19 ago. 2010

Madre y Maestra de las almas

Santa María, en el Cielo, tiene autoridad sobre ángeles y santos.


Como recompensa a su profunda humildad, Jesucristo le ha dado el encargo de llenar de santos los lugares vacíos de los ángeles apóstatas caídos por el orgullo.

Así es nuestro amado Jesús, que enaltece a los pequeños y humildes y así la ha declarado Soberana de cielos y tierra y Dispensadora de todas sus Gracias.

Dios Padre, que desea tenernos a todos como hijos suyos a imagen de su amado Hijo Jesucristo, desea también que María, siendo Madre de su Unigénito, sea también Madre nuestra, por lo que le concede estar presente por el Amor Divino en aquellos que la aman y reconocen por Madre.
Y con una Presencia del todo especial, reservada a la Madre y Maestra de los discípulos de Jesús.

De esta forma, los cristianos tenemos a Dios por Padre y a María Inmaculada por Madre.

( del "Tratado de la verdadera Devoción a la Santísima Virgen", San Luis María Grignion de Montfort )

4 comentarios:

Monja de Clausura Orden de Predicadores dijo...

Y ...¡Que grande es tener a Dios por Padre a Maria por MADRE y a Jesús mi Esposo y esposo de la Iglesia!!
Con ternura
Sor.cecilia

Felicitas dijo...

Sí, querida Sor Cecilia, ¡creo que jamás hubiéramos podido imaginar tanto derroche de Amor hacia nosotros como el que nos tiene Dios!
Abrazos y besos.
;O)

Theo dijo...

Hola. Ya tengo el tratado en PDF. Gracias hermana Felicitas.

Felicitas dijo...

Me alegro mucho, Theo, te agradará.
Besines.
;O)