19 ago. 2016

Conversión

Alexandra en aquella ocasión sintió como si fuera a morir en aquel preciso momento....

Y enseguida pensó que no tenía nada bueno que ofrecerle a Dios, cuando Éste la llamara en audiencia privada...
Sintió que toda una vida vivida con normalidad, era menos que nada ante el Hacedor de todo...
Vió que, desde su conversión, en realidad, no había vivido para servirle en todo...
más bien había hecho su propia apetencia, en todo momento, y ahora que iba a presentarse ante Él, no tenía nada verdaderamente bueno que poder ofrecerle...

Gracias a Dios no murió.

Más la experiencia vivida, la condujo a una más profunda reflexión sobre el sentido de su vida,
sobre su relación con el Dios que decía amar y al que había servido bien míseramente....

Se propuso de forma solemne, poniéndose en Presencia de Jesucristo, su Dios y Señor, ayudada de su Gracia Divina, comenzar a servirle de verdad, allí en la misma vida que tenía, sin cambiar de vocación ni de entorno... pero decidió comenzar a vivir para Dios y no tanto para ella misma.

15 ago. 2016

Assumpta est Maria in caelum: gaudent Angeli, laudantes benedicunt Dominum













MADRE DE LOS CREYENTES
QUE SIEMPRE FUISTE FIEL.
DANOS TU CONFIANZA,
DANOS TU FE.
DANOS TU CONFIANZA,
DANOS TU FE.

1. Pasaste por el mundo en medio de tinieblas
sufriendo a cada paso la noche de la fe.
Sintiendo cada día la espada del silencio,
a oscuras padeciste el riesgo de creer.

2. La fe por el desierto a lomos de un asnillo,
la fe cuando en las bodas Jesús se hizo esperar,
la fe cuando pensaron que el Hijo estaba loco,
la fe sobre el calvario al borde de acabar.

3. Guardaste bajo llave las dudas y batallas
formándose el misterio al pie del corazón.
Debajo de tu pecho de amor inagotable
la historia se escribía de nuestra redención.

9 ago. 2016

Espacio vital





Señor de señores, 
Amor de amores,
¿porqué te retiras
y sola me dejas?
¡si yo sin Ti me pierdo
si yo sin Tí me muero!

¡Entra en mi estancia
y mira mi gran miseria,
sáname con tu gracia
y quédate a mi vera!


6 ago. 2016

Estar contigo



¿ Recuerdas .... ¡cómo he deseado celebrar esta cena con vosotros!....?

¡Cómo deseo estar con todos y cada uno de vosotros, en soledad, de corazón a corazón!

Estémonos juntos.

El Bien os tiene, os sostiene, os guía, os ilumina...

Tened fe y confianza, porque "Yo Soy" os conduce.


31 jul. 2016

JMJ 2016 Cracovia




















La Misericordia de Dios llena la tierra de hombres y mujeres que creen en Jesucristo, lo viven y lo transmiten con alegría a todo el mundo. Dios es Amor, todo lo contrario al odio. Quien vive en el odio, no está en Dios, sino que se alimenta del veneno de la antigua serpiente, que ya gime bajo el pie divino y humano del Señor de señores, Dios de Dios y Luz de Luz : Jesucristo, PARA SIEMPRE. Amén. ¡Gloria sólo a Él!

30 jul. 2016

Obra




Perfección.
Círculo vital.
Comienza aquí,
prosigue allí.
Armonía del entorno,
luz y color,
ambiente que invita a la meditación.
¡Qué bello eres Señor!

28 jul. 2016

La profecía olvidada de Ratzinger sobre el futuro de la Iglesia



Una Iglesia redimensionada, con menos seguidores, obligada incluso a abandonar buena parte de los lugares de culto que ha construido a lo largo de los siglos. Una Iglesia católica de minoría, poco influyente en las decisiones políticas, socialmente irrelevante, humillada y obligada a «volver a empezar desde los orígenes».

Pero también una Iglesia que, a través de esta enorme sacudida, se reencontrará a sí misma y renacerá «simplificada y más espiritual». Es la profecía sobre el futuro del cristianismo que pronunció hace 40 años un joven teólogo bávaro, Joseph Ratzinger. Redescubrirla en estos momentos tal vez ayuda a ofrecer otra clave de interpretación para descifrar la renuncia de Benedicto XVI, porque coloca el sorprendente gesto de Ratzinger en su lectura de la historia.

La profecía cerró un ciclo de lecciones radiofónicas que el entonces profesor de teología pronunció en 1969, en un momento decisivo de su vida y de la vida de la Iglesia. Eran los años turbulentos de la contestación estudiantil, de la conquista de la Luna, pero también de las disputas tras el Concilio Vaticano II. Ratzinger, uno de los protagonistas del Concilio, acababa de dejar la turbulenta universidad de Tubinga y se había refugiado en la de Ratisbona, un poco más serena.

Como teólogo, estaba aislado, después de haberse alejado de las interpretaciones del Concilio de sus amigos “progres” Küng, Schillebeeckx y Rahner sobre la intepretación del Concilio. En ese periodo se fueron consolidando nuevas amistades con los teólogos Hans Urs von Balthasar y Henri de Lubac, con quienes habría fundado la revista “Communio”, misma que se habría convertido en el espacio para algunos jóvenes sacerdotes “ratzingerianos” que hoy son cardenales (todos ellos indicados como posibles sucesores de Benedicto XVI: Angelo Scola, Christoph Schönborn y Marc Ouellet).



Era el complejo 1969 y el futuro Papa, en cinco discursos radiofónicos poco conocidos (y que la Ignatius Press publicó hace tiempo en el volumen “Faith and the Future”), expuso su visión sobre el futuro del hombre y de la Iglesia. La última lección, que fue leída el día de Navidad ante los micrófonos de la “Hessischer Rundfunk”, tenía todo el tenor de una profecía.

Ratzinger dijo que estaba convencido de que la Iglesia estaba viviendo una época parecida a la que vivió después de la Ilustración y de la Revolución francesa. «Nos encontramos en un enorme punto de cambio –explicaba– en la evolución del género humano. Un momento con respecto al cual el paso de la Edad Media a los tiempos modernos parece casi insignificante». El profesor Ratzinger comparaba la época actual con la del Papa Pío VI, raptado por las tropas de la República francesa y muerto en prisión en 1799. En esa época, la Iglesia se encontró frente a frente con una fuerza que pretendía cancelarla para siempre.

Una situación parecida, explicaba, podría vivir la Iglesia de hoy, golpeada, según Ratzinger, por la tentación de reducir a los sacerdotes a meros «asistentes sociales» y la propia obra a mera presencia política. «De la crisis actual –afirmaba– surgirá una Iglesia que habrá perdido mucho. Será más pequeña y tendrá que volver a empezar más o menos desde el inicio. Ya no será capaz de habitar los edificios que construyó en tiempos de prosperidad. Con la disminución de sus fieles, también perderá gran parte de los privilegios sociales». Volverá a empezar con pequeños grupos, con movimientos y gracias a una minoría que volverá a la fe como centro de la experiencia. «Será una Iglesia más espiritual, que no suscribirá un mandato político coqueteando ya con la izquierda, ya con la derecha. Será pobre y se convertirá en la Iglesia de los indigentes».

Lo que Ratzinger exponía era un «largo proceso, pero cuando pase todo el trabajo, surgirá un gran poder de una Iglesia más espiritual y simplificada». Entonces, los hombres descubrirán que viven en un mundo de «indescriptible soledad», y cuando se den cuenta de que perdieron de vista a Dios, «advertirán el horror de su pobreza».

Entonces, y solo entonces, concluía Ratzinger, verán «a ese pequeño rebaño de creyentes como algo completamente nuevo: lo descubrirán como una esperanza para sí mismos, la respuesta que siempre habían buscado en secreto».

(www.lastampa.it)



26 jul. 2016

La mejor lectura ante la situación internacional

" ...Entonces os entregarán para ser afligidos y os matarán; y seréis aborrecidos por todas las naciones por causa de mi nombre.


Y muchos tropezarán entonces, y se entregarán unos a otros, y unos a otros se aborrecerán.
 Y muchos falsos profetas se levantarán y engañarán a muchos.
 Y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará.
 Pero el que persevere hasta el fin, este será salvo.
 Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.
porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá.
 Y si aquellos días no fuesen acortados, ninguna carne sería salva; mas por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados.
 Entonces, si alguno os dijere: Mirad, aquí está el Cristo, o allí, no lo creáis.
 Porque se levantarán falsos Cristos y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos.
He aquí que os lo he dicho antes.
 Así que, si os dijeren: He aquí está en el desierto, no salgáis; he aquí está en los aposentos, no lo creáis.
 Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre.
 Porque dondequiera que estuviere el cadáver, allí se juntarán los buitres.
E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su luz, y las estrellas caerán del cielo y los poderes de los cielos serán sacudidos.
Y aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces se lamentarán todos los pueblos de la tierra, y verán al Hijo del Hombre que vendrá sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria.
Y enviará a sus ángeles con gran voz de trompeta, y reunirán a sus escogidos de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro.
De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama está tierna y brotan sus hojas, sabéis que el verano está cerca.
Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, sabed que está cerca, a las puertas.
El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.
Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino solo mi Padre.
 Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre.
 Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dándose en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca,
 y no comprendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre.
Entonces estarán dos en el campo; uno será tomado y el otro será dejado;
dos mujeres estarán moliendo en un molino; una será tomada y la otra será dejada.
 Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor.
 Pero sabed esto, que si el padre de familia supiese a qué hora el ladrón habría de venir, velaría y no dejaría tomar su casa.
 Por tanto, también vosotros estad preparados, porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis.
 ¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, a quien puso su señor sobre su casa para que les diese alimento a tiempo?
Bienaventurado aquel siervo al que, cuando su señor venga, le halle haciendo así.
 De cierto os digo que sobre todos sus bienes le pondrá.
 Mas si aquel siervo malo dijere en su corazón: Mi señor se tarda en venir,
 y comenzare a golpear a sus consiervos, y aun a comer y a beber con los borrachos,
vendrá el señor de aquel siervo en el día que no le espera y a la hora que no sabe,
y lo castigará y correrá la suerte de los hipócritas; allí será el llanto y el crujir de dientes.           ( Evangelio según San Mateo, 24 y siguientes...)