26 sept. 2010

Omisiones


Mis omisiones son tan silenciosas,
que pasa el viento y se lleva las rosas.
Rosas de amor que debí repartir,
a aquellos que sufren y no pueden salir,
de sus penas sin la Ayuda del Divino Amor,
sí, ese del que digo que habita mi corazón.




Aquilata, oh Señor, esta nave que bambolea,
pues deseo con gran fuerza la Finura de tu Amor,
anestesia mi amor propio, es traidor y estropea,
toda aspiración honesta y toda buena inclinación.

3 comentarios:

Monja de Clausura Orden de Predicadores dijo...

Estimada amiga, estoy segura que él te escucha.
Gracias por tus visitas a mi casa que es la tuya.
Estoy a tu lado
Con ternura
sor.Cecilia

Felicitas dijo...

Muchas gracias, querida Sor Cecilia por tu gran confianza en el Señor. Mi casa también está abierta de par en par para ti.
Unidas en el Señor.
;O)

Elinge dijo...

Hola Felicitas:

Sencillo, en el clavo.
¡Magnífico!