6 jul. 2018

Sagrado Corazón de Jesús, en Tí confío





Antes de que todo fuera hecho el Corazón del Altísimo ya latía de puro Amor.

El centro más trascendente era y es el de siempre
el uno y trino, que vive y desprende
puro Amor constantemente.

Los hombres cayeron, Yo mismo los amé y rescaté  e hice hijos.




Somos uno y tres, el que me ama entra en Mí, y se salva.

La antigua maldición sigue perenne
para el rebelde que ni ama
ni se somete.

¡Oh, hombres estultos, os di toda vida, toda dicha en tenerme,
Principio para siempre!

Eterna paz que trasciende los lugares y las edades
transformando al hombre en hijo de Dios para siempre

¿Querrás tú entenderme?



5 jul. 2018

Don José Luis Aberasturi, sacerdote católico



"No desprecian a un profeta más que en su tierra".


Ante las dudas, críticas o menosprecios -que de todo hubo- de los de su pueblo, sus paisanos -entre los que menos cabría esperar tal actitud-, al ver el cambio tan radical de vida que da Jesús, que “habla como quien tiene autoridad", que “hace milagros", y que llama a Dios Padre suyo y Padre nuestro “diciéndose semejante a Él", Jesús no se puede callar. Y no calla. Habla claro; eso sí, con un deje de queja, de cierto hartazgo y con un punto de amargura también: “No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa".

Y, como era lógico, añade san Marcos: No pudo hacer allí ningún milagro, sólo curó algunos enfermos imponiéndoles las manos, Y se extrañó de su falta de Fe. Y recorría los pueblos de alrededor, enseñando.

Es un apunte del Santo Evangelio del próximo Domingo, XIV del TO, del 8-VII-2018. Toda la escena que se nos narra representa el contraste -duro hasta para el mismo Corazón de Cristo-, con el Evangelio del Domingo anterior: Tu Fe te ha curado. De ahí que el evangelista no se corta, y deja constancia neta de ello: Se extrañó de su falta de Fe.

A nadie puede extrañarle que Le extrañe tal actitud: de hecho, es Quien menos puede “comprenderlo", comprendiendo como nadie todos nuestros pecados. Es lo más incomprensible en sí mismo: que no creamos en Él, que no Le creamos.

Como es lógico, san Marcos no se olvida de remarcar que la falta de Fe por nuestra parte, le “corta” los brazos al Señor: No pudo hacer allí ningún milagro, solo curó algunos enfermos imponiéndoles las manos.

Tal cual como hoy. Y, en cierto modo, como siempre: porque cada generación se ha de enfrentar, lo quiera o no, lo busque o no, se lo plantee o no, lo acepte tal cual o lo rechace… Porque Jesús siempre pasa a nuestro lado, siempre se hace presente, generación tras generación, a los hombres. Por Él nunca queda, porque Yo, para esto he venido. Ayer, como hoy, e igual que mañana, sigue haciendo lo mismo -recorría los pueblos de alrededor, enseñando- ya que, y como no puede ser de otra manera, “Jesús es el mismo, ayer, hoy y siempre".

Esta queja de Jesús no es la única que recogen los Santos Evangelios: una y otra vez alaba la Fe que encuentra en las personas que así se lo manifiestan -casi, casi… como si se “sorprendiese” por eso-, lo mismo que echa en cara lo contrario; hasta el punto de que, en un momento dado, y como remarcando el punto clave para nosotros respecto a Él, nos dejará este interrogante: Pero, ¿cuándo venga el Hijo del Hombre encontrará Fe sobre la tierra?

Es una pregunta que nos golpea el corazón. Al menos, debería. Porque de cómo respondamos cada uno a esa pregunta -ineludble, por otra parte- depende nuestra felicidad terrena y eterna: vamos a ser juzgados por lo que hemos hecho con Cristo, con el Amor del Padre que se nos hace donación en su Único Hijo. Es en la Fe (nuestra) en Jesucristo donde Dios Padre nos puede reconocer y, de hecho, nos reconoce como hijos. Fuera de esto, NO. De ninguna manera, lo diga quien lo diga.

Es una interrogación que claramente nos interroga (valga la redundancia). De modo especial en estos tiempos que vivimos, que se caracterizan -estoy hablando como católico y desde lo católico- por esa INMENSA falta de Fe dentro de la misma Iglesia -aquí mismo lo escribía la semana pasada-: porque los católicos somos la Iglesia de Cristo.

Hay una inmensa mancha inmunda -de pecado, de corrupción, de apostasía, de dejación de funciones, de mercenarios, de sepulcros blanqueados, de perros mudos, etc.-, esencialmente corruptora, que amenaza con pudrir la tierra y todo lo que soporta; hablo, naturalmente, de los hombres; la “madre tierra” me trae sin cuidado: de entrada, ni es madre, ni se aproxima siquiera, ni lo quiere ser, porque no está en su mano ser nada.

Por tanto, es una interrogación que hemos de resolver necesariamente: nos la hace Jesús mismo, y “no podemos dar la callada por respuesta".

Escribe G. Bernanos, en Diálogo de carmelitas -os la recomiendo-, poniéndolo en boca de la Madre Superiora que está formando a una joven -de la nobleza parisina, por más señas- aspirante a entrar en el convento, que “el alma que pierde la Fe -la tira por la ventana- es como un aborto", hasta el punto de que “sólo un milagro podrá devolverle la vida", concluye la Superiora.

Cierto. Pero los milagros existen y existirán, porque la mano del Señor no se ha empequeñecido. Eso sí: los milagros hay que pedírselos a Él -que es quien los hace-, con humildad, con Esperanza y con Fe; por muy “lastimadas” o “disminuidas” que las tengamos por nuestros pecados y por los ajenos. Y el Señor, por nuestras oraciones, “hace una de las suyas", como decía san Josemaría, al que no le costaba nada dirigirse a Él, diciéndole con audacia y con una total familiaridad: “¡Que se note que eres Tú!".

A este propósito, el Evangelio recoge estas “oraciones": Señor, creo, pero ayuda mi incredulidad.  Y también: Señor, auméntanos la Fe. Bien podrían ser las nuestras, tanto para nosotros mismos en primer lugar -porque es por quien primero tenemos obligación de pedir-, como para los demás: hijos, esposos, familiares, amigos, conocidos… y también -¿por qué no?- hasta por los desconocidos.
Para darle la vuelta a toda esta inmensa falta de Fe, para que vuelva a haber vida -como se recuperan los montes tras un incendio- hay que empezar por aquí: por pedir. Y ya Él sabrá qué tendrá que hacer con todo eso.

También sabemos nosotros lo que recibimos “a cambio” de parte de nuestro Padre Dios, como “pago” por nuestra Fe: Bienaventurada Tú que has creído -le dirá santa Isabel a su prima la Virgen María, cuando ésta va a visitarla y atenderla durante los últimos meses de embarazo-, porque se te cumplirá todo lo que se te ha dicho de parte de Dios. Y lo que se nos ha dicho y prometido es, ni más ni menos, que: el ciento por uno y la vida eterna.

Nunca encontraremos mejor “pagador". Porque no lo hay.

, el 3.07.18 a las 8:11 PM, publicado en Infocatólica)

Conversión de un alma



anduve por oscuras cañadas,
como el salmo describe,
halleme de bruces en negruras,
gusté del destierro la amargura,
deseando morirme
y no pudiendo...

pensé que lo mío era ser siempre derrotado,
creí que una mano invisible
allí me mantenía,
cual muerto se halla en el hoyo más negro
y todo recuerda aquello de : serás polvo.

Mi alma sollozaba y no hallaba
razón alguna para el vivir
sinsentido absoluto
negrura fria y sin entrañas
maldición que caía
cual araña sobre su fácil presa atrapada

y el amor que me daban,
yo no lo veía
sumido en la muerte
que el maligno me sugería,
busqué un rayito
de luz bien pequeña,
esperanza tan tierna
que ni verla podía.

y sucedió, en un viernes que era santo
miré con asombro sus pies y sus manos,
las llagas profundas, el dolor silenciado
y compadecime del hombre fracasado:



la pena me embarga
no sé qué ha pasado...
le tengo que llorar,
y me sumo en tal pena
que duele el alma y el corazón traspasado...

me lleva a la soledad, a puerta cerrada,
dando via al dolor y al más hondo llanto
3 horas, como un rato,
sollozando y por Él conmiserando

La razón bien callada,
ante el clamor del dolor,
los ojos mojados, el ser impactado,
cuando al fin serenose,
yo ignoraba lo que había pasado.

Es la hora de la divina Palabra escrita,
viva,
redentora,
santificadora
y divinizante...





4 jul. 2018

Vive en Mi Paz

heme aquí oh Padre, para cumplir tu Voluntad





los campos radiantes con la luz de la mañana
te muestran sus flores y aromas con escarcha
y los rayos la secan y suben las fragancias
y al que pasea le llegan y alcanzan su estancia.

No llores alma mia cuando el mundo te lacere
que siempre hallas refugio en el silencio que te precede
al entrar en la presencia de Aquel que nunca falla
y sabe que precisas sus arrullos en la batalla.

Pequeña eres y en ocasiones despreciada,
más ya aprendiste que "Yo Soy" posa su mirada
en los pobres y los que sufren,
los que ya no cuentan nada,
porque es Amor vibrante
que rescata y no avasalla,
conduce tiernamente a las almas lastimadas
junto a Él en su pasión,
y las conforta y acompaña,
mientras ellas en Él descansan.



27 jun. 2018

Mamá María y Su hermoso Esposo

Heme aquí, oh Padre, para hacer tu Voluntad


Tan alto vuela el águila, que el ojo humano no ve,
no percibe,
no comprende...

Tan larga es la senda,
tan estrecha la puerta,
que sólo los que pasan por ella
logran entender...

Tan ínfimo es el que se vierte hacia el mundo,
que en su estampa se disuelve
el Amor primigenio...

¿Más importan acaso sus pareceres?
¿Esos que van y vienen,
esos que hoy aparecen
y mañana fenecen? 

¿No buscas, oh hombre, acaso al Absoluto? 
¿No anclas en lo hondo sobre roca que te sostiene?
Sin Mí tú no puedes, ni hallarte entre placeres
sin Mí nunca sientes Mi Paz que te revierte

¡Oh, hombre, tan ciego, que solo en el dolor
te haces tan pequeño que buscas Mi Amor!
Es entonces cuando acudo, olvidando tus afrentas,
a salvarte, mientras sientas tu frágil condición...

Espera, ten ánimo, confía en el Señor
te dice la santa Escritura,
y la Iglesia: ¡es un clamor!
¡Que canta en el cielo al Dios que es Amor!
¡Disfruta mi progenie la alabanza y el loor!

pequeños, confiados, Dios mismo es vuestro Tutor
envueltos en Mi Gracia, hallaréis la senda recta,
aquella que conduce, entre dolores, a  Mi Vera.

26 jun. 2018

Brisa

Heme aquí, para hacer tu Voluntad

Ama el camino en el que te hallas
Yo siempre hablo al hombre, desde donde se encuentra.

Pensar en el futuro, preocupándose de qué pasará,
es algo sin sentido, si Yo, tu Padre, me ocupo de todo lo tuyo;

por eso, vive el ahora, tal y como se te da, y encuentra en tu presente
los signos de mi Amor misericordioso
que no cesa de manifestarse al hombre creyente.

Yo velo por los mios y espero
que vuelvan su rostro hacia Mí
para poder bendecirles, salvarles de su mal

La sabiduría de Dios se confirma en la vida del que teme al Señor
y desea sobre todo obedecer y agradar a su Dios

Profundas son las reflexiones del hombre que busca a su Dios,
profundas las respuestas que en oración recibe de parte de Suya.

¿Quién me impedirá manifestarme a aquellos que me aman?
Que cada hombre me busque,
y a cada uno daré una palabra de consuelo,
de amor y Luz de Dios;

Hallarán su eterna desdicha, los que no buscan a su Redentor
porque se hicieron barro en el barro,
y no levantaron sus ojos hacia Mí.

El hombre sabio halla tiempo en su presente
para buscarme en soledad y en silencio,
dejando de lado todo,
con verdadero interés por Mí.

A ese me manifestaré, y me amará, y vendremos y haremos morada en él, porque
mi Palabra se cumple, siempre.

Sois morada de Dios, porque Dios os ha amado primero
¡Sed!

25 jun. 2018

Los retiros de Emaús

Hoy, con todo cariño, os remito al post de mi amigo y hermano Angel. Ha hecho el retiro de Emaús como yo misma tuve la dicha de hacerlo hace unas semanas.
Para que os hagáis una idea de la inmensa y poderosa Bendición que suponen, os remito a la lectura del post de Angel.

https://www.angelosfm.com/2018/06/48-horas-en-emaus.html#more


23 jun. 2018

El Amado espera ser correspondido




En este mundo todo ser vivo anhela ser acompañado por sus semejantes.


En el plano espiritual, los semejantes somos nosotros y el Acompañado debería ser Jesús, el Señor, verdadero Dios hecho hombre. Hombre verdadero también.

Y dado que nos ama infinitamente, espera, diría que anhela ser correspondido por nosotros, sus semejantes; ser amado y acompañado con fidelidad y constancia, por ejemplo, en Su Sagrada Presencia Eucarística.


¡Cantemos al Amor de los amores!

20 jun. 2018

¿ Misericordia ?

Apelas a Su Misericordia y

haces bien, más no hagas como

aquellos que permaneciendo en

sus pecados mortales acuden a

Su Misericordia, sin

arrepentimiento, diciéndole

incluso al Señor que como son así y

no pueden dejar de serlo,

confían en Su Perdón y siguen

con su mala vida...

ese no es Su Camino, no los

conoce porque no son de sus

ovejas, y como desconocidos no

entrarán en sus aposentos.

Amados, los que quieran amarle,

ocúpense de conocerle tal y como

es, leyendo con atención y

ansia de Dios Su Palabra

escrita en los 4 Evangelios

canónicos, Ella misma será

maestra de almas que buscan

sinceramente a Dios. Y les

iluminará, y comprenderán, y con

Su Gracia, cambiarán de vida,

comenzarán a vivir como hijos

en el Hijo, hermanos suyos,

madres e hijas que entran

entonces a formar parte de Su

única familia: la humanidad

redimida por Su Sangre y Su

Dolor, Su Resurrección y

Ascensión a la derecha del

Poder de Dios.

17 jun. 2018

Arbol frondoso de Vida Eterna





Tu sombra aliviadora busco,
mantenerme bajo tu abrazo,
sintiendo las grandes tormentas
y en mis adentros, Tu bello amparo.

¡mi arbol inmenso!
cual gorrión diminuto
mi alma te anhela
y cuando te halla
se alegra y vela
junto a Ti
en la alborada
sintiendose salva
y aún viendo su senda
plagada de llanto 
y de semilla negra...

arbol frondoso prometiste al que no cuenta
auxilio dadivoso y cobijo en la tormenta,
un cetro en tu mano
para juzgarnos a todos,
yo espero en tu Amor
y compasión generosos,
que siempre tú fuiste
en caminos y cerros
el defensor genuino
de tu rebaño indefenso.

A ese árbol quiero acudir
cual ave herida del camino
que apenas vislumbra su destino,
y gime bajo piedras y hierro
más sabe bien seguro que tú nunca
la abandonarás en destierro,
sino más bien tú la buscas
para ofrecerle tu silencio,
tan bueno y bello,
en el cual logre escuchar
tu susurro de Amor y de Cielo
amén

14 jun. 2018

Oh, Padre Bueno


Oh Padre Bueno, que le dejaste padecer una lejanía aparente, mientras en tus divinos brazos lo sostenías...
Dándole a tu amado Hijo la copa de hiel, abriste las puertas de par en par, las de tu casa celeste.
Para que aquellos que tanto habíamos maltratado a tu amadísimo Hijo,
haciéndole sufrir lo indecible,
pudiéramos por su dolor y amor,
muerte y resurrección,
y ascensión a tu derecha,
con Él y por El y en Él
 pisar tus moradas,
y ser acogidos como hijos en el Hijo

¡Oh Milagro de divino Amor que trueca la muerte en vida!
¡lo abyecto en bello!
¡lo que ya hiede
en perfumes de rosales celestes,
esos que nunca fenecen!






9 jun. 2018

Fuerza de Dios

Eres Amor Divino





Eres Fuerza Divina







para ser apoyo y descanso




Eres Luz y Camino



El don de la fortaleza del Espíritu Santo es sostén interior para el hombre que es acechado o perseguido por ser cristiano, más también es resistencia interior ante las dificultadas normales de la vida como una enfermedad, la muerte de algún ser querido, un revés económico, etc.
No es agresividad ni tampoco pusilanimidad lo que nos conforma con Cristo, el cual nos concede en Su Espíritu Santo y su don de fortaleza la medida justa de perseverancia en la Verdad, como respuesta firme e inamovible ante toda presión ejercida desde fuera.
También en el ámbito de lo humanamente justo, la fortaleza nos concede ese grado preciso de fuerza envuelta en mansedumbre que caracterizó toda su vida a Jesucristo.
Por todo ello, concédenos Corazón inmaculado de María ese don tan necesario para que podamos salir del mundo malsano de las omisiones por flaqueza y los pecados de agresividad e ira, para centrarnos en esa visión sobrenatural del Señor que nos permite penetrar en toda realidad, para comprenderla desde dentro, y emitir, en consecuencia, el justo dictámen según cada situación.
Por la gracia de Dios, a Él toda Gloria y Honor, por los siglos, amén.





8 jun. 2018

Amado Jesús




Oh, amado Jesús, mi vida entera, mi trabajo y familia, toda mi senda plagada de rebeldías contra Tí, hoy, por manos de Tu amada Madre, la pongo en las Tuyas divinas, humanas, suplicando que se cumpla en Mí tu Santo Designio de Amor.
Amén.