15 jun. 2010

Sor Juana Inés de la Cruz

¿En perseguirme, mundo, qué interesas?

¿En qué te ofendo, cuando sólo intento
poner bellezas en mi entendimiento
y no mi entendimiento en las bellezas?





Yo no estimo tesoros ni riquezas,
y así, siempre me causa más contento
poner riquezas en mi entendimiento
que no mi entendimiento en las riquezas.

Y no estimo hermosura que vencida
es despojo civil de las edades
ni riqueza me agrada fementida,

teniendo por mejor en mis verdades
consumir vanidades de la vida
que consumir la vida en vanidades.

2 comentarios:

Fernanda dijo...

Qué bonito, qué bonito, qué bonito!!

Tomemos ejemplo de Sor Juana Inés de la Cruz, que hay muchas cosas frivolas que en el fondo no interesan al alma, pero es tan dificil no desearlas.

Beozoozos!!

Felicitas dijo...

Las deseamos porque aún el Espíritu no ha logrado contagiarnos sus gustos divinos, pero es cuestión de tiempo y Amor para que Él logre plantar en nosotros ese divino agrado por las cosas de Dios que tanto consuelan el alma y el corazón.
BEzozozozos
;O)