28 jul. 2010

Tesoro escondido

En aquel tiempo, Jesús dijo a la gente: «El Reino de los Cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo que, al encontrarlo un hombre, vuelve a esconderlo y, por la alegría que le da, va, vende todo lo que tiene y compra el campo aquel.

»También es semejante el Reino de los Cielos a un mercader que anda buscando perlas finas, y que, al encontrar una perla de gran valor, va, vende todo lo que tiene y la compra».

Evangelio de San Mateo 13,44-46

8 comentarios:

Monja de Clausura Orden de Predicadores dijo...

Cada vez que leo este evangelio me digo lo mismo: «Yo encontré un teroro escondido y encontré la perla más preciosa que jamás pudiera existir y no me lo quedé para mi, fui por todas partes a que viniesen a conocer aquel tesoro escondido y aquella perla única mi amado Jesús.
De ello hace casi 20 años, eso sí para vivir sólo de él vendí y regalé todas mis propiedades y el patrimonio familiar para vivir en pobreza , virginidad y obediencia.
Con ternura
Sor.Cecilia

Felicitas dijo...

Me alegro mucho por ti, Sor Cecilia, que hayas tenido la santa osadía de darlo todo por la Perla del Reino de Dios y te felicito por tan acertada decisión.
Un abrazo, hermana.
;O)

Margalida dijo...

¡Hay que ser muy valientes!
YO no lo soy, no tengo tanta fuerza, ni valentía, ni tanta humildad para darlo todo, todito y más.
Yo cuando rezo la oración de Oferiment de F. Foucauld miro la oración y le digo a Dios que no voy a ser falsa rezándole esta oración, me encantaría podérselo decir.
Me da un miedo que me de más caña
Yo le digo que no soy tan valiente, ni tan fuerte para decirle que me dé más pruebas.
Le digo que si no me ayuda con lo que tengo desfallezco y si no me da fuerzas, del paso que voy no voy a servir para nada.
Como tenemos el Dios Amor, pienso que mejor concentrarme en que me da AMOR...
El tesoro escondido lo encontré al elegir la reconversión, ser católica y dejarme de filosofías orientales.
Hay que reconocer que hay muchos puntos en común, lo de la perla escondida también forma parte de su filosofía.
A veces pienso como en el caso de lo que dicen del karma que hay similitud o puede haber similitudes de ideas, con diferentes interpretaciones.
por ejemplo rezo a todos mis antepasados pues a través de sus genes he heradado sus cosas buenas y sus cosas malas.
Ayer al hablarlo con nachete le decía: sí heredamos sus aprendizajes tal vez también tiene la misma secuencia al revés.
Si rezo para los de la nisaga que han transmitido posiblemente algunas manías, algunas estupideces, sus marcas tal vez si están en el purgatorio para la idea o intención que les imprimió eso ellos puedan encontrar el descanso eterno y nosotros dejar de transmitir y sanar algunas heridas del pasado. Eso sería si tuviera hijos, como ya no estoy en edad de transmitir mis genes eso no vale...



besitos a todas/os

Margalida dijo...

Ayer escribiendo en el blog de sor Ceci me di cuenta que mi tesoro fue encontrar el grupo de oración. Mi gran tesoro.

Los tesoros si van sacando llega un momento que se quedan a 0, y el proveedor del tesoro por supuesto para mi es Dios.

Felicitas dijo...

Yo tampoco soy tan valiente como los que lo han dejado todo por amor del Reino de los Cielos, querida Margalida, pero no te preocupes que Jesús sabe de qué pasta estamos hechas tú y yo y nos ama infinitamente.
Jesús nunca nos pedirá más de lo que podamos darle con Paz en el alma, eso lo tengo claro.
¡Dame, Jesús, para que pueda darte!
A mí también me han hecho mucho bien los grupos de oración en los que he estado. Es una gracia preciosa tenerlo.
Un abrazo, germaneta.
Petons.
;O)

Margalida dijo...

Gracias Fely, dame Jesús para que pueda darte.
petons
;)

Theo dijo...

Hola. Y todo ese tesoro apenas nos cuesta a notros el precio de un campo.¿porqué será que aún así ando regeando el precio?, cuánto me cuesta morir y vivir resucitado. Gracias hermana.

Felicitas dijo...

Somos almas en lucha contra nuestro hombre viejo y en ocasiones aún le prestamos oído, aún sabiendo que es engañador. Pero oremos, confiemos en ese Amor Infinito que siempre nos espera, a la vuelta de cualquier esquina.
¡Jesús, en Ti confío!