20 may. 2010

Para que todos sean uno, por el Amor



En aquel tiempo, Jesús, alzando los ojos al cielo, dijo:

«Padre santo, no ruego sólo por éstos, sino también por aquellos que, por medio de su palabra, creerán en mí, para que todos sean uno.

Como tú, Padre, en mí y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado.

Yo les he dado la gloria que tú me diste, para que sean uno como nosotros somos uno: yo en ellos y tú en mí, para que sean perfectamente uno, y el mundo conozca que tú me has enviado y que los has amado a ellos como me has amado a mí. Padre, los que tú me has dado, quiero que donde yo esté estén también conmigo, para que contemplen mi gloria, la que me has dado, porque me has amado antes de la creación del mundo.

Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te he conocido y éstos han conocido que tú me has enviado.

Yo les he dado a conocer tu Nombre y se lo seguiré dando a conocer, para que el amor con que tú me has amado esté en ellos y yo en ellos».

(Jn 17,20-26)



¿Qué de bueno tiene que haber en eso de ser uno con el Padre que Jesús lo pide con tanta insistencia para todos aquellos que queremos creer en Él...?

Ser uno con el Padre, en Jesús, es ser uno con el Padre de todo Amor. Si afirmamos que nuestro Dios es Amor, se comprende perfectamente que ser uno con este Dios, por medio de Jesús, es la meta final para todo hombre redimido. Ser uno es participar en la misma naturaleza de este Dios que es Amor, y por lo tanto, ser tambien nosotros amor. Si somos amor, no podremos ser odio, ni desafecto, ni rencor, ni " me cae mal", sino que, como Él, viviremos siempre en un mismo Amor, constante, e inmutable hasta el final. Seremos uno con Él. Y eso lo quiere realizar el Espíritu Santo en nuestros corazones. Madre ayúdanos a serle más dóciles. Amén.

3 comentarios:

Fernanda dijo...

Ahhh, humilde manceba, la parte del post que te pertenece la has puesto tan pero tan "de pulga New Roman" que sólo he alcanzado a leer la primera línea y ya bizqueaba....continuará...

Fernanda dijo...

Que nada, que ya en serio, pues que todos somos uno con el Padre, eso está claro, en Él vivimos nos movemos y tenemos nuestro ser.

"¿Es que no sabes que tú eres el templo vivo del altísimo?"

Bezoozozos.

Felicitas dijo...

Ya la he agrandado para tus cansadicos ojicos.
Sí preciosa, es cierto, Dios nos sostiene a todos en la existencia, pero también hay grados de unión con este Dios Amor y cuanto más Dios haya y menos hombre egocéntrico en nosotros, más unión, más uno somos con Él.
Templos vivos...¡qué gran responsabilidad, hermanita!
Un abrazo cariñoso y mil bezozozozosss para ti.

;O)