23 jul. 2010

Puntos de unidad con nuestros hermanos pentecostales



La personalidad del Espíritu Santo es uno de los aspectos más descuidados.
Aún creyentes responsables se refieren al Espíritu Santo como "eso" o como "algo" en vez de considerarlo como ÉL, y en muchos casos no existe el concepto de la posibilidad de una relación personal entre el Espíritu y el creyente. Él debe ser distinguido de una mera influencia, emanación o manifestación.

Es de suma importancia que nosotros nos hagamos conscientes de que el Espíritu Santo no es solamente algo misterioso y un poder maravilloso que nosotros en nuestra debilidad e ignorancia podamos de alguna manera alcanzar y usar, sino más bien que el Espíritu Santo es una Persona Divina, infinitamente sabia, infinitamente santa, e infinitamente tierna, QUIEN va a habitarnos por el Amor y ser nuestro Maestro Interior.

En el desarrollo de la historia, la Iglesia declaró como herejía las enseñanzas de los Arrianos, Sabelianos y Socinios, quienes o bien rechazaron o ignoraron la personalidad del Espíritu Santo.

Cada uno de estos grupos trató de hacerse a la idea que el Espíritu Santo es meramente la energía que eternamente procede de Dios.

Esta posición ha caracterizado al movimiento Unitario moderno.

"Personalidad" no es el cuerpo físico compuesto de ojos, manos, pies, oídos, etc. La verdadera "persona" es el espíritu dentro del cuerpo. El Espíritu Santo es una Persona Divina; pero Él es un Espíritu que no posee un cuerpo físico. No es necesario que el Espíritu Santo tenga un cuerpo físico como nosotros para ser una Persona. Los elementos esenciales de la personalidad son cuatro:

a.Intelecto – Poder de pensamiento. 1ª Corintios 2.10-13; Juan 14.26.

b.Sensibilidad – Poder de sentir las cosas. Romanos 15.30.

c.Voluntad – Poder de hacer a nuestro deseo. 1ª Corintios12.11.

d.Conciencia moral – Conocer el bien y el mal. Juan 16.9; Juan 16.13.

5 comentarios:

Theo dijo...

Hola. Me gustaría poder profundizar más en esto, voy a por el evangelio a ver esas citas. Gracias hermana.

Felicitas dijo...

Gracias a ti Theo, por estar aquí y compartir conmigo.
Un abrazo. Luego, si quieres, me das tu punto de vista.
;O)

Monja de Clausura Orden de Predicadores dijo...

¡hola! He tenido una sorpresa en tus dos blogs, con los minimos ...ya te los he robado todos jajaj¡Qué preciosidad! chica me has dilatado el alma, porque ya a ciertas horas una ya está más que cansada y ver algo limpio y hermoso relaja.
Gracias por tu bello comentario en mi blog, me ha interesad como planteas el conocimiento del santo Espíritu, cuando oígo que le llaman «ese gran desconocido»yo me siento muy afortunada, a los 6 asños ya lo conocí y sabía que vivía dentro de mi, casi al tiempo que descubrí la acción creadora del Padre, creo que el uno se me dio a conocer en el otro. A Jesucristo lo conocí cuando me enemoré de él casi a los 39 años, por eso soy monja, sino todavia estaría haciendo de las mias en el mundo.
Bueno te dejo, me has encantado
Hasta pronto amiga
Sor.cecilia

Margalida dijo...

Fely ...yo soy una de esas que hasta hace 5 años El espíritu Santo no era más que el colomet...
Recuerdo que la voz que decía que era mi padre habló del colomet en Zulema.
Como dijo tantas cosas y a una velocidad de vértigo no recuerdo qué dijo exactamente.

Ahora entiendo y lo comprendo, para mi es un regalo de Dios entenderlo así como la fe.

Felicitas dijo...

Sor Cecilia, es un auténtico privilegio para mí, que me visites. Dios te acompañe siempre, hermana.
Un beso.
Cuídate.
;O)

sí, Margalida, es un regalo maravilloso ir conociendo, poco a poco, a los tres Divinos. Es otra cosa, verdad? No hay palabras.
Un abrazo, linda.
;O)