2 jul. 2010

Sobrenatural



Se desbordan las aguas,

incansables inundan,

los caminos abiertos,

de un antiguo desierto.

Y el rumor serenante,

de un silencio presente,

la ausencia de ruido,

que despierta mi mente.

Y te contemplo, Palabra,

en lo hecho latente,

viva siempre y muy sabia,

con Amor indulgente.
Te adivino y te siento,

y me llamas lentamente,

y te miro y me miras,

¡con Amores me das muerte!

3 comentarios:

Maria dijo...

Uf!, a veces uno no está ni para eso. Me alegra tu gran altura espiritual.
Un abrazo

Margalida dijo...

Gracias, Fely por la hermosa flor del chiringuillo.

ummmmmm qué bien huele, para tí mami María.

Felicitas dijo...

querida María: todo lo mio es tuyo en el Amor de Jesús. El Altísimo se apiade de todos nosotros, hijos pródigos en constante recaída.
Un abrazo cariñoso.
;O)

¿Te gustan las blancas, no? Si te gusta más otra, dímela, que la pongo, petit Margalida meva.
Petons.
;O)

Mami lleva a su Margalida atadita a su Corazón Inmaculado, ya sabes.
;O)