11 jul. 2010

MI CUERPO, LUGAR DE ENCUENTRO CON EL VERBO Y TEMPLO DEL ESPÍRITU

A menudo nos gustaría tomar la formula "oración del corazón" de manera simbólica. Hablar del corazón seria un modo imaginario de evocar algo de nuestro interior, es decir algo espiritual. Eso no es correcto. Todos los movimientos del corazón que representan el soporte de nuestra relación con el Padre son movimientos ligados a nuestro ser sensible, material. Sabemos por experiencia -a veces incluso a precio de nuestra salud- que las emociones verdaderamente profundas afectan a nuestro corazón físico.

Dios nos ha hecho así. En el relato del Génesis vemos a Yhavé modelando al hombre del barro de la tierra y afirmando al mismo tiempo que este ser material estaba hecho a su imagen y semejanza. Nuestro cuerpo no es un obstáculo en la relación con Dios. Al contrario, es la mismísima obra del Señor que nos ,ha creado como hijos llamados a recibirle a El en herencia.

Toda la economía de la encarnación del Hijo de Dios nos sitúa en las mismas perspectivas. La Iglesia, desde los primeros siglos, ha luchado con mucho empeño por defender la realidad de que Jesús es verdaderamente un hombre. Nació en la carne y vivió; nos enseñó, sufrió, murió y resucitó.

Estas son las obras humanas del Verbo de Dios que nos han dado y siguen dándonos la vida cada día. La Palabra de Dios llega a nosotros con palabras humanas. Nuestro pecado no ha sido purificado de manera simbólica sino a través de la efusión de la sangre que brota del cuerpo de Jesús. Él verdaderamente ha muerto y resucitado en su carne. Es esta resurrección material la que salva nuestras almas igual que nuestros cuerpos.

En fin, el Espíritu se nos dio a partir de la resurrección corporal del Hijo. Es él, el hijo de María quien nos envía al Espíritu desde el seno del Padre. No es la Palabra increada sino la Palabra encarnada que ha compartido nuestra existencia convirtiéndose en uno de los nuestros.

Experimentamos esta encarnación cada día a través de los sacramentos, la liturgia, la vida en comunidad, la pertenencia al cuerpo de la Iglesia. Todo esto es el fundamento inmediato, la presencia en nuestras vidas de la realidad de Cristo. Sepamos pues acoger a Jesús tal y como viene a nosotros, es decir dirigiéndose a nosotros en nuestro cuerpo. No nos precipitemos deshaciéndonos rápidamente de este intermediario que a veces consideramos un poco como una falta de pureza en nuestra relación con Dios. Eso no es verdad, no es una impureza, sino el mismísimo lugar de encuentro con nuestro Abba.

Igual que nos sería imposible imaginar la vida en comunidad si nuestros hermanos fueran seres sin cuerpo, puros espíritus a los que deberíamos de llegar más allá de su envoltura carnal, de la misma forma sería un rechazo a la realidad del amor de Dios querer abstraerse de la realidad material y carnal presente en el Hijo que viene a nosotros. Efectivamente, la Eucaristía que celebramos cada día es la celebración de un acto que ha contribuido a llegar en su Cuerpo y su Sangre a transformaciones profundas sin abandonarlas ni olvidarlas sino dándoles su plena significación: son una realidad material que es el Hijo de Dios. De la misma manera, nuestro cuerpo es la realidad de lo que somos nosotros con todo su peso, sus límites, sus restricciones. Es mi cuerpo quien entra en contacto con aquella realidad de la cual Jesús dijo:

"Esto es mi cuerpo." En el encuentro de las dos realidades corporales se establece el contacto de vida entre Dios y yo.

"Si no coméis mi cuerpo y no bebéis mi sangre no tendréis vida en vosotros. Igual que el Padre me ha enviado y yo estoy vivo por él, así el que me come vivirá por mí" (Jn 6,57).

La consecuencia de este estado de cosas es que yo no podría rezar si no orara en mi cuerpo. No puedo abstraerme de mi realidad encarnada cuando me dirijo a Dios. Tampoco es una simple cuestión de disciplina religiosa si hay ciertos gestos impuestos y si existen condiciones materiales que me limitan cuando tengo que dirigirme a Dios. Todo esto corresponde a una única verdad: que Dios me quiere tal y como me ha creado. ¿Por qué voy a querer yo ser más espiritual que él?

Es necesario, pues, aprender a vivir con mi cuerpo y con todas las restricciones que me impone. La comida, el sueño, el sosiego, las enfermedades, los limites de mis fuerzas... no son obstáculos entre Dios y yo, al contrario representan la trama de la tela que establece la continuidad que no puede fallar entre lo más íntimo de la realidad divina y lo más concreto de mi existencia cotidiana. ¿Quién de nosotros no ha pasado por esta experiencia a veces terriblemente dolorosa de sentirse limitado, casi prisionero por culpa, por ejemplo, de problemas de salud?

Si nuestro corazón es leal no podemos decir más que una cosa: que es Dios quien viene a nosotros a través de esos contratiempos dolorosos. Ellos son el verdadero punto de inserción del amor de Dios en nuestra vida. Nuestro corazón acoge a Dios en la medida en que está atento a esta realidad que nos gustaría poder considerar inferior a nuestra vocación espiritual. Tengamos cuidado con las mentiras permanentes que el Príncipe de las mentiras intenta sembrar en nuestro corazón. No juguemos a espíritus puros; sepamos ser algo mucho mejor: hijos de Dios.

11 comentarios:

Anónimo dijo...

Mira Feli, la Oración del Corazón, se refiere a una manera de orar en profundidad, que no tiene nada que ver si te late o no te late el corazón, o te dé un infarto de la emoción.

Se puede hacer oración con la boca (como los periquitos), con la mente, puedes orar y también sentir mucha emoción, pero la tirada de "La Oración del Corazón" es ir más allá que lo propiamente corporal, mental o emocional.

Esta forma de oración viene de la Tradición Cristiana Ortodoxa. Que tiene entre sus exponentes a algunos de Los Primeros Padres de la Iglesia, y tiene una larga tradición monacal y eremítica.

También podría ser la oración preferida del Contemplativo, del Místico. Pocos tenemos vocación, gusto o capacidad para ese tipo de oración, pero eso no quiere decir que no se pueda orar de esa manera. Así que no digas " Sabemos por experiencia " y trates de poner tu experiencia como parámetro de lo que tiene que ser, cuando hay formas de orar mucho más elevadas. Te paso un link que explica esto un poco:

http://textosmonasticos.wordpress.com/deificacion/

También esta forma de orar es explicada por los mismos Padres en "La Filocalia".

No sé si todo esto te lo sacaste de tu cosecha, o si lo leiste en algún lado.

Si es lo segundo pon las referencias, autor, época, etc. Cualquiera puede escribir estupideces y luego imprimirlas.

Saludos.

Anónimo dijo...

También pudiera ser, Feli, que sólo hayas puesto una muy pequeña parte de un escrito de algún autor, y al leer esa pequeñísima parte, se pierda todo el sentido de lo que este quiere transmitir.

Aunque por supuesto, si no pusiste el autor en el escrito, es porque es de tu cosecha.


No creo que seas deshonesta y te piratees lo que otro escribe dando a entender que es tuyo. ¿O sí?

Saluditos.

Felicitas dijo...

Si haces click sobre el titulo del post, verás el origen del texto del mismo.

Felicitas dijo...

Tus comentarios siempre contienen implícito el menosprecio. Tu soberbia está bien arraigada y tu corazón necesita más Caridad.
Esto es de mi cosecha.

Fernanda dijo...

CHOCORROOOOO!

Que no encuentro mi correo de gmail...estos de google están locoos!!

Anónimo dijo...

Lo que tú quieras, Feli, lo que no se vale es poner un post con una información a medias que más que informar desinforma y confunde y da a entender todo lo contrario.

Y esto lo hace, o una persona que es ignorante y no sabe ni de que va la cosa, o tiene mala fe y cambia las cosas para su conveniencia.

¿Cuál de las 2 eres tú?

Te presentas como una persona que sabe de religión, que sabe de lo que está hablando, pero sueltas verdaderas tonterías.

Si quieres dar misa y seguir pontificando, como hasta ahora, primero entérate mejor, en vez de seguir malinformando a la gente.

Joaco dijo...

Hace unos meses leí un interesane libro de la espiritualidad ortodoxa rusa: "el peregrino ruso", interesante no solo desde un punto de vista espiritual, pues sirve para conocer el alma y las costumbres rusas, así como el modo de vida en la Rusia zarista del siglo XIX. Se describe la "oración del corazón" como una forma repetitiva de invocar la misericordia de Jesús, incluso acompasada a la respiración o el el ritmo del corazón.

Esto pertenece a la tradición ortodoxa.... que no tiene que estar obligatorimente relacionado con lo que tú explicas en tu interesante artículo, pero ya sabes, Feli, que hay mucha gente con ofuscación mental obsesiva y persistente. Qué le vamos a hacer. Que tengáis todos un buen día, a pesar del calor desagradable que tenemos en algunos sitios del país campeón de mundo.

Felicitas dijo...

Querido anónimo/a: tienes razón, soy una ignorante en muchas cosas y en especial con respecto a Dios. Por eso le busco con toda mi alma, porque lo poco que he catado de Él, me ha parecido delicioso ,celestial e incomparablemente hermoso.
Yo no quiero dar Misa pero participo cada dia (si puedo) en Ella y me hace muy feliz poder celebrar con el sacerdote y todos mis hermanos presentes tan Gran Misterio de Amor y Misericordia. ¡Es mi Paraiso diario! Y no puedo vivir sin Él.

Felicitas dijo...

Fernandita, cari, ¿ya lo encontraste? Es que lo tuyo no es la informática, creo yo...jijiji
Bezozozozos
;O)

Felicitas dijo...

Querido Joaco, ya me prestarás ese libro, cuando haya acabado el que ahora tengo entre manos. Calculo que para primeros de agosto, ya me lo puedes prestar, si quieres, claro...
;O)

Anónimo dijo...

Tienes toda la razón Juanjo, se ve que has leído el libro. Y el mismo peregrino ruso toma la Filokalia como su libro de cabecera, junto con la Biblia.

También es verdad que en un principio se pone la atención en la respiración o se escucha el latir del corazón al ritmo que se repite la "oración" (que bien pudiera llamarse "mantra"). Pero de ninguna manera pone su atención sobre "las emociones", y menos ese tipo de emociones que aceleran el corazón.

Se toma el corazón como un centro espiritual.

Y si se quiere saber de algo, en este caso de "La Oración del Corazón", no hay nada mejor que ir a sus fuentes: "La Filokalia". También "El Peregrino Ruso", y dejar de leer interpretaciones "catolizadas" al estilo Feli, de segunda o más bien de quinta, que más bien que aclarar, confunden.

Feli, puedes bajar "El Peregrino Ruso" de internet, léetelo, junto con el prólogo eh¡ que también es muy interesante, porque hace unas comparaciones sobre enfoques y prácticas budistas y cristianas.

Tal vez eso te ayude a abrirte un poquito el panorama mental que a veces se te cierra por completo.

P.D.
Juanjo, que el post de Feli sí quería ir por ahí.