19 sept. 2010

Pongamos nuestro corazón en Dios



procurando una mirada limpia, exenta de intereses personales


amando a los hermanos por lo mucho que Él los ama


convirtiendo nuestras metas en tres:



Trinité que j'adore, aidez-moi à m'oublier entièrement pour m'établir en vous,
immobile et paisible, comme si déjà mon âme était dans l'éternité !
Que rien ne puisse troubler ma paix, ni me faire sortir de vous, ô mon Immuable,
mais que chaque minute m'emporte plus loin dans la profondeur de votre Mystère !

Elisabeth de la Trinité


Oh, Dios mío, Trinidad a quien adoro!
Ayudadme a olvidarme enteramente
para establecerme en Vos, inmóvil y tranquila,
como si mi alma estuviera ya en la eternidad.
Que nada pueda turbar mi paz, ni hacerme salir de Vos, ¡oh mi Inmutable!,
sino que cada minuto me haga penetrar más en la profundidad de vuestro Misterio.  

3 comentarios:

Margalida dijo...

Gracias Fely por el precioso regalo, ¿cómo has adivinado que esta flor ultimamente la miro mucho?
¿Has llegado a ver nunca su semilla?
Me hice este regalo me compré una maceta muy grande.

Antes siempre miraba a los ojos a la gente, ahora hace unas semanas me he dado cuenta que a según que personas no las miro apenenas ni siquiera a ellas para que no se mosqueen.
Supongo que eso se me pasará

Àngel dijo...

Derrocha belleza.

Un abrazo!

Felicitas dijo...

Pues no sabía que mirabas mucho esta flor, preciosa, pero me alegro de haber acertado.
A veces, en el trato con las diferentes personas, percibimos instintivamente qué podemos decir y hacer con cada uno, para fomentar armonia y amistad y alejar los conflictos. Aunque no siempre se consigue...
Un abrazo, linda.
;O)

Esa misma Belleza te habita, querido Angel.
Besines.
;O)