8 ago. 2010

El Evangelio del domingo

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «No temas, pequeño rebaño, porque a vuestro Padre le ha parecido bien daros a vosotros el Reino. Vended vuestros bienes y dad limosna. Haceos bolsas que no se deterioran, un tesoro inagotable en los cielos, donde no llega el ladrón, ni la polilla; porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón. Estén ceñidos vuestros lomos y las lámparas encendidas, y sed como hombres que esperan a que su señor vuelva de la boda, para que, en cuanto llegue y llame, al instante le abran. Dichosos los siervos, que el señor al venir encuentre despiertos: yo os aseguro que se ceñirá, los hará ponerse a la mesa y, yendo de uno a otro, les servirá. Que venga en la segunda vigilia o en la tercera, si los encuentra así, ¡dichosos de ellos! Entendedlo bien: si el dueño de casa supiese a qué hora iba a venir el ladrón, no dejaría que le horadasen su casa. También vosotros estad preparados, porque en el momento que no penséis, vendrá el Hijo del hombre».

Dijo Pedro: «Señor, ¿dices esta parábola para nosotros o para todos?». Respondió el Señor: «¿Quién es, pues, el administrador fiel y prudente a quien el señor pondrá al frente de su servidumbre para darles a su tiempo su ración conveniente? Dichoso aquel siervo a quien su señor, al llegar, encuentre haciéndolo así. De verdad os digo que le pondrá al frente de toda su hacienda. Pero si aquel siervo se dice en su corazón: ‘Mi señor tarda en venir’, y se pone a golpear a los criados y a las criadas, a comer y a beber y a emborracharse, vendrá el señor de aquel siervo el día que no espera y en el momento que no sabe, le separará y le señalará su suerte entre los infieles. Aquel siervo que, conociendo la voluntad de su señor, no ha preparado nada ni ha obrado conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes; el que no la conoce y hace cosas dignas de azotes, recibirá pocos; a quien se le dio mucho, se le reclamará mucho; y a quien se confió mucho, se le pedirá más».


(Lc 12,32-48)

20 comentarios:

Anónimo dijo...

Feli, a propósito del tema del sufrimiento, me encontré este post del teólogo Jesuita José María Castillo. No está demás reflexionar en lo que dice. Ábrete mujer, ya verás que se pueden aprender cosas muy buenas si te abres auqnue sea un poquito

DIOS NO QUIERE EL SUFRIMIENTO
JOSÉ MARÍA CASTILLO

http://josemariacastillo.blogspot.com/2010/03/dios-no-quiere-el-sufrimiento.html

¿Qué te parece? ¿No es bello como enfoca lo del sufrimiento?

Joaco dijo...

Feli: cuidado con abrirse a las tonterías, que es una moda muy de nuestro tiempo. Hay que procurar abrirse a lo importante, y creo que en eso te puedo felicitar por tu acierto y sensibilidad.

Hay mucho teólogo mezclando churras con merinas para escribir rollos alambicados. Que con su pan se lo coman.

Anónimo dijo...

JOaco, ¿has leido leido el post de Castillo? ¿POr que dices que es alambicado?, es de lo más sencillo y certero.

Lo que no se vale es desacreditar a tontas y a locas a las personas.

Dices que hay que abrirse a lo importante, dime entonces que es para tí lo importante sobre el tema del sufrimiento

Joaco dijo...

Sí anónimo, he leído lo que dice Castillo sobre el sufrimiento y sobre otras cosas en su blog. Y tras esa lectura es cuando he formulado mi opinión, que en forma de ecuación se puede expresar como: churras + merinas = rollo alambicado.

El sufrimiento es una cosa compleja. Puede ser bueno, puede ser malo, en unos casos conviene evitarlo, en otros no..... yo no me voy a extender aquí sobre estas cuestiones.

Para mí lo importante es el Evangelio, y me parece una forma más abierta, certera, sencilla y sensible la aproximación al Evangelio que hace Feli en su blog que la del blog de Castillo. Y no me parece bien que un blog tan interesante como el de Feli pretenda ser desacreditado a tontas y a locas.

Un saludo.

Felicitas dijo...

Hay un principio de reflexión en José María Castillo con el que concuerdo, pero no comparto en absoluto las claves de comprensión que da para el hecho del sufrimiento en la vida del hombre.
Se trasluce en su filosofía un rechazo frontal de la realidad del pecado, lo cual es un yerro de por sí, visto desde la Autorrevelación de Jesucristo.
Puedo compartir ciertos aspectos de su pensamiento, pero en lo capital difiero de él, como era de esperar en una persona tan intolerante e inflexible como soy yo, ¿no es así?
Saludos,
;O)

Felicitas dijo...

Churras y merinas se hicieron amiguiñas, querido Joaco, y nació un alcalde de esos que abundan tanto...

Un abrazo, querido amigo.
;O)

Anónimo dijo...

De verdad Feli, que estoy interesada en saber cómo interpretas tú eso de las claves para el sufrimiento del hombre. Anda¡ expláyate. Soy toda oídos. Pero sin discursos alambicados, que me criticas por eso, pero tú podrías dar clases.

Mujer, también expláyate en eso que dices "Se trasluce en su filosofía un rechazo frontal de la realidad del pecado" ¿POr qué?


Creo que lo importante son los argumentos, ale¡ empieza. Pero sin sermones.

Anónimo dijo...

"Se traduce en su filosofía"

Yo me estoy ciñendo a este post que puse de José María: "Dios no quiere el sufrimiento".

Al menos yo no puedo juzgar toda su filosofía por un simple post.
¡Cuidado¡ Ni tú tampoco, a no ser que lo hayas leído por completo en con toda profundidad.

Felicitas dijo...

Las claves para el sufrimiento del hombre están perfectamente explicadas en la encíclica: Salvifici Doloris, de Juan Pablo II. Esa sí que la suscribo al 100%.

http://www.corazones.org/doc/salvici_doloris.htm

En este enlace la encuentras enterita.

Es una auténtica joya para la recta comprensión del dolor humano.

Margalida dijo...

¡Pobrecito Jesús, lo que debió sufrir en la CRUX!

A veces hay verdaderas torturas para los oídos, otras para otras cosas.

El salmo de Job es muy bueno para meditar en la tribulación.

Entonces ...?

Felicitas dijo...

Una pildorita, como muestra:

El sufrimiento ciertamente pertenece al misterio del hombre. Quizás no está rodeado, como está el mismo hombre, por ese misterio que es particularmente impenetrable. El Concilio Vaticano II ha expresado esta verdad: «En realidad, el misterio del hombre sólo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado. Porque ... Cristo, el nuevo Adán, en la misma revelación del misterio del Padre y de su amor, manifiesta plenamente el hombre al hombre y le descubre la sublimidad de su vocación».(100)

Si estas palabras se refieren a todo lo que contempla el misterio del hombre, entonces ciertamente se refieren de modo muy particular al sufrimiento humano. Precisamente en este punto el «manifestar el hombre al hombre y descubrirle la sublimidad de su vocación» es particularmente indispensable. Sucede también --como lo prueba la experiencia-- que esto es particularmente dramático. Pero cuando se realiza en plenitud y se convierte en luz para la vida humana, esto es también particularmente alegre. «Por Cristo y en Cristo se ilumina el enigma del dolor y de la muerte».(101)

Concluimos las presentes consideraciones sobre el sufrimiento en el año en el que la Iglesia vive el Jubileo extraordinario relacionado con el aniversario de la Redención.

El misterio de la redención del mundo está arraigado en el sufrimiento de modo maravilloso, y éste a su vez encuentra en ese misterio su supremo y más seguro punto de referencia.

Deseamos vivir este Año de la Redención unidos especialmente a todos los que sufren. Es menester pues que a la cruz del Calvario acudan idealmente todos los creyentes que sufren en Cristo --especialmente cuantos sufren a causa de su fe en El Crucificado y Resucitado-- para que el ofrecimiento de sus sufrimientos acelere el cumplimiento de la plegaria del mismo Salvador por la unidad de todos.(102) Acudan también allí los hombres de buena voluntad, porque en la cruz está el «Redentor del hombre», el Varón de dolores, que ha asumido en sí mismo los sufrimientos físicos y morales de los hombres de todos los tiempos, para que en el amor puedan encontrar el sentido salvífico de su dolor y las respuestas válidas a todas sus preguntas.

Con María, Madre de Cristo, que estaba junto a la Cruz, (103) nos detenemos ante todas las cruces del hombre de hoy.

Invoquemos a todos los Santos que a lo largo de los siglos fueron especialmente partícipes de los sufrimientos de Cristo. Pidámosles que nos sostengan.

Y os pedimos a todos los que sufrís, que nos ayudéis. Precisamente a vosotros, que sois débiles, pedimos que seáis una fuente de fuerza para la Iglesia y para la humanidad. En la terrible batalla entre las fuerzas del bien y del mal, que nos presenta el mundo contemporáneo, venza vuestro sufrimiento en unión con la cruz de Cristo.

A todos, queridos hermanos y hermanas, os envío mi Bendición Apostólica.

Felicitas dijo...

Job sufría con paciencia, se conformaba con la Voluntad de Dios, porque lo amaba con todas sus fuerzas, toda su mente, todo su corazón... "Escucha, Oh Israel:
AMARAS AL SEÑOR TU DIOS CON TODO TU CORAZÓN, CON TODA TU ALMA, CON TODAS TUS FUERZAS."

Si recordáramos todos un poco más este primer Mandamiento, qué fáciles se nos harían tantas otras cosas de la vida que tanto nos cuestan, por lo poco que Le amamos.

Fernanda dijo...

Dios padeció para que nosotros no tuvieramos que hacerlo, además fueron tres días, pero ¿cuánto tiempo quieres estar tú en la Cruz? El sufrimiento no es querido por Dios, Dios sólo desea el bien y la felicidad más grande para sus hijos, otro concepto de Dios sería antagónico con su naturaleza. el sufrimiento sólo lo elegimos para aprender.

Fernanda dijo...

oh, bezoozozos!!

Anónimo dijo...

Joder¡ mil veces prefiero lo que dice Castillo que esto:

“Y os pedimos a todos los que sufrís, que nos ayudéis. Precisamente a vosotros, que sois débiles, pedimos que seáis una fuente de fuerza para la Iglesia y para la humanidad. En la terrible batalla entre las fuerzas del bien y del mal, que nos presenta el mundo contemporáneo, venza vuestro sufrimiento en unión con la cruz de Cristo.”

Por puro sentido común, ¿qué no es más cristiano tratar de ayudar a los que sufren y alzar la voz ante la injusticia, en vez de voltearles la tortilla de esa manera y de pilón hasta pedirles ayuda? ¡Qué teología tan cómoda !

Si, a los hambrientos, a los que sufren injusticias sociales, a los que son víctimas en toda clase de situaciones , ¡qué sigan con su cruz que así llegan más pronto al cielo! Linda teología¡¡¡¡¡¡¡¡ Pufff

Felicitas dijo...

Tenéis ambas mi respuesta en el post de hoy.
Si no moris a vosotras mismas, a vuestros modos de ver, a vuestros esquemas mentales, a vuestros apegos, no daréis el fruto que Dios quiere de cada una de vosotras.
Y ese morir duele, causa padecimiento, pero es un padecimiento que con la Gracia de Dios se vive incluso con alegría y paz interior.

Pero es preciso morir y padecer, si queréis crecer espiritualmente.

tu cruz dijo...

Pues eso digo yo Feli, ¿por qué no das ejemplo y empiezas tú primero a morir a tus modos de ver, a tus esquemas mentales y a tus apegos a los que obviamente que estás tan apegada?

Eso no se logra con cilicios , falsas humildades ni pontificando, sino primero, y para empezar, con consciencia (darse cuenta, que si vamos a esas, también duele) de las propias actitudes. No estaría mal que empezaras por bajarte del púlpito y dejaras de ametrallar a los demás con ¿“tus”? enfoques absolutos de cómo deben actuar y pensar los demás.

Felicitas dijo...

cruz mía:
procuro asemejar mis modos de ver a los de Jesús y si eso lo consideras un apego mío...¡Bendito apego! Como una lapa me agarro al manto del Maestro para hallar Vida en Él.

De mis otros apegos, esos que me pueden apartar de Dios, como no me conoces personalmente, no sabes nada de mí ni de mi vida, dudo mucho que los conozcas, pero creo que confesando mis pecados semanalmente es el mejor sistema de lucha contra el propio pecado, el propio apego, el propio ego.
No uso cilicios porque no tengo pero si algún día me lo pide el Señor, con Su Gracia lo usaré, claro que sí.

¿Falsa humildad? Procuro ser sincera y veraz conmigo y con los demás. ¿Estoy en buen camino, no?
No me coloco en un púlpito ni ametralleo a los demás con mis enfoques sino que digo las cosas tal y como las siento y si tú lo percibes como un ataque, bien podría ser tu soberbia la que no te permite aceptar ciertas verdades que se te proponen, porque entonces tendrías que cambiar a una vida más comprometida con Jesucristo.

Felicitas dijo...

Por cierto, mexicana, ¡qué inútil es discutir así, como a tí tanto te agrada! ¿No ves que no sacamos nada bueno de tanto discutir?
Recemos más, amemos más y olvida ese afán casi enfermizo que tienes de polemizar. Es pérdida de tiempo. Ni tú me vas a convencer de nada, ni yo a ti.
Oremos al Dios del Amor para que en ti y en mí se cumpla el Designio Divino que nos llamó a la vida.

Anónimo dijo...

Mira española jejejej, sí, soy mexicana, exactamente de Guadalajara, Jalisco. ¿Algún problema con eso? También soy española, tengo doble nacionalidad.
Lo mismo estaría orgullosa de ser indígena mexicana.


Y me parece muy bien, vamos rezando, pero también toma en cuenta que tampoco se logra nada portificando ni poniéndote de ejemplo como lo haces.