilar es una de las advocaciones marianas más vivas en la Fe cristiana. Magnífico texto de Cantalamesa, siempre hace unas reflexiones ricas en matices para la buena meditación. El Misterio de la Encarnación, ¡Mujer, aquí tienes a tu hijo!, sí, no sólo Hermano, como mujer, también tu Hijo.

Raquel Durán Alonso dijo...

Hola Feli !
Gracias por esta bella entrada a Nuestra Madre la Virgen del Pilar, a ella demos Gloria, ahora y siempre. Un fuerte abrazo en Cristo Jesús Señor Nuestro.

Dios te bendiga !!!

Raquel Durán Alonso dijo...

Feli, te envio este enlace del video de este año de la Ofrenda de Flores a la Virgen del Pilar, te va a gustar :)

http://www.youtube.com/watch?v=NsJXNROYDXc

Lo publicó el Blog " Pensamientos indiscretos " http://www.pensamientosindiscretos.com/

Por si quieres conocer su blog, es de Zaragoza y ha puesto algún que otro video más. Siento llegar tarde, pues la fiesta fué ayer, pero más vale tarde que núnca, un abrazo amiga y hermana en Cristo Jesús.

Raquel

Felicitas dijo...

Hola Elinge:

La Palabra se hace carne en María.
En la Cruz, la nombra Madre de todos los hijos.
No sólo hermanos porque hay un solo Padre, sino que hijos de María, que en la Cruz es declarada Madre de todos los hijos del Padre.
Cristo es el Hijo del Hombre perfecto, el Modelo de todo hombre, y si el camino del cristiano es un progresivo asemejarse a Jesucristo, también es un progresivo hacerse conscientes de la divinización que el Espíritu va realizando en nosotros, que conlleva un hacerse cada vez más y mejores hijos de Su Mismo Padre Dios y, como es lógico, de su Misma Madre Santa María. Mi Padre y vuestro Padre, y también podría decir mi Madre y vuestra Madre.

Y luego está aquello que dice el Señor: Les aseguro que el que haya dejado casa, hermanos y hermanas, madre y padre, hijos o campos por mí y por la Buena Noticia, desde ahora, en este mundo, recibirá el ciento por uno en casas, hermanos y hermanas, madres, hijos y campos, en medio de las persecuciones; y en el mundo futuro recibirá la Vida eterna.
Más claro el agua.

Gracias por hacerme reflexionar una vez más, querido Elinge. Dios te guarde siempre.
;O)

Hola Raquel, guapa, sí, amémosla mucho, que bien se lo merece nuestra querida Mamá del Cielo. Muchas gracias por el link. Ha sido muy bonito. ESe blog de Zaragoza está muy bien.
Un abrazo, preciosa.
;O)

Elinge dijo...

Hola Felicitas.

¡Vaya floración primaveral, qué Alegría!.

Él es "Nacido de mujer", podría escribirse precisamente, nacido de María, pero se escribió, nacido de Mujer. La Maternidad también es Espiritual y muchas veces Él mismo nos habla de ella en Su relación con nosotros, también permite, precisamente a la Mujer, ser Madre.

Recuerdo un joven que tenía muchas mamis y reflexionando ¿qué quería decir? ¿qué encontraba en ellas? descubrí, dándole la vuelta al punto de mira, que ellas, a las que usualmente llamamos Madres, nos tienen desde sus clausuras como auténticos hijos, porque en cada uno tienen al Hijo.

Así, estoy convencido que en ti, amiga Felicitas, Margalida, Fernanda,Caminar, Lourdes, Eligelavida, todos los diáconos, presbíteros y Obispos tienen una Madre firme en tantas ocasiones y tempestades. Gracias damos a nuestro Señor por vuestro Pilar.

lourdes dijo...

Gracias a ti por tu visita, que el señor te bendiga siempre y la virge nuestra madre cuide siempre de ti unidas en oración un abraz fraterno

Felicitas dijo...

¡qué hermoso es eso que comentas de la Maternidad Espiritual, Elinge! Tengo un texto que me dieron recientemente y aún no me he leído que habla de estas cosas. Lo cogeré y me lo miraré con cariño.
¡Es muy reconfortante el poder ayudarnos unos a otros en el camino de la vida!
En realidad, es el mismo Señor que, derramando su Amor en nuestros corazones, nos conforta de mil maneras y frecuentemente a través de los hermanos, hijos, padres, madres... ¡sí, ya te cogí la onda!
;O)

¡Muchas gracias, querida Lourdes, por tan buenos deseos! Lo mismo para ti, linda.
Un abrazo,
;O)