3 ago. 2017

La Virgen del Niño por nacer



Preciosa imagen de la Virgen embarazada, en espera del nacimiento del niño que Dios mismo le ha regalado. Tiempo será necesario para comprender que antes que suyo, es de Dios, y renunciar a dirigir su incipiente vida hacia un posible propio criterio.

Y luego ir entrando en el Misterio del Destino que en vida mortal le espera a ese hijo suyo, de Dios, regalo inesperado y sorprendente.
Para llegar al completo desprendimiento de su hijo, para verlo padecer indeciblemente, sin poder ayudarlo, ni remediar su dolor,

para verlo morir de la forma más espantosa posible, entregando todo su dolor y su amor a Dios que permite la malicia humana y angélica, para transformar ese supremo dolor en total Salvación de aquellos que crean en Él y quieran obedecerle.

Para, finalmente, recuperarlo, glorioso, vivo en inmortal en Su Santa Resurrección, con el consiguiente gozo y consuelo para su pobre corazón materno. Tanto ha sufrido que entendiéndolo como dolores de parto de todos y cada uno de los que se acojan a tal maravillosa obra del salvación, de cada uno se siente y sabe Madre verdadera, ofrendada por Dios mismo a toda la humanidad.

29 jul. 2017

Tiempos de cambio



 
Soplan aires de cambio,
pequeñas brisas y al tiempo grandes vendavales.




Surge la duda, ¿hacia dónde me lleva el Viento?
¿Debo andar presuroso o acaso descansar en Tu Mano?



Permaneceré adentro, procuraré no dispersarme.
Estaré atento a Tu Silencio en el que me hablas sereno.



Porque si acabo afuera, atendiendo mil asuntos,
vaciaré de nuevo mi frágil vaso de agua,
penosa existencia la del que debe refrescar,
y no halla en sí la Fuente constante que le sostiene.


 

Habla Señor de señores,
para que pronto sepa
de Tus Divinos Quereres,
que para eso vivo,
padezco y me gasto.



Que sin Tí yo languidezco,
que todo me cansa,
y el alma no halla consuelo,
si Tú te mantienes lejos.

24 jul. 2017

Madre del Cielo, María Inmaculada






Madre, antetodo, perdón por mis faltas de amor hacia ti,
silenciosa te mantienes, el Silencio es tu morada.

Sonríe tu alma, bañada en Aguas divinas, 
se alegra tu corazón bendito porque el Altísimo te ama.

Confío mi pobre existencia a tus manos sabias,
Soy tu indigna esclava. Tota tua .

13 jul. 2017

El Paráclito que nos conforta interiormente




Dios nos ama infinitamente.



Dios me ama infinitamente



Jesucristo vino a por los enfermos, los pecadores, los que sufren de alguna forma, porque Su Corazón misericordioso se compadece del pecador que gime bajo el peso de sus propios pecados y el de los demás.


Jesucristo vino a por mí, que soy un miserable pecador, para confortarme, sanarme, despertar mi fe en Él y darme su gracia purificante y santificadora.


Dios me ama infinitamente.


Dios nos ama infinitamente


Tus pecados quedan perdonados, anda, ve y no peques más.


También a mí me dice: tus pecados quedan perdonados, anda , ve y NO PEQUES MÁS.


Con su gracia, podemos ser como Él desea que seamos.

Ánimo, ten fe, ten esperanza, confía en el Señor.

11 jul. 2017

¿En la iglesia católica también se siembran vientos?




No siempre se puede ser políticamente correcto y menos aún cuando nos jugamos la vida eterna en ello. La caridad nos manda no hablar mal de nadie, no murmurar, ni juzgar y aún menos condenar a nadie y fíjate que al mismo tiempo la caridad nos impele a llamar pan al pan y vino al vino.

Será necesario pedir luz al Espíritu Santo para discernir cómo denunciar la crisis de fe que asola a la iglesia católica en numerosos de sus miembros, incluso pertenecientes al sector eclesiástico.

Será necesario equilibrar nuestro testimonio de fe. Había pensado simplemente evangelizar, pero tal y como están las cosas, no podemos obviar el hablar claro y si toca, en un momento dado, emplear el fuego amigo, por caridad, porque la corrección fraterna también es un deber del cristiano.

Sé que suena duro, más la caridad de Dios nunca fue blanda, sino más bien verdadera.

Denunciar la verdad, puede acarrearnos problemas, pero callarse en estos momentos, es de cobardes.
Y eso sabemos que no es virtud.

Pidamos, pues, mucha luz al Espíritu Santo, mucha humildad y mansedumbre, y también fortaleza y valentía, cuando Dios considere que debemos emplearla. Él nos lo hará ver y hablará por nuestra boca.

" No os preocupéis por lo que deberéis decir, porque el Espíritu Santo hablará por vuestras bocas."


9 jul. 2017

Venid a Mí los que estáis cansados y agobiados y Yo os aliviaré

Somos pequeños, porque Él es grande, infinito

Debo compararme siempre con Él y hallaré argumentos para la humildad, la mansedumbre en mi pobre corazón pecador.

Compararme con fulano o zutano no me hace ningún bien, porque si soy mejor que él, me ensoberbeceré. Si él es mejor que yo, le puedo llegar a tener envidia. Y es que la raíz pecaminosa se hunde poderosamente en el corazón del hombre. Tan sólo la Gracia, y Gracia abundante que nos ofrece Jesucristo nos saca de ese hoyo. No hay más.

La labor diaria de abnegación de la propia voluntad, del propio deseo, de las propias prioridadaes, para someterlo todo a la sabia y santa Voluntad del Señor que tanto nos ama, es clave para poder avanzar por Sus Caminos.

Lo que Dios quiere para mí, siempre, siempre será lo mejor, lo que me dilata el corazón para poder amar más y mejor, lo que me permite superar lenta y seguramente mis propias limitaciones ancestrales...mi tendencia al pecado tan enraizada en mí.

El y yo, juntos, trabajando a diario, avanzando, pasito a pasito, hacia la bendita Casa del Padre Bueno de todos.

7 jul. 2017

Primer viernes de julio 2017




Si te contemplo, mi gran Señor, veo tu Poder y tu Dolor. Tu Bendición y esperanza de ser aceptado, acogido por los tuyos. La serenidad y esa mirada algo triste, me recuerda mis faltas de correspondencia, mis pecados y la miseria de estos tiempos.

coronado en gloria, parece que ya no necesitaras nada, ni a nadie, más no es así, porque te has entregado tanto a tu amado Padre, al cumplimiento de Su Santo Designio en Tí, que al tiempo nos lo has dado todo. Tu Dolor, Tu Sabiduría, Tu Amor y Sanación, Tu Victimación y Muerte en cruz, Tu Resurrección, Tu Santo Espíritu, Tu Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad.

No resta nada.

Es mi gran deber, corresponder.

Es mi gran deber, corresponderte, tal y como Tú lo esperas de mí.
¿Cómo podría sino decir que te amo de verdad?

6 jul. 2017

Lectura del santo Evangelio según san Mateo 9, 1-8

En aquel tiempo, subió Jesús a una barca, cruzó a la otra orilla y fue a su ciudad. En esto le presentaron un paralítico, acostado en una camilla. Viendo la fe que tenían, dijo al paralítico:
«¡Animo, hijo!, tus pecados te son perdonados».
Algunos de los escribas se dijeron:
«Este blasfema».
Jesús, sabiendo lo que pensaban, les dijo:
«¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones? ¿Qué es más fácil decir: "Tus pecados te son perdonados", o decir: "Levántate y echa a andar"? Pues, para que veáis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados - entonces dice al paralítico -: "Ponte en pie, coge tu camilla y vete a tu casa"».
Se puso en pie, y se fue a su casa.
Al ver esto, la gente quedó sobrecogida y alababa a Dios, que da a los hombres tal potestad.



Comentario de San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 29,1. 

Jesús no destruyó las sospechas de los fariseos que pensaban que sus palabras las había dicho realmente como Dios. Si El no fuera igual al Padre hubiera dicho: "estoy muy lejos de tener poder para perdonar los pecados". Pero no es así, sino que afirma todo lo contrario con sus palabras y sus milagros. Por eso añade: "¿qué es más fácil decir: te son perdonados tus pecados o levántate y anda?" Así como el espíritu es más importante que el cuerpo, así también es más importante perdonar los pecados que sanar el cuerpo. Y arguye más poder a la salud del espíritu que a la del cuerpo puesto que este último es más visible y más reducido el círculo de sus operaciones y el espíritu es menos visible y sus operaciones más elevadas.

 

3 jul. 2017

Lectura de hoy: San Pablo a los Efesios 2,19



"Ya no sois extranjeros ni forasteros, sino que sois conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios."


Ya no somos extraños los unos para los otros, sino que por la Fe en Jesucristo somos conciudadanos de los Santos de Dios, miembros de la familia de Dios. Dios Padre, Dios Hijo, Dios Amor, y un sinfín de hijos en el Hijo de Dios hecho hombre, con una misma Madre María Inmaculada, Reina de todo lo creado, junto a su divino Hijo, Rey del universo. 

Y es que Jesucristo también con nosotros comparte su facultad de reinar sobre todo lo creado, en cierta forma, ya desde ahora, porque su gracia nos va recomponiendo internamente hasta conseguir la unidad del propio ser, que el pecado había roto. 

Con frecuencia precisamos muchos años para conseguir esto. Y es su gracia la que lo consigue, si nos dejamos hacer. Sí que es cierto que Dios precisa de nuestra colaboración para hacer su obra purificadora, redentora, santificadora y divinizante en nosotros. Pero es Él Quién la hace.  Y es importante que lo tengamos muy claro. 

Señor, con Mamá María y por su amable intercesión ante Tí, me ofrezco a Tí para que se cumpla Tu Santo Designio de Amor, eterno, constante, vivificante. Fiat.

28 jun. 2017

Evangelio según San Mateo, 7, 15-20

"Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, y dentro son lobos rapaces: por sus frutos los conoceréis. ¿Por ventura cogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? Así todo árbol bueno lleva buenos frutos; y el mal árbol lleva malos frutos. No puede el árbol bueno llevar malos frutos, ni el árbol malo llevar buenos frutos. Todo árbol que no lleva buen fruto, será cortado y metido en el fuego. Así, pues, por los frutos de ellos los conoceréis". 

Comentario de San Jerónimo:

Así pues, lo que se dice aquí de los falsos profetas (que ofrecen una cosa en su trato y en sus palabras, y demuestran otra en sus obras), debe entenderse especialmente de los herejes, que parecen cubrirse con la continencia y el ayuno como con un vestido de piedad, pero que interiormente tienen sus almas envenenadas, y engañan los corazones de sus hermanos sencillos.

Comentario de Pseudo-Crisóstomo, opus imperfectum in Matthaeum, hom. 19:

Lo que se ha escrito: "La Ley y los Profetas hasta San Juan Bautista" (Mt 11,13), es para significar que la profecía de Cristo no tendría lugar después de El. Aún hay profetas y los hubo, pero no que profeticen de Cristo, sino que interpretan lo que los antiguos profetas anunciaron de Cristo. Esto es, los maestros de las Iglesias. Y son profetas porque nadie puede interpretar el sentido de las profecías sino por medio del espíritu profético. Sabiendo, pues, el Señor que había de haber falsos doctores de diversas herejías, lo advirtió diciendo: "Guardaos de los falsos profetas". Como no eran manifiestos los futuros gentiles, sino escondidos bajo el nombre cristiano, no dijo: "Mirad", sino "Guardaos". Cuando la cosa es cierta se mira, esto es, se ve simplemente, pero cuando es incierta se observa, esto es, se examina con precaución. Dice además: "Guardaos", porque es una buena garantía de salvación saber de quién se ha de huir. No dice "Guardaos" como si el diablo pudiese introducir herejías (en la Iglesia) contra la voluntad de Dios, sino con la permisión de Dios, pues dado que no quiere tener siervos suyos sin discernimiento, permite la tentación. Y porque no quiere que sucumban por ignorancia, les advierte el peligro. Para que algún maestro hereje no diga que a ellos no los llamó profetas falsos, sino a los maestros de los gentiles y de los judíos, por eso añade: "Que vienen a vosotros con vestidos de ovejas". Las ovejas son los cristianos, mas el vestido de oveja es una especie de cristianismo y de religión fingida. Ninguna cosa hace tanto daño al bien como la ficción, porque lo malo que se oculta con apariencia de bueno. Mientras no se conoce, no se previene. Y para que aun no diga el hereje que habla de los verdaderos maestros, que también son pecadores, añade: "Y dentro son lobos rapaces". Los maestros católicos se llaman también siervos de la carne, porque son vencidos por ella, pero no lobos rapaces, porque no tienen el propósito de perder a los cristianos. Habla, pues, Jesucristo de los maestros herejes, que con intención toman el aspecto de cristianos para destrozarlos con la perversa mordedura de la seducción, y de quienes dice el Apóstol: "Sé que después de mi muerte, entrarán entre vosotros lobos rapaces, que no perdonarán el rebaño" (Ac 20,29)

26 jun. 2017

No juzguéis, y no seréis juzgados

Pseudo-Crisóstomo, opus imperfectum in Matthaeum, hom. 17. Algunos exponen este pasaje en el sentido de que Dios no prohíbe a los cristianos, por medio de este precepto, que corrijan a otros por benevolencia, sino que los cristianos desprecien a los cristianos por jactancia de su propia justicia, odiando y condenando a otros, muchas veces por solas sospechas, ejecutando su propio odio bajo las apariencias de piedad.

San Jerónimo. Habla de los que desconociendo sus propios pecados mortales no disculpan la menor falta en sus prójimos. Reprende a aquellos que se escandalizan de la ira de sus hermanos, cuando ellos viven ennegrecidos por el odio.
 
San Agustín, de sermone Domini, 2,19. Tanta distancia hay de la paja a la viga, cuanta hay de la ira al odio: el odio es una ira inveterada. Muchas veces sucede que nos incomodamos con un hombre a quien deseamos corregir, pero que no lo odiamos.

San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 23,2. Hay muchos que si viesen a un monje con un vestido de lujo o comiendo con abundancia, lo acusarían amargamente, siendo así que ellos roban todos los días y viven en continua crápula.

San Agustín, de sermone Domini, 2,19. Cuando nos veamos precisados a reprender a otros, pensemos primero si alguna vez hemos cometido aquel pecado que vamos a reprender. Y si no lo hemos cometido, pensemos que somos hombres, y que hemos podido cometerlo. O si lo hemos cometido en otro tiempo, aunque ahora no lo cometamos, entonces toque la memoria la común fragilidad, para que la misericordia, no el odio, preceda a aquella corrección. Pero si nos halláramos con el mismo pecado no reprendamos, sino lloremos, movidos a la enmienda, con mutuos esfuerzos. Rara vez, y por gran necesidad, se han de hacer las reprensiones, en las cuales no debemos insistir por nuestro interés personal, sino para servir al Señor.