9 may. 2010

Hay que obedecer a Dios, antes que a los hombres




¿De Quién aprendimos a valorar la rectitud de conciencia?
¿Quién nos enseñó a decir simplemente sí o simplemente no?
¿Quién dijo que permanecer eunuco por amor al Reino de los Cielos es un Don que tan sólo pocos entienden?
¿Quién nos solicitó orientar nuestras vidas desde el Amor Universal de Dios y de su Hijo Jesucristo y poner en segundo plano el dinero, el liderazgo, y todas las demás cosas?

A Este seguimos y a Este rendimos Culto de Adoración, es decir, a Jesucristo y obedecemos en tanto en cuanto aquellos que nos gobiernan viven también de la Fe y el Amor a Jesucristo.
Si no fuera así, no les debemos más que caridad fraterna, la cual incluye, según cada caso, el empleo razonable de la Virtud de la Fortaleza.

A.M.D.G.

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