20 oct. 2010

San Juan Evangelista, testigo directo de Jesucristo

Primera Carta de San Juan, Capítulo 1 - 2

Lo que existía desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado y lo que hemos tocado con nuestras manos acerca de la Palabra de Vida, es lo que os anunciamos.



Porque la Vida se hizo visible, y nosotros la vimos y somos testigos, y os anunciamos la Vida eterna, que existía junto al Padre y que se nos ha manifestado.

Lo que hemos visto y oído, os lo anunciamos también a vosotros, para que viváis en comunión con nosotros. Y nuestra comunión es con el Padre y con su Hijo Jesucristo.
Os escribimos esto para que nuestra alegría sea completa.

La noticia que hemos oído de Él y que nosotros os anunciamos, es esta:
Dios es Luz, y en Él no hay tinieblas.
Si decimos que estamos en comunión con Él y caminamos en las tinieblas, mentimos y no procedemos conforme a la Verdad.

Pero si caminamos en la Luz, como el mismo está en la Luz, estamos en comunión unos con otros, y la Sangre de su Hijo Jesús nos purifica de todo pecado.

Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y la Verdad no está en nosotros.
Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonarnos y purificarnos de toda maldad.
Si decimos que no hemos pecado, lo hacemos pasar por mentiroso, y su Palabra no está en nosotros.
 ...

El que dice que está en la Luz y no ama a su hermano, está todavía en las tinieblas.
El que ama a su hermano permanece en la Luz y nada lo hace tropezar.




Pero el que no ama a su hermano, está en las tinieblas y camina en ellas, sin saber a dónde va, porque las tinieblas lo han enceguecido.

No améis al mundo ni las cosas mundanas. Si alguien ama al mundo, el amor del Padre no está en él.
Porque todo lo que hay en el mundo es concupiscencia de la carne, codicia de los ojos y ostentación de riqueza. Todo esto no viene del Padre, sino del mundo; pero este mundo pasa, y con él, su concupiscencia.

En cambio, el que cumple la Voluntad de Dios permanece eternamente.

Vosotros recibisteis la unción del que es Santo, y todos tenéis el verdadero conocimiento.
Os he escrito, no porque vosotros ignoréis la Verdad, sino porque la conocéis, y porque ninguna mentira procede de la Verdad.

¿Quién es el mentiroso, sino el que niega que Jesús es el Cristo?
Ese es el anticristo: el que niega al Padre y al Hijo.
El que niega al Hijo no está unido al Padre; el que reconoce al Hijo también está unido al Padre.





En cuanto a vosotros, permaneced fieles a lo que oísteis desde el principio: de esa manera, permaneceréis también en el Hijo y en el Padre.
La promesa que Él nos hizo es esta: la Vida eterna.
Esto es lo que quería escribiros acerca de los que intentan engañaros.

Pero la Unción que recibisteis de Él permanece en vosotros, y no necesitáis que nadie os enseñe. Y ya que esa Unción os instruye en todo y Ella es verdadera y no miente, permaneced en Él, como Ella os ha enseñado.

Sí, permaneced en Él, hijos míos, para que cuando Él se manifieste, tengamos plena Confianza, y no sintamos vergüenza ante Él en el Día de su Venida.
Si vosotros sabéis que Él es justo, sabed también que todo el que practica la justicia ha nacido de Él.

7 comentarios:

Angelo dijo...

Me quedo con la frase que es esencial en nuestra vida de cristiano. Quien dice que ama a Dios y no ama a su prójimo, es un mentiroso.
Gran reflexión para hoy. Muchas gracias.
Abrazos

Elinge dijo...

Hola Felicitas:

Somos Testigos. (Irónicamente los autodenominados "Testigos de jehova" niegan al Hijo de Dios, puro disparate lo de esa secta...)

Por la Fe vemos, vivimos y estamos en Él: lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos por la Fe, lo que hemos contemplado y lo que hemos tocado con nuestras manos espirituales en la Oración, acerca de la Palabra de Vida que es Jesús, es lo que os anunciamos por Su Mandato, la Buena Nueva.

Es necesario el Encuentro personal con Jesús en nuestras Vidas, Buscar, Pedir, Llamar y Encontrar, Recibir y ser Abiertos, es la Fuerza de la Gracia y Conversión en nuestra Vida Sobrenatural que nos lleva a gritar:

¡Serviremos!

Anunciando Su Reino como Andrés:«Hemos encontrado al Mesías», como Felipe:«Ven y verás»... Procurando cada día amar más cumpliendo Sus Mandamientos y ser en Verdad discípulo Amado, es decir, creciendo en Santidad.

De aquí que sea imprescindible la oración de acompañamiento frente al Sagrario, de adoración Eucarística, porque aquí está Él.

El mismo en el que Juan recostó su cabeza, el mismo que recuesta Su cabeza y duerme en tu pecho Felicitas (et al) cuando abres tu corazón en la Adoración.

Él es el Manantial Vivo. Vivo y verdadero que viene a nos en la Comunión. Es precisa una Vida Eucarística precisamente para ésto, para ser Testigos y estar así Fortalecidos.

Serviam.

Felicitas dijo...

Es cierto, Angelo, unos por exceso y otros por carencia, nos cuesta vivir el equilibrio perfecto que Jesús nos propone y que su amado discípulo Juan tanto nos recalca.
Gracias a ti por comentarme.
Un abrazo, amigo.
;O)

Tienes razón, Elinge, nosotros también le "vemos" por la Fe, le contemplamos presente en la Eucaristía, siendo introducidos en las profundidades de Su Bellísimo Ser, por pura Misericordia.

Lo tocamos cada dia, lo gustamos como Delicioso Manjar que alimenta alma y cuerpo con Su Misma Vida Divinohumana.

Le anunciamos porque una Luz que ilumina aunque sea un establo, expande su luminosidad desde el mismo y por medio del mismo, en medio de una noche negra y oscura, que no quiere acogerLe y lo rechaza.

Es necesario visitar a Jesús Sacramentado. El se quedó allí por nosotros y de Él sacamos todo bien, toda sanación corporal y espiritual, porque es Médico y no vino a llamar a los sanos sino a los enfermos. Allí nos sana y nos regenera cada vez que vamos.

Serviam, Elinge, serviam, como tú, como tantos que le aman.
Gracias, querido hermano.

;O)

lourdes dijo...

Gracias, es verdad quién vive en la luz es realmente aquel que vive en verdadera uníon con Dios ese irradia la luz de Cristo por que vive intimamente unido a Él,sólo queien vive en esa intimidad sabe descubrirle a Él en todo y sabe amar,pues quién vive en Dios no sabe hecer otra cosa que amar y dar sabor a Cristo unidas en oración y un abrazo fraterno

Felicitas dijo...

Gracias, querida Lourdes,otro abrazo afectuoso para ti, hermana.
Unidas en el Sagrado Corazón de nuestro amado Jesús.
;O)

Theo dijo...

Hola. En tu blog disfruto de la entrada y los comentarios.Gracias.

Felicitas dijo...

Yo también disfruto, Theo, porque las cosas de Jesús son Divinas.
Un abrazo.