24 oct. 2010

El Angelus del Papa

Este mediodía, tras haber celebrado la Santa Misa de clausura de la Asamblea Especial para el Medio Oriente del Sínodo de los Obispos, el Papa Benedicto XVI rezó el Ángelus con los fieles reunidos en la Plaza de San Pedro, recordando que la misión de la Iglesia es la de presentar la plenitud de la vida en Cristo a toda la humanidad.

El Papa pidió ver a la Iglesia “como misterio de comunión que por su naturaleza está destinado a la totalidad del hombre y a todos los hombres”.

“La Iglesia existe para evangelizar, es decir para predicar y enseñar, ser el canal del don de la gracia, reconciliar a los pecadores con Dios, perpetuar el sacrificio de Cristo en la Santa Misa que es el memorial de su muerte y de su gloriosa resurrección”, dijo el Papa citando al Siervo de Dios Pablo VI.

Además, el Papa dijo que “en todo tiempo y lugar, la Iglesia está presente y obra para acoger a cada hombre y ofrecerle en Cristo la plenitud de la vida”, y citando al teólogo Romano Guardini dijo “la realidad Iglesia implica toda la plenitud del ser cristiano que se desarrolla en la historia, en cuanto que abraza la plenitud del hombre que está en relación con Dios”.

Más adelante hizo una breve reflexión sobre la segunda lectura de este domingo resaltando que “la tarea del misionero no es revolucionar el mundo, sino transfigurarlo, tomando la fuerza de Jesucristo que ‘nos convoca a la mesa de su Palabra y de la Eucaristía para gustar el don de su Presencia, formarnos en su escuela y vivir cada vez más conscientemente unidos a Él, Maestro y Señor’”.

El Papa Benedicto XVI terminó sus palabras iniciales dirigiéndose a la Virgen María, “que de Jesús Crucificado ha recibido la nueva misión de ser Madre de todos aquellos que quieren creer en Él y seguirlo”, y le confió “las comunidades cristianas del Medio Oriente y todos los misioneros del Evangelio

2 comentarios:

El lirio del yermo dijo...

Lo que más me ha gustado es lo de transfigurar el mundo y no revolucionarlo. Muchas veces se ha querido realizar el Reino de Dios con ideologías humanas, politizando el Evangelio.
Ademas, ¿Que mejor política que amar a Dios y al prójimo? A lo mejor suena utópico pero pienso que la sociedad cambiará por la espiritualidad.

Felicitas dijo...

Estoy totalmente de acuerdo contigo, querido Lirio del yermo. Yo también pienso que todo lo exterior, es decir, la vida social y política de los pueblos depende directamente de la calidad de vida espiritual de los mismos...Podemos sacar conclusiones contundentes con este razonamiento, pero como nuestro Dios todo lo puede, si tú en tu situación personal y yo en la mía nos esforzamos por buscar a Dios y nos dejamos amar y guiar por Él, nos llenamos de Él como lo hacía el mismo Jesús en sus largas horas de oración íntima con Su amado Padre, estaremos contribuyendo de una forma misteriosa pero bien eficaz a la renovación de nuestras sociedades.
Esto sí que es una revolución espiritual, ¿no crees?
Mucho ánimo y adelante.
Gracias por tu comentario.